3 de noviembre de 2004

Susto y muerte

El día de Todos los Santos estábamos tío Ra, Julieta y yo sentados en la cafetería de Nico tomando un café y unos panellets (los dulces típicos de la fecha en Cataluña) cuando nos apareció por la espalda y a traición, un niño vestido de bruja piruja con una calabaza como Doña Ruperta en la mano:

—Susto o muerte.
—¡Niño de las narices! Vaya susto me ha dado —a Julieta se le salía el corazón por la boca.
—Se siente, haber elegido muerte.

¿Haber elegido muerte? ¿En qué momento dejé de prestar atención y me perdí? No entiendo nada.

Cuando yo era niña (y no, tío Ra, no hace un siglo de eso, ni siquiera medio siglo) la fiesta de todos los santos se... ¿celebraba? recordando a los muertos. La víspera, ponían en la tele una versión de Don Juan Tenorio, la que fuera, bien tipo novela, teleteatro o película de verdad. Ya saben, aquello de “¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más clara la luna brilla y se respira mejor?”. Sí hombre, el conquistador y la novicia. ¿Cómo que qué es una novicia? Estamos peor de lo que pensaba, ¿eh?

A lo que iba. El día 1, te vestías de “serio” y marchabas al cementerio a llevar flores (claveles y gladiolos casi siempre) a los muertos de tu casa. El cementerio, todo hay que decirlo, estaba lleno de familias: los padres esperando junto al coche, las madres arreglando las flores de los nichos y los niños corriendo por los pasillos jugando al que te pillo. Eran otros tiempos.

En la actualidad, lo de todos los santos sólo nos suena por Froilán, el nieto mayor del Rey (de España, tío Ra, ¿cómo va a ser del rey de bastos?), que pobre hijo, pa todo tiene con el nombrecito. Por cierto, llamarse de nombre propio “de todos los santos”, ¿quiere decir que todos los días lo celebras? No va a ganar para cañas, cuando sea grande el infantito.

Bueno, que me pierdo, decía que, en la actualidad ya no se celebra el Día de Todos los Santos, se celebra la Noche de Halloween, ¡uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh, qué miedito! Esta fiesta, importada, como no, de EEUU, consiste en vestirse de monstruo y salir a la calle a pegar sustos al personal. No tan profunda como la nuestra, pero mucho más comercial, vaya usted a comparar. En España, para reforzar el ambiente de terror que debe tener la nochecita de marras, se tiran casi toda la tarde y absolutamente toda la noche poniendo por la tele pelis de mucho miedo tipo Scream, El exorcista, La Maldita Maldición, Posesión Infernal, La Profecía Mortal y, como no, Halloween o cualquiera de sus secuelas, en forma de Halloween 2, Halloween El Retorno o Halloween, ¿cómo están ustedeeeeeeeeeeeees?. Es decir, todas ellas de muerte, casi más que de susto, sang y fetges (sangre e hígados), que dirían los catalanes. Y luego, todas las discotecas que se precien, parques temáticos, asociaciones de vecinos, etc., organizan una fiesta y, a beber, que son dos casquerías.

¿Creen que hemos ganado con el cambio? No estoy segura. Hombre, las calabazas molan mucho pero, la verdad, a nadie se le ocurrió nunca hacer un muñeco de Don Juan, igual hubiese sido un éxito. A mí (como San Valentín, como los renos de Papá Noel, como Papá Noel incluso) me revienta un poco todo este rollo americano. Si nos descuidamos, en unos años estamos celebrando el 4 de Julio y comiendo pavo en familia el día de Acción de Gracias.

Además, este año, lo de los santos, tanto como lo de los monstruos, ha quedado eclipsado por las elecciones de Estados Unidos. Eso sí que es un muerto, y no los zombis de Sesión de Tarde.

Nosotros (Tío Ra, Julieta, Nico y yo) somos más demócratas que republicanos, no lo puedo negar.

—Pues yo sí soy republicano.
—Lo sé tío Ra, pero de los de aquí, es decir, república contra monarquía, no de los de allá, es decir, república contra... ¿democracia? Cielos, lo que acabo de descubrir...

Nosotros, en realidad, cuando apareció el niño bruja y nos asustó, lo que estábamos haciendo era un conjuro (a todos los vivos y muertos que se nos ocurrieron) para que ganara Kerry... a pesar de Kerry, que también tiene tela. Por eso nos asustó, porque estábamos con los dedos cruzados y concentradísimos, a ver si funcionaba la telepatía y conseguíamos influir en las decisiones de los votantes americanos. Teníamos dos finalidades: que entendieran el sistema de voto que les tocase (tócate las narices lo complicados que son estos yankees, con lo fácil que es lo de la papeleta en la urna) y que, una vez enterados, votasen a Kerry, que nos cae mejor. Pero no crean que me hago muchas ilusiones.
También me hubiera gustado que George Clooney me hubiese invitado a conocer a su cerdo y no ocurrió.

Y para terminar, una reflexión basada en un dato real: En una noche en la que todo el mundo se disfraza de monstruo, la careta más vendida y usada para la fiesta fue la de Bush, George Bush, con licencia para matar. A ver si, en las elecciones, lo que los americanos tenían que hacer en realidad era elegir entre susto y muerte. No quiero ni pensarlo.



sorue@divertinajes.com
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