8 de septiembre de 2004

Agujetas

Estábamos ayer sentados en la cafetería de Nico. Al girar la cabeza para mirar bien a un rubiales de unos 25 que bajaba de una moto:

—No sé, tío Ra, pero yo tengo agujetas.
—Agujetas, ¿de qué? Si por no moverte ni siquiera cierras los ojos cuando te da el sol de frente, y luego ves chispitas...
—No te puedo, chaval, eres un asco. Pues mira, yo sí sé de qué tengo agujetas.
—¿Sí? Cuenta, cuenta, que me tienes en ascuas.

Tengo agujetas por simpatía con los deportistas profesionales. Y es que, entre unos y otros, no paran ellos ni nos dejan parar a nosotros.

Cuando en junio terminó la liga respiré hondo. ¿Para qué? Para volver a coger aire y enfrentarme a la Eurocopa. Eso duró como dos semanas, ¿no? Y allí corríamos todos (bueno, todos menos la Selección Española de triste recuerdo) y todos metíamos goles (bueno, menos Beckham que debía estar mirándose al espejo cuando le tocaba tirar penaltis).

Cuando acabó esta juerga del fútbol europeo me iba a relajar pero, ¡ajá! comenzó el Tour y ¡hala! Venga a pedalear montaña arriba, montaña abajo, por toda Francia, qué cansancio, Mon Dieu!

Cruzamos meta de la mano de un ciclista con nombre de trompetista y, mientras me bajaba de la bici, vi un avión. ¿Que adónde iba? Pues a Asia, a comenzar las giras de los equipos españoles. Y ya me tienen otra vez en calzón corto (con lo poco que me favorece) persiguiendo una pelota desde el sillón de mi casa. Uf, ahora entiendo el verdadero sentido del “Peligro amarillo”.

Se acabó la gira, basta de japoneses, coreanos y chinos. ¿Qué tocó entonces? Ah sí, las Olimpiadas. Eso sí que fue un follón. Tanto que haré un punto y aparte.


¿Estás segura de que es un Thorpe?
La segunda quincena de agosto (igual que Julieta, que siempre se va de vacaciones esa quincena, porque es pelín más barata que la primera y, como ella dice, “el ambiente es el mismo o muy similar”), nos llenaron las televisiones, los periódicos y las radios de atletas, nadadores (¡guau, como están los tíos!), jugadores de básquet, gimnastas, nadadores (¡guau!), tenistas, judokas, nadadores (¡guau!), regatistas, esgrimistas, jugadores de voley playa (¿Alguien me explica por qué el voley playa es deporte olímpico y las palas no?. Soy estupenda jugando a las palas), nadadores (¡guau!), saltadores de trampolín, jinetes, remeros, nadadores, tiradores, saltadores de pértiga, jugadores de waterpolo, nadadores... (¡guauuuuuuuuuuuuuuuuuu!)

Estaba tan cansada cuando terminaron las olimpiadas que, todos aquellos torneos de fútbol extraños que se juegan a finales de agosto (Gamper, Supercopa-de-Europa, el de mi barrio), me pillaron enganchada a las bebidas isotónicas y a los batidos de anabolizantes. No olvidéis que, entre medio de esta orgía de músculos y sudores, competimos en unas cuantas carreras de Fórmula 1 y aún tuvimos tiempo de echar unas partidas de golf. Y todo eso sin contar las caminatas del sillón a la nevera, que también cansan lo suyo, y la increíble musculatura que he desarrollado en el pulgar derecho de apretar el mando.
No queráis saber cómo me pilló el inicio de la Liga el último fin de semana de agosto. Pero si acaba de terminar la anterior, que todavía están en Valencia brindando, ¿cómo puede ser que empiece otra? A que va a ser que hay más de una al año y yo no me entero.

Total que llega septiembre y, por si me quedaba un resquicio de energía, me pilla desprevenida el inicio de la Vuelta a España. Mecachis, llevamos cuatro días y yo ya no puedo con mis pantorrillas.

—Lo cuentas como si hubieras participado tú en todas las competiciones deportivas—. Tío Ra, ya le conocéis, abre la boca cada vez que le viene a la cabeza un pensamiento. A veces incluso cuando no le viene nada a la cabeza. Pero le quiero....
—Pues casi, guapetón, tantas horas viéndoles sudar, crea síndrome de solidaridad sudorípara. Cuando ellos se cansan yo me canso, cuando sufren yo sufro, cuando ganan yo gano y cuando pierden...
—Que les den
—Pues eso. Y que conste que lo has dicho tú, y no yo.

De veras, estoy descorazonada. Me temo que, este año, definitivamente, no voy a poder con ello. No es sano tanto deporte, te lo digo yo, que tengo ya agujetas en el espíritu, en el alma, en mi esencia de ser humano, en mi fuero interno. Definitivamente, me borro del gimnasio y me apunta a yoga y a punto de cruz. Por variar, más que nada...



sorue@divertinajes.com
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