14 de julio de 2004

¿Y el calor?

El hombre que más envidio del mundo es Walt Disney.
—¿Disney? Pensé que era Figo.
—Figo, ¿Por qué? ¿Por perder la final de la Eurocopa? ¿Porque le hace cuchufletas un mamarracho con barretina?
—No, por su espléndida mujer.

Mi tío RA duda... pero se reafirma.

—No, no, Walt Disney.
—¿Por?
—Porque está congelado y no pasa calor.
—Jopelines, tío Ra, que Disney está congelado... y muerto.
—No muerto del todo, medio muerto sí. Pero yo estoy que me ahogo y me voy a medio morir como no refresque.

Tío Ra no soporta el calor. Vive con las ventanas cerradas, las persianas bajadas, en penumbra, en calzoncillos y con el aire acondicionado puesto. Por eso me extraña que esté tan moreno.

—Es que uso crema autobronceadora.
—¿En serio? Pero, ¿eso no tiñe?
—Pues sí, tiñe y da esplendor, que con este colorcito soy la envidia de todos los colegas del trabajo... y la admiración de las pibas del gimnasio.
—¿Y les dices que usas potingues tintantes?
—No, les digo que me voy en mi Porsche al chalet de la sierra todos los fines de semana. Tramposo pero sin perder la dignidad. Ése es mi lema.

No digo yo que eso de los autobronceadores no sea la solución. Visto como está el sol, que más que dorarte te socarras directamente, lo mejor es alejarte de él. Eso es lo que debe hacer mi amiga Julieta, alejarse del sol, porque está más pálida que la novia de Drácula.

—Yo no me alejo del sol, me protejo, que es diferente. Por ejemplo, ayer estuve todo el día en la playa, pero me puse protección 60, una pamela, gafas de sol, y un pareo, y aquí me tienes, tan ricamente, sin manchas en la piel, ni arrugas, ni rojeces, ni nada malo.
—Eso es verdad. Pareces una figura de cera, blanca y brillante. ¿No harías mejor en ponerte a la sombra y dejarte de tontunas?

Qué cosas, ¿no? Para estar morenos nos quedamos en casa, para estar blancos nos ponemos al sol, ¡Jesús!

—¿Y tú?, que te pones parches en la pancha para adelgazar —me ataca Julieta.
—¡Uy, parches! Y cremas, geles, bandas frías, reafirmantes, anticelulíticos, reabsorbentes, hidratantes, alisadoras, liberagrasas... Tomo cápsulas, bebo mejunjes, como cereales y hago Reiki.
—¿El Reiki adelgaza?
—No, eso lo hago para desestresarme del estrés que me producen los potingues que me pongo para adelgazar.
—Pues no te pongas nada
—Es que ponerme en bikini con estos michelines también me estresa.
—Tómate una tila
—¿La tila adelgaza?

No tenemos remedio. Reconozcámoslo, el sueño de cualquier occidental que se precie es estar joven, moreno y delgado.

—Y ser rico.

Pues también. Pero eso tampoco lo consiguen los parches.

Claro que, visto lo que ha pasado con el clima, nuestros problemas se han reducido a nada: se acabó el calor, se acabó el sol...

—Pero continúan sin ponerse de moda los michelines, bonita.

Joder, tienes razón. Debí haber dicho: “vuestros problemas se han reducido a nada”. De lo mío no se ha reducido ni el problema ni la molla, porca miseria.

Tío Ra anda dando saltos de alegría con este bajón espectacular de las temperaturas. De nuevo puede salir a la calle y lucir su moreno la luz del día, sin comenzar a sudar y a desteñirse.

Julieta también está feliz. El fin de semana fue a la playa a cara descubierta, como los valientes. Sus vecinos de toldo se asombraron al descubrir que Julieta tenía piel. Ellos sospechaban que era de plástico, de tan brillante como la ponían las cremas.

Lo mío es otra cosa. Yo rezo (bueno, más o menos. Digamos que miro al cielo con esperanza) para que vuelva el sol y el calor, qué coñe, que para eso es verano. Y yo, en esto, estoy chapada a la antigua: quiero sol , calor y mar (si es posible) cuando toca, es decir, ahora. Que en invierno ya pasamos bastante frío, digo.



sorue@divertinajes.com
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