30 de junio de 2004

La vida es así

Dice mi amiga Julieta que la vida, lejos de ser una tómbola, es una adjudicación a dedo, por ejemplo, si naces rica tienes más probabilidades de, además, ser delgada (léase Carlota Casiraghi), o guapa (léase Carlota Casiraghi), o jinete (léase Carlota Casiraghi)... Porque, vaya usted a comparar, engordan mucho más los garbanzos que el caviar, y eso no lo puede negar nadie.

Por otro lado, dice mi tío Ra que la felicidad no la da el dinero (no, claro, la dan las cosas que puedes hacer con ese dinero), que tienes en la vida lo que te buscas (no sé, Julieta hace años que busca un buen novio y no hay tu tía) y que nadie te regala nada

Y yo, en medio de dos corrientes tan opuestas, no sé qué decidir, así que no decido nada. La vida, como el fútbol, es así. Y yo, a estas horas de la mañana y ya con este calorón, pues no pienso intentar cambiarla.

Todo esto viene a que hay gente que nace con una flor en el... en la parte baja de la espalda, y gente que nace sin ella. Aunque tampoco podemos negar que, nos pese a quien nos pese, hay personas que se la buscan (la suerte, digo) y otras que, simplemente, se la encuentran.

Doña Letizia y Don Felipe (de los que se la encuentran, ¿no les parece?) han vuelto de su viaje de novios lo suficientemente descansados y relajados como para hacer las siguientes declaraciones:

Él: “Las vacaciones se nos han hecho cortas”.

A mí también se me han hecho cortas vuestras vacaciones, en realidad, aún no me había repuesto de la indigestión y ya estáis acá otra vez. Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con la monarquía, mira tu que cosas

Ella: “Estoy deseando volver al trabajo”.

¿A cuál trabajo? Que yo recuerde, últimamente no tenía trabajo reconocido, aunque no niego que ponerse y quitarse tanto modelito da mucho trabajo.

En realidad, ya lo decía mi madre, siempre he tenido aspiraciones. Por eso me resulta más fácil identificarme con los pensamientos de la realeza que con los del vulgo. Yo jamás estoy deseando volver al trabajo. Y les aseguro que yo sí trabajo. El caso es que esta pareja está compuesta por dos personas que mantienen una diferente relación con la vida: él nació con una corona en la cabeza y ella con la ya mencionada flor en el pompis. Pero, quizá por esas diferentes circunstancias, les ha unido la vida: a él con ella a través del amor y a ellos con nosotros a través del ¡Hola!. Es posible que, a la postre, la vida sí sea una tómbola. Una tómbola donde hay de todo, desde perritos pilotos a chochonas.

Y todo eso pese a que estoy de acuerdo con tío Ra en que el dinero no da la felicidad. Al menos, el ajeno, claro, que del propio ya podríamos discutir. Lo que sucede es que tanto él como yo lo decimos con la boca pequeña. Ambos dos sabemos que, con unos cuantos millones de euros en la cuenta corriente, seríamos... más ricos. Y ser rico debe ser lo más. O sea, súper fuerte. Porque yo comprar, compro en rebajas. Pero no por gusto, ¿eh?, que si pudiera compraría en plena temporada y en Armani, veranearía en Maldivas y desayunaría Moet Chandon con fresas, pero no puedo. (Especialmente lo último. Les tengo alergia a las fresas).

Pero no crean que por decir todas estas... ¿chorradas? soy una mujer frívola. Pa di tu, que dirían los franceses cuando quisieran decir que no, de ninguna manera. Yo, como cualquier Miss España con estudios, soy una mujer comprometida con mi tiempo... libre. Lo paso lo mejor que puedo y, para qué voy a decirles cosas que no son, en algunas ocasiones, lo paso divinamente. No, no, en serio, soy solidaria en mi fuero interno y muy muy humana. Ahí queda eso. Fijensé si soy humana que, en vez de estar tan ricamente paseando por el Port Olimpic, dedico mis ratos a escribir para que ustedes tengan algo que leer. ¿Soy o no soy humana?

—Pero si la mayoría de las veces lo escribes en horario de trabajo.

Ya salió Julieta a mancillar mi imagen.

—Ya te vale bonita, que yo, cierto es, a veces escribo desde la oficina. Pero tú SIEMPRE me lees desde la tuya.

Ya ven, soy tan humana que me pico y me convierto en una chivata. Eso es lo que tienen la humanidad, que, en el fondo, es picajosa.

En fin Pilarín. Hasta aquí pescao vendido, no se olviden de reír y etcétera etcétera para todos.



sorue@divertinajes.com
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