2 de junio de 2004

Fumando, espero

Despertarse el lunes por la mañana y no tener que ir a trabajar es el sueño cotidiano de todo proletario que se precie. Este lunes, en medio estado español ha sucedido: en Cataluña por la Segunda Pascua; en Canarias porque recuperaban el día de Canarias que había caído en domingo; en Castilla la Mancha porque, aquí sí, era su día.

Esta semana laboral es más reducida de lo normal, trabajamos (al menos iremos a trabajar) sólo 4 días, y no cinco como es lo habitual, gracias al señor o señora que reparte las fiestas en los calendarios y a su generosidad y astucia sin par (le hago un poco la pelota para que no se enfade pero, manda posturitas de ave que este año el 1 de mayo haya sido sábado, como lo será el 15 de agosto y el día de Navidad. A los que no trabajamos en sábado, nos han hecho polvo con esto. Si nos descuidamos, ponen en sábado el Viernes Santo. Lo que tenía que caer en sábado es el día del espectador, ¿a que sí? Pues no, ese, siempre cae entre semana).

El caso es que, en una semana con tantos días ociosos las cosas se ven de otra manera. Por ejemplo, el lunes fue el día mundial sin tabaco: llevé fenomenal eso de no encender ni uno en todo el día. ¿Saben por qué? Porque era fiesta

- Y porque tú no fumas, lista.
- Eso influyó, tío Ra, no lo voy a negar, pero, hay días en la oficina que me meten cada puro, que ya querría para si Fidel Castro.

También el lunes, como no tuve que ir a trabajar, me fui a la playa por la mañana y al cine por la tarde, y ¿saben por qué?

- Porque era fiesta.
- No, porque me dio la gana. Que igual me podía haber quedado en casa cocinando o haciendo calceta.

Y es que eso de que el jodido calendario rija mi vida, pues que lo llevo yo muy mal. Bueno eso y lo de las jodidas encuestas y los jodidos estudios de las universidades. Os ilustro el reniego con un ejemplo. No, mejor con varios ejemplos:

Ejemplo nº 1. El fumador español tipo de la actualidad es mujer, pobre y en el paro. ¡Toma castaña! Ahora resulta que el 99% de los fumadores que yo conozco no son el fumador tipo sino honrosas y humeantes excepciones. Porque siguiendo esta máxima, los viciosos del tabaco que yo conozco, son raros. Los conozco hombres y mujeres, ricos (de estos pocos, no porque los ricos fumen menos sino porque yo conozco pocos ricos) y asalariados, altos y bajos, trabajadores y ociosos, guapos y feos, gordos y flacos... incluso uno que se define como ex –no– fumador. Algunos combinan varias de estas características, pero, concretamente no conozco a ninguna parada fumadora. A ver si la rara soy yo. Y sin embargo, tengo que reconocer que, el resultado del estudio no carece de lógica, en España hay más mujeres que hombres, y, en el paro, más de lo mismo. Es la famosa ley de las probabilidades.

Ejemplo nº 2. Estos días he visto por la tele, oído por la radio y leído en la prensa que en España hay, por primera vez en la historia, más universitarias que universitarios y que las mujeres conducimos y (al loro, tío Ra) aparcamos mejor que los hombres... cierren la boca, varones que me leen, que en boca cerrada no entran multas.

¿De verdad les ha hecho falta un estudio para llegar a tan elementales conclusiones? Pero dónde vamos a parar. Con estar sentada en un banco a la salida de la facultad, o asomarte a uno de los puentes que cruzan las autovías a ver pasar los coches, hubiera podido constatar yo ambas realidades. Claro que yo soy mujer, acostumbrada hace generaciones a sortear obstáculos y, quizá por eso, un poquito más avispada.

En resumen, un equipo de estudiosos ha necesitado meses para decir en voz alta lo que todas nosotras sabíamos: somos más inteligentes, más hábiles y un poquito más viciosas. Pues vaya notición.



sorue@divertinajes.com
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