10 de marzo de 2004

Sang i fetges

Esta semana me he dado un hartón de salir. He visto tres películas, he ido una vez al teatro, he salido a cenar cuatro veces y dos a comer. He ido de compras, a la peluquería, me fui de “finde”, he estado en una exposición y en una conferencia. Hoy me siento muy bien, realizada personal y socialmente. Me siento plena y algo superior a la media (qué quieren, yo soy así). Me siento un poco Elvira Lindo, que va de acto en acto, pero yo sin santo. Me siento... ¿flex? Lástima que mi cuenta corriente haya quedado escuálida (yo no precisamente tras tanta comilona), en números rojos, y tenga que tirar el resto del mes (y anda que no queda) del crédito de la Visa. Es lo que tiene entrar en la vida social, que es caro. Bueno, supongo que a Elvira, al menos a cenar y eso la invitarán. O no.

En realidad todo es caro, la vida social y la otra, léase, ir a la compra, al dentista, arreglar el coche, tomarse un café, comprar el periódico... porca miseria. Estoy arruinada y en la ruina, las dos cosas, porque, cuando yo me pongo, me pongo.

El dinero no dará la felicidad, pero gastar dinero da una placentera sensación de bienestar que es lo más parecido a la felicidad que se me ocurre. Bueno, esto y comerme un yogur griego con miel, sentada en el sofá de mi casa viendo CSI (Las Vegas, ¿eh?). Vale Julieta, CSI no es muy placentero que digamos con todas esas imágenes de huesos rompiéndose, balas atravesando pulmones, cráneos aplastados... Es cierto, pero mola mazo, y lo placentero es pensar que ni el cráneo ni los pulmones eran los tuyos.

¿Les gusta CSI? A mí sí. Las Vegas, ¿eh? Miami no, que no me engancha, oyes. Horatio tira que te va, pero los otros, como que no me los creo. Sobre todo a esa rubia que no puede estar 10 minutos sin hacer prácticas de tiro y que se pone sus mejores galas, sus tacones y todo su set de maquillaje, total ¿para qué? Para descuartizar cadáveres. Y ya lo peor es cuando se pone dos coletas. Me revientan las mujeres con coletas. Es tan extraño como si vieras a una niña de 6 años con un tupé Arriba España. Nada, donde este el equipo de Las Vegas, que se quiten los horteras de Miami. Y punto.

Y no deja de ser curioso que me guste CSI a mí, que odio la violencia y me mareo cuando veo pelis de, como dicen los catalanes, sangre e hígados (sang i fetges). En realidad debo decir me mareaba. He visto la última de Tarantino en la que, mira tú por donde, hígados no salen, ¡pero sangre! Se te van las dos horas largas que dura en sacudirte la sangre y los miembros apuntados que te caen encima. Y no sólo no me mareé sino que, además, me lo pasé pipa, aunque me avergüence decirlo, que me avergüenza. Una vez te olvidas de que muere más gente que la que murió en Europa por la viruela, la peli está muy bien. Es, como diría, parafraseando a la conocida marca de perfume, Very Tarantino.

Bueno, bueno, que me voy del tema principal.

- Ah, ¿pero es que hoy había tema principal? Yo es que te veo pelín dispersa –Es Julieta, a la que, aunque ella no se lo crea, no echábamos de menos.

- Pues claro que hay tema, como en Ambiciones, que también hay tema. Yo hablaba de que el dinero no da la felicidad, y por eso he salido mucho y me lo he gastado todo.

- Vaya, que esta semana tampoco te han tocado ni los ciegos ni el gordo de la primitiva, ¿no?

- Ni el euromillonario ese de los 20 kilos de euros europeos, manda eurohuevos.

- Y entonces has decidido salir a consolarte y gastarte más de lo que sabes sumar.

- Y... más o menos.

- Chica, no te preocupes. ¡Mientras haya salud! Si el dinero no da la felicidad, tontina.

- Pues eso decía yo.



sorue@divertinajes.com
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