28 de enero de 2004

Vaya semanita

Esta semana ha sido tela.

Álvarez Cascos dice en ¿rueda de prensa? que deja la política. (Dios existe, he aquí una prueba). Y lo hace porque ha encontrado una razón poderosa, a María de la Hoz, que le llena plenamente... María, bonita, podías haber aparecido antes y todo eso que nos hubiéramos ahorrado.

Tras tamaña declaración, y ante la mirada inquisidora de los periodistas, Don Francisco añade algo así como: Y solicito de Ustedes respeto, por lo que no se admiten preguntas.

¿No se admiten preguntas? Pues vaya novedad. ¿Pide respeto? Sabrá él lo que es el respeto, mejor que se lo explique María de la Hoz. (A partir de nada, María de la Coz, que todo se pega menos la belleza. Y de eso tampoco anda sobrado Pacocascos).

Como yo no soy periodista, yo sí que me hago preguntas. Y con las mismas, y sin cortarme un pelo me pregunto, y, mismamente a la misma vez, me respondo.

Me pregunto dónde se conocerían, ¿en un socavón del AVE, quizá? ¿Sacando chapapote de las playas de Muxía, tal vez?

Me pregunto que habrá visto ella en él, porque belleza, simpatía y elegancia no será, digo yo. ¿Se habrá liado con él por amor al arte? (Je, je, ¿entienden el doblez?).

Me preguntó qué cara se le habrá quedado a Gema Ruiz, ¿se habrá vuelto bizca de nuevo? (Porque era bizca cuando la joven trepa pepera y el entonces ministro de alguna cosa se conocieron, ¿lo recuerdan?).

Me pregunto con qué porcentaje de mi sueldo pagaremos los dos famosos cuadros que le hemos comprado a María para adornar el ministerio. Y eso que esto me molesta menos que otras cosas. Por lo menos vemos al Gobierno invertir en cultura, vaya novedad.

Me pregunto, y es lo último que me pregunto al respecto, si María Porto las tiene todas consigo. Porque dice el refranero que no hay dos sin tres. Pero de si hay o no tres sin cuatro... mil, de eso no dice nada.
Y en cuanto al respeto, el mío Sr. Álvarez, lo tendrá todo. Total, me importa un comino su vida privada. Incluso su vida pública me hubiera importado un comino.

Pero, por si no teníamos bastante con el ministro sietehombres (y tres mujeres), va Don Manuel, Fraga, of course, y me sale con unas confusas y ofensivas declaraciones acerca del amor libre y el abuso de menores que me ponen los pelos como escarpias. Y, por seguir preguntándome, me pregunto, ¿se arrepentirían sus padres de haberle enseñado a hablar? Porque el presidente de Galicia es como un criadero de ostras, cada vez que abre la boca, suelta una perla.

Y una vez superadas las náuseas gallegas, ¿qué veo en la tele, oigo en la radio, leo en las revistas del corazón? Pues que la Pantoja se alió con una estafadora peruana para conseguir a su niña. Y ahora, 8 años después la arpía (no, Julieta, cuando digo arpía no me refiero a la Pantoja, sino a la otra) saca todos los trapos sucios y los acuerdos marranos y pone a nuestra tonadillera en un brete. Isabel, mujer, ¿que no sabes que las malas compañías son eso, malas? Pues, ¿no ibas mejor acompañada antes?, siempre con tu madre, Doña Ana, a todas partes. Ahora, que te has lanzado a la vida tú sola (lanzado a la vida en el sentido más inocente de la expresión, ¿eh?, que no quiero querellas) vas y te juntas con Julián, mafiosete de pro, y Beatriz Escudero, la Dama de los chanchullos. Isabel, vuelve al regazo de tu madre, de donde nunca debiste salir...

Y por si todo esto fuera poco, seguimos teniendo boda real hasta en la sopa, ¡uf, que hartón! ¿Ya saben por qué a Letizia Ortiz la llaman la Abeja Maya? Pues porque nació obrera, se casa con un zángano y llegará a ser Reina... Y no lo digo yo, lo dicen las voces populares y anónimas que corren por Internet. El pueblo es lo que tiene, que saca chistes hasta de lo más sagrado, y así nos va.

En fin, que menos mal que todo pasa, aunque el poso queda, y que lo mío, es pasar. De Carod hablaremos otro día. O no.



sorue@divertinajes.com
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