14 de enero de 2004

No me pongo las botas ni aunque quiera

Soy, sin lugar a dudas, una mujer nerviosa. Pero no soy yo, son las circunstancias que me rodean, me transforman y se reproducen. Una vez pasado el trago de las fiestas navideñas (el trago de cava, el de cordero, el de mazapán, etc.) y cuando se suponía que la vuelta a la rutina diaria nos devolvería nuestra habitual existencia tranquila, pues no. No ha sido exactamente así como ha sucedido.

Superada la fatídica fecha de Reyes, ¿qué más nos puede pasar? Pues nos pueden pasar las rebajas de enero. Y eso es justo lo que me ha pasado a mí. Aunque he conseguido ignorarlas, pasar de los carteles y de los anuncios de la tele hasta ayer, ayer sucumbí. Me da rabia, ¿eh?, porque todo el trabajo que me ha costado evitar el spot de Carmen Maura parando al mundo para ir de rebajas ha sido en vano. Y a mí, trabajar, más si es en vano, me da mucha rabia.

Pero, por si acaso no era bastante con este escarnio que supone el reconocimiento público de mi falta de voluntad, añadiré la guinda, pa mis nervios: no encuentro botas.

Me explico. Las botas altas, tan de moda esta temporada, siempre se me habían resistido. Normalmente, no me fijo en ellas pero ahora, están tan baratas que, una vez demostrado que mi fuerza de voluntad es casi inexistente y para reafirmarme en ello, decidí intentarlo.

¿Pueden creerse que en ninguno de los quince pares de botas que me probé me cabían las pantorrillas? Entraba el pie pero, a la hora de cerrar la cremallera, del tobillo alto no me pasan. Pues es cierto. Vergonzoso, ridículo y cierto a partes iguales.

- Y ¿dónde se compran las botas altas los futbolistas? –Mi tío Ra y sus preguntas curiosas.

- Tío Ra, los futbolistas no usan botas altas.

- Va a ser eso.

Me faltará voluntad, que no lo dudo, pero, a las pruebas me remito, me sobran pantorrillas.

- Pues no lo entiendo porque yo meto mis pantorrillas en cualquier sitio – mi amiga Julieta “Metomentodo”.

- Y la nariz en todos los sitios, petarda.

- Si yo tuviera tu problema de pantorrillas...

- Yo no tengo problema alguno con mis pantorrillas. El problema lo tienen los fabricantes de botas cuyas hijas, mujeres e incluso madres tendrán piernas de palillo y, precisamente por eso, tuvieron la necesidad de llevar botas altas, para esconder sus escuálidas vergüenzas...

- No te rayes, bonita. Tienes unos gemelos que para si los quisiera Armstrong.

Una está acostumbrada a no caber en las faldas, las blusas e incluso los abrigos de las tiendas pero... ¡en las botas! Estoy ofendida de pies a cabeza (y nunca mejor dicho).

Me olvidaré de las rebajas y dedicaré mi tiempo a cosas mejores que me ayuden a relajarme. Probaré con el taichi, el yoga y los barros de fango, que van descalzos. Y si no funciona, me apuntaré a clases de kickboxing, donde, aunque llevan botines, dan unas patadas de miedo. Y mola.



sorue@divertinajes.com
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