7 de enero de 2004

Tú serás mi Reina... Maga

En el momento que escribo esta nota, estoy muy nerviosa. Estoy muy nerviosa porque, esta noche, vienen los Reyes Magos. Aunque supongo que todos lo saben, yo les recuerdo que los Reyes Magos son tres y vienen desde Oriente, una vez al año y siempre por estas fechas, cargados de regalos para los que, durante el año pasado, han (hemos, con su permiso) sido buenos. Recorren miles de kilómetros en camello, para, en el silencio de la noche, colarse en nuestras casas, y dejarnos las cosas que nos hacen ilusión en los zapatos que, a tal efecto, hemos dejado colocados en el balcón.

Hay un piloto de Iberia que dice que, él, cuando vuela por no sé qué lugares del cielo, siempre los busca. Me preocupa que los pilotos se entretengan en mirar el paisaje por la ventanilla y no estén por lo que deberían estar, y más cuando, al llegar a Madrid, los controladores también están despistados y no aterriza ni Dios. ¿Será por esta inseguridad que generan las líneas aéreas por lo que los Reyes Magos vienen en camello? Será.

Por si el trajín real no fuera suficiente para ponernos a todos nerviosos (y lo es, no fastidien: dormir sabiendo que tres tipos que vienen de donde vienen, van a pasearse por tu casa mientras duermes y a dejarte sospechosos paquetes, pone nervioso al más templado) a mí se me acumulan los motivos.

Como mi tío Ra estaba tan inquieto ante la llegada de sus Majestades (es un cielo este tío mío. A su edad sigue pensando que los Reyes son los que, cada año, le traen sus caprichos. Cree, además, que son ellos los que eligen, compran y pagan los regalos de mi hermana, de Julieta, de mi madre, los míos... cuando le pase las cuentas de lo que me debe, se va a cagar). Tras asegurarse de que sus zapatos se veían desde cualquier sitio del salón, me ha pasado a buscar para ir al cine, a apaciguar la ansiedad, me ha dicho. En qué mala hora. Todas las calles estaban cortadas y llenas de papás con sus criaturas a hombros. Claro, como los Reyes hacen ese camino tan largo para llegar hasta aquí, les facilitan la entrada en la ciudad en hora punta para que no encuentren atasco. Con todo mi respeto, ya que son magos, podían evitar el tráfico con algún truquito y no fastidiar a los ciudadanos de a pie. Total, que Ellos han ido sin problemas hasta su destino y nosotros hemos sido víctimas de un real atasco de proporciones casi mágicas. En medio del mogollón, cuando ya habíamos dado la peli por perdida, Julieta, con un niño a hombros.

- ¡Julieta! Pero, ¿quién es este niño?

- Se lo he pedido prestado a mi vecina del 2º, que no podía venir. Me han dicho que hay muchos padres divorciados con sus hijos en estos sitios, y que se liga mucho, a ver si encuentro un buen novio.

- Pues vaya bobada -es mi tío Ra-. Habérselo pedido a los Reyes, que traen siempre lo que quieres.

Desestimada definitivamente la idea del cine, nos adentramos en un centro comercial a ver si queda algún roscón, que buena falta me hace, que hace mucho que no me como una rosca. Hay tanta gente yendo como enloquecida de tienda en tienda que me mareo.

- Parece mentira que tanta gente deje las compras de Navidad para el último momento.

- Lo que parece mentira –es mi tío Ra, de nuevo – es que la gente compre las cosas esta tarde cuando, si esperas a esta noche, te lo traen los Reyes.

Cuando consigo volver a cerrar la boca que se había quedado abierta al comprobar la ingenuidad de mi tío favorito, oigo a Julieta:

- Lo que parece mentira es que los Reyes no compren las cosas a partir de pasado mañana que empiezan las rebajas. Serán magos, pero no son muy listos

- Calla incrédula, a ver si te van a oír y no nos van a dejar nada de nada.

Por eso, querida Julieta, porque los Reyes Magos tren regalos a los niños buenos de la edad que sean y no a los adultos ácidos y descreídos, al tío Ra le traerán este año el abono para el Liceo y una tabla de snowboard y, a ti y a mí, una bufanda de lana y un frasquito de perfume respectivamente.

Pues eso, que espero que hayan sido niños, un poquito al menos, estas Navidades y los Reyes, tan magos como justos, les hayan dejado lo que se merecen, sea lo que sea.

Feliz año.



sorue@divertinajes.com
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