10 de diciembre de 2003

¿MANDE?

Lo siento pero esta semana no estoy de humor. Y, como no estoy de humor, no se me ocurre nada gracioso sobre lo que escribir. Vago, cual malhumorada alma en pena, por páginas web, anuncios por palabras, secciones de sociedad y otras habituales fuentes de inspiración y nada. No hay tu tía. Yo hoy no me río, y no me río.

Y eso que, en mi búsqueda de la inspiración perdida, tropiezo con auténticas perlas que, otra semana de más risas, me hubieran hecho descojonarme.

Leo, por ejemplo que, como cada año, los británicos (no todos, claro, unos que componen una asociación llamada Campaña Británica por un Inglés Simple, con un objetivo loable: que la información sea difundida de una forma clara), los británicos, decía, han premiado a Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EEUU, con el galardón “Foot in mouth” (el premio “metedura de pata verbal”, alias, “patada a la gramática, la sintaxis, el diccionario y las buenas formas”).

¿Que qué dijo Rumsfeld para merecer este honor? Lean, lean y sabrán... o no:

“Hay cosas que se saben; hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay cosas que no se saben”.

¿Qué me dicen a esto? ¿Lo entienden? ¿Entienden que no lo entiendan? ¿Se han hecho la picha un lío?

- Pues está clarísimo –apunta mi tío Ra, a quien también le gustan los juegos de palabras-. Se refiere a que no saben todo lo que hay, ni hay todo lo que saben. Es más, hay cosas que no se saben y se saben cosas que no hay... ¡qué lío!

- Tío Ra, no me rayes, que no estoy de humor. La frase, se sabe, es de una gilipollez pasmosa.

Pero no es la única. La finalista, porque en este concurso hay de todo, hasta finalistas, es casi insuperable. La dijo Schwarzenegger, Alucinator:

“Creo que el matrimonio gay es algo que debería ocurrir entre un hombre y una mujer”.

Di que sí, Arnie. O mejor, entre una tostadora eléctrica y un oso panda, ¡nos ha jodido el robot de acero! Hay alguna palabra dentro de esta frase cuyo significado desconoce el nuevo Gobernador. ¿Será matrimonio? ¿Será gay? ¿Será hombre? ¿Será mujer? ¿Será idiota...?

Y es que eso es lo que pasa por enseñar a hablar a todo el mundo. Que aprenden, y hablan, aunque sea por boca de ganso, que diría mi madre. “Habló el buey y dijo mu”, que diría Julieta. Y cualquiera de estas dos afirmaciones tiene más lógica que la de Mr. Universo. Claro, que cuando uno ejercita el músculo de esa manera desproporcionada, estoy segura que se produce una compresión de meninges, cerebelos, células grises y otros elementos decisivos en el proceso pensatorio, que provoca estos resultados.

De frases estúpidas está el mundo lleno. Gracias a Dios, no todas las dicen (con lo cual, y en la medida de sus posibles, las piensan) mandatarios, en mayor o menor grado, del mundo mundial. Algunas las dicen mis amigos, mis colegas o yo misma.

¿Qué me dicen de la célebre: “No intente enseñar a hablar a un cerdo. Se pierde el tiempo y se molesta al cerdo”? Pues que, de haberla aplicado la madre de Arnold Schwarzenegger con su hijo, otro gallo nos hubiera cantado.

Y a eso de “lo malo que tiene mi padre es que, siempre que habla, dice algo”. Pues eso, que es lo mismito que le sucede a Arnold, que cada vez que habla él, casi vomito yo.

NO recordemos frases nefastas dichas por nefastos/as famosillos/as como “me dejé la piel en el pellejo”, “Iba hasta el culo de drogaina” o “tirándome en puenting solté toda la granadina que acumulaba dentro”... ¿Alguien da más?

Pero quizá, el premio al idioma simple debería ganarlo mi madre, quien, un par de veces por semana te dice.

- ¿Cariño, ¿me acercas el esto que está encima de aquello?

- Mamá, que es el esto y que es aquello. Sólo entendí “encima”.

- Estás tonta.

Mi madre sí que sabe que nadie sabemos lo que ella sabe...



sorue@divertinajes.com
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