12 de noviembre de 2003

La telegripe

Una miaja de gripe es la culpable de que lleve en casa tres días, sin salir. Ya saben qué es una gripe: fiebre, dolores musculares, mocos a tutiplén, barriga revuelta (yo, si cojo una gripe, la cojo completa, de la intestinal y de la otra, de la de siempre). Estás hecha un auténtico trapo unos 5 días, (a ser posible, el fin de semana entre ellos, sino parece que no es gripe) y vas de la cama al sofá, del sofá al sillón, del sillón a la cama.

En este vagar por los muebles de mi casa hay un elemento común, la tele. Como estoy casi siempre fuera de casa, no veo mucho la tele. “Pues no te pierdes nada”, opina Julieta. Discrepo. Me lo pierdo todo, pero todo, todo. No estoy al día de lo que pasa en el mundo. ¡No sé ni cómo me enteré de que se casaba Doña Letizia! Menos mal que leo a Maruja Limón y las páginas de sociedad de El País y así mantengo un nivelito que me permite salir airosa de algunas situaciones comprometidas.

Pero, está claro, tengo pocos amigos. “¿Por qué, con lo simpática que eres?”. Es mi tío Ra, al que le puede la pasión. Pues porque no tengo tema. “Bueno, nena, ya tendrás tema, no sufras. Cualquier día encuentras a un hombre bueno que te quiera”. Que no tío Ra, que hablo de tema de conversación. No sé quiénes son los concursantes de Gran Hermano, a quién pegaba Pajares, si Maruja Díaz robó las cartas de Encarna Sánchez... “Pues sigue leyendo a Maruja Limón, a ver si te lo cuenta”.

El caso es que, en cuanto he comenzado, no he podido dejarlo, oyes, que es algo así como una droga y te haces adicta. He visto todos los prograas habidos y por haber, léase: A mi lado, el Diario de mi Hermano, Gente, Día a Día, Corazón de Triunfo, Las Mañanas de Cada día, Gran Patricia, Operación Otoño, Crónicas Originales, Pecado Marciano... Estoy un poco confundida, tanta información de golpe, concentrada en cinco días y en media docena de personajes, me anonada Y he llegado a la siguientes conclusiones que enumero pa por si a alguien le sirven de algo:

1. El mundo de los famosetes huele a podrido. Los que no son infieles, son interesados, mentirosos, se acuestan con medio mundo o todas esas cosas a la vez. Nos cuentan todas sus intimidades, las de sus padres, madres, hermanos, ex maridos y caniches sin pudor alguno, ¡ni siquiera tienen pudor en confirmarnos cuánto cobran por hacerlo!

2. Para entrar en el mundo de los famosos hay que demostrar las cualidades anteriores. Si lo puedes hacer encerrado en una casa en la sierra madrileña, mejor. Si te queda algún resto de decencia, de sentido común y de honor, déjalo, no llegarás a ninguna parte. Mientras aprendes la técnica, tómate una couldina.

3. Los anónimos que salen a darnos la tarde quizá no sean mentirosos, pero son, al menos, poco discretos. El que no cuenta que su mujer le engaña con su hermano el de gafas, cuanta que se entiende con el jefe de su novio, o con la hermana de su novia, o con la madre que le parió. Yo no pienso contarle a nadie quien me contagió la gripe. Los trapos sucios los lavo en mi casa, yo sola

4. Si te mueres de asco porque tu carrera es una ruina, invéntate una historia (con una histeria también funciona) truculenta: le cediste tu voz a alguna famosa, te acostaste con algún famoso, tienes dos hijos, ambos de padres populares, tu primera mujer se quedó tu dinero para producir las pelis de tu peor competidor... La truculencia vende. Entre gelocatil y gelocatil, escándalo.

5. Si no te interesa nada de lo que ves u oyes, sigue mirando. Al menos te darás cuenta de que eres feliz con tu gente, que son normales, que tú eres normal y que la gripe se pasará y podrás volver a salir a la calle.

6. Si tienes paciencia e insistes en mirar estos programas, al final, tendrás una sorpresa. Los que en un programa se insultan, en otro se alían y, el griterío se contagia, como mis bacilos.

Estoy pensando dejar de ver la tele radicalmente, de golpe, y pasar el mono yo sola. Estoy segura que, en unos días, vuelvo a disfrutar con las cosas con las que siempre he disfrutado y me olvido de esta pesadilla. Es que ya se sabe, la gripe debilita cuerpo y alma.



sorue@divertinajes.com
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