5 de noviembre de 2003

A veces veo reinas

Supongo que, pensase escribir de lo que pensase escribir esta semana la real noticia ha eclipsado cualquier otro tema de interés (general o no) que me pasase por la cabeza. Así que, ante la pantalla de mi PC, me debato entre hablar de lo que pensaba hablar (que era de la educación, mejor dicho de la falta de educación, que campa por nuestras televisiones y por nuestras vidas en general) o hablar de la novia del Príncipe.

Y en estas me encontraba hace unos minutos cuando mi amiga Julieta vino a añadir más dudas a las ya existentes:

- Te habrás enterado de lo de Letizia Ortiz, ¿no?
- De que se casa con el Príncipe? No creo que haya nadie en mundo de los vivos que no lo sepa. No se habla de otra cosa...
- No, boba, de eso no, de lo del felpudo de...
- No seas grosera, Julieta
- En serio, que ha salido en el periódico una foto del felpudo de la casa de la futura Reina de España
- ¿Y qué ha dicho?
- ¿Letizia?
- ¡No, el felpudo!

Y es que, señoras, señores, nos estamos pasando. Calmémonos, frenemos, que se casan a finales de junio, quedan todavía muchos días.

Claro, ahora entiendo a mi amigo Klaus, holandés de Holanda, que decía hace unos años. “No tengo nada contra Máxima, la novia del príncipe, pero me tiene hartito. Máxima para desayunar, comer y cenar. En las revistas, en los periódicos, en la tele... Máxima vestida de gala, de caza, de esquiadora, de sport, de cóctel.... que parece la Barbie Maravillas. La familia de Máxima, los amigos de Máxima, los perros de Máxima. ¡Que hartazgo!”.

Y eso es lo que nos va a pasar a nosotros ahora como no dosifiquemos la presencia de Letizia, que nos va a dar un poco de indigestión.

Ella es mona y apañada, a mi tío Ra le gusta. Creo que van a quedar bien en los sellos de correos esta pareja, ¿no? Siempre que les igualen en altura por arriba, claro, si no, si el sello lo hacen a la altura natural de Don Felipe, ella no sale. (Ojo al dato, fotógrafos del mundo).

A lo que iba, que ella es mona y apañada, pero hace cuatro días que nos persigue y no nos deja un momento de intimidad. Y, sinceramente, no estoy preparada para tener esta intimidad con la Casa Real. Y no digo yo que no despierte interés el tema entre el pueblo llano. De hecho, las páginas web que hacen referencia a la futura, se han convertido en las más visitadas y “Letizia Ortiz Rocasolano” en lo más buscado de la red en estos días. (En el mejor buscador de Internet hay, aproximadamente, 3.200 contactos).

Pero por eso mismo, porque los que se interesan ya buscan información por donde sea, podían ser considerados los medios y no proporcionarnos información a los que no queremos tenerla, ¿o no? Que yo duermo igual ahora que sé que Letizia fue a un colegio público que antes que no tenía ni idea. (En realidad, no tenía idea ni de quién era Letizia Ortiz, porque yo los telediarios de La Primera no los veo. Y a mucha honra).

Y lo peor serán las comparaciones: Letizia contra Máxima, contra Mette Merit, contra Lady Di. Señor, si existes, ayúdanos a librarnos de esto, al menos. En fin, Pilarín, que mentiría si dijese que me puede la curiosidad o que me embarga la felicidad. El Príncipe se casa (ya era hora, que comienza a tener una edad), pues enhorabuena. Se casa enamorado (se profesan un amor profundo, Felipe y Letizia dixit), pues más enhorabuena, que el matrimonio ya es bastante duro como para comenzarlo sin ilusión. El es alto y guapo (y rico y príncipe, of course), ella guapa y bajita. (y periodista y discreta y todo bueno). Hacen buena pareja. Que sean muy felices.

Yo lo que les agradezco de verdad es que me hayan dado la oportunidad de dedicarlas mi intervención de la semana, así ya sé con qué tema (con la educación mejor dicho de la falta de educación, que campa por nuestras televisiones y por nuestras vidas en general...) les voy a entretener, o no, la semana próxima.




sorue@divertinajes.com
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