22 de septiembre de 2003

Llego tarde, llego tarde

Me ha llamado mi tío Ra para ir al cine: "Lo siento, pero no puedo, mira la hora que és y todavía no he escrito mi Pan Tumaca de esta semana". "Eres igual que tu padre, lo dejas todo para EL ÚLTIMO MOMENTO". Es cierto, ¿que sería de mi vida, y de la de otros vagos del mundo, sin el último momento?

El caso es que no soy yo la que deja las obligaciones (por gozosas que sean, y ésta lo es) para el final. Son mis musas, la inspiración, la que remolonea y no aparece hasta el último momento. A veces remolonea tanto que no aparece y, en el último momento, me veo obligada a escribir tontunas para cumplir el expediente.

Lo que es innegable es que, sin el último momento, la vida sería un poquito peor: ¿Cuándo se mete el gol de la victoria? En el último momento. ¿Cuándo matan al malo de las pelis amercianas? En el último momento. ¿Cuándo nos damos cuenta de que cierran la panadería y no tenemos pan para la cena? En el último momento. ¿Cuándo vamos a pagar el recibo atrasado de la luz (léase a renovar el carnet de conducir, a matricularnos en el curso de inglés, a pasar la ITV...)? En el último momento.

Este momento mágico y que de tantos problemas nos libra es uno de esas misteriosas circunstancias que, pese a saber que se producen, no dejan de sorprendernos. Digamos que es como un conjuro infalible: Lo que sea se solucionará en el último momento. ¿Que de qué hablo? Allá van unos ilustrativos ejemplos de conjuros infalibles y a los que todos tenemos acceso.

  • ¿Qué hacer para que el lentísimo camarero nos traiga por fin la pizza que pedimos hace media hora? Encender un cigarrillo. No falla.

  • ¿Estás esperando una llamada telefónica de vital importancia y no se produce? Métete en la ducha. En cuanto te enjabones de pies a cabeza sonará el móvil. O el fijo. O ambos y, en caso de que lo tengas, el portero automático también. (Y, a lo peor, ni siquiera es la llamada que esperas. Puede ser Julieta que quiere saber si opinas que unas sandalias azules le conjuntarán con el color de sus cabellos.....)

  • Llevas en la parado del autobús va para 15 minutos y no aparece. ¿Qué hacer? Comienza a caminar. Tan pronto como te hayas alejado de la parada la distancia necesaria como para no pillar el autobus caso de que apareciese, aparecerá.

  • ¿Te has engordado tres kilos y no te caben tus pantalones favoritos? ¿Has probado todos los regímenes, incluido el de la luna, y no los pierdes? Regala los pantalones y compra otros dos tallas más. Adelgazas fijo.

  • ¿Estás harto de dar vueltas a tu manzana y no encuentras sitio para aparcar? Ríndete. Aparca a dos kilómetros de tu portal. Cuando regreses a casa caminando cargado como un burro con las bolsas del AhorraMás, habrá no uno, ¡tres! sitios delante de tu puerta.

  • ¿Has ido a la playa y no sale el sol ni por lo que se dijo? Recoge tus cosas, date una ducha y vístete. En el momento en que te montes en el coche saldrá un sol de justicia.


    Y como estos me sé mil de trucos infalibles. Pero los dejo para otro rato que, si me doy prisa, aún llego al cine con mi tío Ra. Eso sí, entraré en el último momento.




    sorue@divertinajes.com
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