15 de septiembre de 2003

Todos por la patria


Tiene más peligro
que un saco de bombas
La noticia salió hace ya unas semanas, tipo globo sonda, a ver, supongo, qué opinaba la ciudadanía, imagino. Desde ese día hasta hoy, ni media palabra más sobre el tema. Ni ellos ni, creo, la ciudadanía.

Hablo del adelanto que hizo el minisTrillo de defensa, perdón, el ministerio de defensa sobre el anteproyecto de una ley según la cual todos los adultos en edad de merecer serían susceptibles de ser llamados a servir, y no precisamente una caña con limón, a la Patria. ¡Jesús!

Como dijo Jack el destripador, vamos por partes. A primera vista parece que nuestro Gobierno ha solucionado el problema de la falta de soldados profesionales, de militares.

En caso de conflicto bélico (sí, tío Ra, eso que antes llamábamos guerra), de misión en ayuda humanitaria, de catástrofe nuclear, allá vamos todos, los que normalmente estamos en el banquillo, o en la retaguardia.


El hombre no bala.
Juego de palabras
Pero no es tan fácil como parece. Imaginen por un momento, no se preocupen, será un momento muy cortito, que, ante una emergencia pequeñita, suena el teléfono de mi casa y me dicen que por sorteo me toca acudir, y que puedo llevar a algún amigo. Así que, en pleno caos, ante la escasez de bomberos, militares, personal sanitario y músicos callejeros, me presento yo con Julieta, Maruja Limón (quien, a su vez trae a Santiago y al Domi) con mi tío Ra, con su amigo, con la hermana de Julieta, con mi hermana, con unas colegas de la oficina (Susisu quiere venir pero, como está embarazada, la dejamos preparando la merienda para los voluntarios), en fin con un montón de gente, todos mayores de edad.

Y claro, a la hora de la verdad, a ver quién es el guapo que sabe qué debe hacer. Nos ponemos a las órdenes de un... ¿coronel? ¿capitán? ¿general?, todos menos Julieta que dice que ella no se pone a las órdenes de nadie, que para eso se hubiera quedado en casa de su madre, por lo menos su madre cocina muy bien y no como ahora que vive sola y come caldo de tetrabrik, que está hecho de tuétano de hueso de ternera. Maruja tiene vértigo, cuando le dicen que suba a la azotea se acojona. Mi hermana claustrofobia, le piden que baje al sótano y se acojona. Menos mal que allá estaba el tío Ra que decide intercambiar las órdenes, Maruja bajará al sótano y mi hermana subirá a la azotea. En esto aparece el ¿coronel? ¿capitán? ¿general? y detiene al tío Ra por desobediencia. Ah no, eso sí que no, es intolerable. Si encalabozan a mi tío Ra organizo un motín. Domi se apunta y la hermana de Julieta, la pintora, comienza a dibujar una pancarta.

“LIBERTAD PARA RA, DEFENSOR DE LAS CAUSAS JUSTAS”


Y, a todas estas, la emergencia por atender.


Prefiero la medalla,
medalla del amor
Si esto es así en una acción casi civil, imaginen en una acción militar, en un conflicto bélico. Yo, más impuntual que la RENFE, pierdo el bus de las 06:00 y llego tarde al primer bombardeo. A Julieta, que sí que llega a tiempo, la mandan de vuelta a casa porque olvidó el casco. Resulta que no encuentra su casco por sitio alguno. Busca en los cajones de la cómoda, en el mueble del pasillo, en el bolso de charol rojo... el casco no aparece. Mi tío Ra, para hacerse perdonar lo de la rebelión, llega puntual, y con casco, pero como está en la inopia se ha dejado las llaves del tanque en casa y no hay manera de ponerlo en marcha (es que él sí hizo el servicio militar. Conducía camiones de esos verdes con lonetas por toda la geografía); Maruja dice que ella se va a casa, que tiene las lentejas en el fuego... y la guerra por hacer. ¡Y yo que nací mujer por no ir a la mili!

Mejor, Sr. Ministro de ofensa, de defensa, quise decir, maduren la idea. O mejor, déjenla dormir. Me parece a mí que la ciudadanía no está por la labor.




sorue@divertinajes.com
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