Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Tú caminas


En nuestra consciencia, las fronteras entre lo real y lo soñado son sutiles y delicadas. Pese a ello, nos movemos entre el mundo de lo que suponemos como real y aquel que pensamos que únicamente soñamos o imaginamos, con destreza, a nuestro antojo o casi sin darnos cuenta… pero a veces no podemos elegir. 

 

“En mi mundo cuando se corre, se cambia de lugar - explica Alicia, a lo cual la Reina exclama - ¡Vuestro país es muy lento! Aquí, como ves, hay que correr lo más rápido posible para permanecer en el mismo lugar.”

Lewis Carroll

 

 

 El viento mueve el pelo revuelto de Alicia… Ella camina despacio durante un rato, y después rápido y luego, nuevamente despacio. Caminas. Alicia se dirige al hospital donde una niña pequeña espera impaciente, tal vez impaciente, en el mejor de los casos, impaciente… su llegada. No hay razones para estar triste sin embargo, pero lo estás. Sólo un poco, es verdad. Sólo ese poco de tristeza que no puedes tragar junto a la saliva, esa dosis de tristeza que no ha cabido en un buen ejercicio de autocontrol y se ha salido del recipiente autogestionado.

 

La niña tiene cuatro años. Está en la planta de cuidados intensivos de un hospital ni muy grande ni muy pequeño. Un hospital de tamaño medio; distante y asequible a la vez. Inusual. Extrañamente cómodo y silencioso. Al lado de la niña hay más camas con más niños. Algunos quietecitos como peces dormidos. Otros con los ojos muy abiertos, mirándolo todo, observándolo todo. Observando el mundo desde esas camas tamaño medio, asépticas y a la vez cálidas. Absorbiendo el mundo. Sorbiendo el mundo a través de las sondas, de los respiradores, de las pajitas con las que algunos de esos niñ@s anfibios se han de alimentar.Y el mundo que parece que a su vez les absorberá a ell@s, hasta hacerlos desaparecer, no lo hace pese a las apariencias. Sólo los encoge un poco, les presiona ligeramente y la habitación y las paredes del hospital se estrechan durante unos segundos y después todo vuelve a coger aire. Se escucha alguna tos seca, rítmica… y después… niñ@s que respiran, curiosidad latente, expectativas, paciencia, aceptación.

 

Alicia no temas, ella se pondrá bien… ya lo verás. Pronto estará en tu regazo; juguetona y enormemente vibrante, vivaz, rápida… Muy pronto la tendrás entre tus brazos y sentirás de nuevo la belleza y la perfección de lo que supone el bienestar de alguien a quien se quiere.Confía. Simplemente confía y sigue caminando hacia ella. Ella te espera porque sabe que no está sola. Sabe que tus caricias le hacen mucho bien, sabe que te lo hacen a ti también. Sabe que tu voz la llama y la invoca, sabe que tu voz conseguirá traerla de vuelta a la realidad del mundo sencillo, del mundo donde una suave sonrisa es la felicidad. Sigue caminando y no tengas miedo. Ella te espera porque sabe que tú la esperas. En su pequeña cabeza ahora dormida y en apariencia distante, lejana… tus palabras llegan como señales que la guiarán de vuelta hasta ti. Entre las esponjosas tinieblas, sueños o vacíos donde está ahora, tus besos y tus cuentos… tus; “te quiero, te quiero, te quiero, te quiero”… repetidos como mantras incesantes, le indicarán hacia donde avanzar, le recordarán que está en un cuerposueño y que ha de despertar. Tu mano, sosteniendo firmemente la suya, tu mano apretando la suya, tu mano esperando, tu mano guiando… le enseñará dónde están las flechas dibujadas por ti, que marcan el camino de vuelta.

 

Tranquila. Coge aire. Suelta incluso ese pequeño resquicio de tristeza que quedaba anclada en las comisuras de tus labios, y camina.


Pequeños Deberes-

Alicia: Por favor, me gustaría que me dijeras palabras que yo pueda regalar...

Tú: ………………………………………………………………………………………………………. 


Fotos- e/a davidova  




Archivo histórico