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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Et me voilà!

[eorue@divertinajes.com]

Ah, oh, sí, snif, ¡buaaaah!

El verano ha pasado como un suspiro (sé que quedan unos días pero créanme, no cuentan) y, a pesar del tan cacareado «síndrome posvacacional» (¿cómo diablos afrontábamos la vuelta a todo cuando los telediarios no habían descubierto aún ese filón noticioso?) y de los suspiros y lloros que pretendían transmitir las palabras (en fin...) iniciales, estoy encantada de volver a iluminar este Círculo.

La alegría del regreso se ve, no obstante, empañada por una triste noticia: el fallecimiento, el pasado 21 de agosto, de quien fuera socio fundador de esta Confederación de Estados de Ánimo, Martín Cué, atento y perspicaz cuidador de El jardín parabólico.

Desde aquí, un abrazo a su mujer y a su hijo.

La rentrée

No voy a abrumarles con fatigosos censos de los libros que se publicarán en el cuatrimestre que nos queda de este malhadado 2009, a estas alturas les imagino suficientemente enterados.

Ése de contar novedades es un deporte al que los periodistas culturales, sector editorial, nos dedicamos con celo fiscal en determinadas épocas del año, aquí y en el mundo entero. Los franceses, por ejemplo, han hecho de la rentrée littéraire un événement en sí misma.

Pero no es de eso de lo que quería hablarles, y por favor discúlpenme la dispersión, herencia del desorden vacacional.

Lo que quería decirles de la vuelta y de los galos es que, al norte de los Pirineos, en este periodo de sesiones se van a publicar 229 novelas escritas en foráneo, de las cuales 22 (el año pasado, sólo 13) lo fueron en español de España.

De entre todas, los contables aguardan el efecto dopante que sobre las cuentas pueda tener una: Le jeu de l’ange (Robert Laffont), de Carlos Ruiz Zafón. Curiosamente, cuando la revista Lire escribe sobre el fenómeno de ventas presentido dice de su autor que ganó el Premio Planeta 2004 con La sombra del viento, cosa que nunca sucedió. Para que conste, recordemos que el galardón y sus millones fueron para Lucía Etxebarría por Un milagro en equilibrio.

Otro error


Porque no se trata de otra cosa.

Este domingo, el dominical de El País publicaba Consecuencias de una larga carta de rechazo de Charles Bukovski, «el último de los inéditos en español que El País Semanal ha ofrecido este verano a sus lectores». Y más abajo precisaban: «Este relato está incluido en el libro Fragmentos de un cuaderno manchado de vino (Relatos y ensayos inéditos 1944-1990), que Anagrama publicará en octubre».

Lo cierto es que el relato en cuestión está ya publicado en español y en España: Nórdica libros lo sacó hace unos meses bajo el título Secuelas de una larguísima nota de rechazo, traducido por M.ª José Chuliá García e ilustrado por Thomas M. Müller. Sólo para que conste.

A propósito de la rentrée

(Nunca les dije que fuera una mujer coherente.) Sí que quiero comentar algunas novedades.

Una llegará con el sello de Ediciones BEl papiro de Sept, novela histórica («Basado en las tablillas cuneiformes de Mesopotamia, este misterioso papiro fue el legado más grande de la civilización sumeria, un legado que podría cambiar el hasta ahora infausto destino del ser humano. Novela histórica y a la vez contemporánea, El papiro de Sept atrapa al lector y le lleva hasta un revelador final.») con la que Isabel Pisano, ella también, debuta como novelista. Más adelante, B publicará la novela primera de Ignacio Vallejo-Nájera, hijo de Juan Antonio, hermano de María y Alejandra. La obra se titula Santa locura y es, lo han adivinado, otra una novela histórica.

Un debut algo distinto nos ofrece La esfera de los libros: la primera novela de la Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi, titulada La jaula de oro. Es la historia de una familia dividida por la Revolución y unida en un destino trágico, el de su país, pero es, sobre todo, la historia de cómo dos mujeres, en nombre de esa antigua amistad, lucharán por la vida y la memoria de un Irán hermoso, atormentado y cruel.

Por cierto, que esta editorial lanza una colección de vida cotidiana, Vivir en, y un sello romántico que arranca en noviembre con Inmortality bites, de Michelle Rowen, y Dama de tréboles, de Olivia Ardey. En tiempos de crisis, como casi siempre, es bueno no tener todos los huevos en la misma cesta.

La noticia

El titular era: «PRISA e IBN presentan en el Nasdaq de Nueva York su alianza estratégica» aunque lo que en este Círculo interesa aparecía en el subtítulo: «Cebrián ha anunciado, además, la intención de vender una parte minoritaria de Santillana» y se precisaba en el texto: «de forma que PRISA mantendría el control sobre la editorial».

La noticia llegaba dos semanas después de que los que siguen la cosa empresarial y bursátil nos dijeran (es una cita entre otras posibles) que «Prisa sigue a la caza y captura de nuevas formas para reducir su deuda, tras la ruptura de las negociaciones para fusionar su filial televisiva Cuatro con La Sexta de Mediapro. El nuevo salvavidas para el grupo de la familia Polanco es Santillana. Prisa ha ordenado al banco francés BNP Paribas que retome la venta parcial de su filial de educación, según fuentes financieras consultadas por Expansión».

Ya veremos dónde nos lleva eso que los expertos llaman «desinversiones estratégicas», Jesús, qué expresión.

La estupidez del mes


La biblioteca neoyorkina de Brooklyn ha retirado de sus estanterías los ejemplares de Tintin au Congo, y los ha confinado a esa sala que los franceses llaman «l’Enfer» (el infierno) donde se guardan las obras delicadas o peligrosas (para el alma y la moral de los lectores, se entiende).

Así se quiere satisfacer a esos lectores, que consideraban (probablemente con razón) que la obra tenía resabios racistas, a pesar de que en su día el texto y los dibujos fueron objeto de retoques, y de que Hergé dio algunas explicaciones, a lo que se lee insuficientes.

Desde aquí animo a esos lectores a que prosigan su cruzada y que manden al diablo, presidente de la comunidad de vecinos del infierno, las obras de Céline por racistas, las de Quevedo por misóginas, y las de Dan Brown porque a mi no me gustan.

En defensa de la tilde

Varios medios de comunicación se han hecho eco, en este verano, de una iniciativa ortográfica: «Un grupo de jóvenes latinoamericanos ha iniciado una "cruzada" por la reinserción del acento gráfico en la vía pública, donde señalan su ausencia con un toque de buen humor y rebeldía ante la incorrección ortográfica en las calles.»

¡Bien por ellos! Hace algún tiempo, y amigos tengo que les dirán que no miento, se me ocurrió imprimir unas tarjetas con las que, llegado el caso y avistado el error, podría avisar a los propietarios y gerentes de establecimientos comerciales de que en sus rótulos, menús y carteles había faltas imperdonables pero, la pereza no es buena consejera, nunca me animé a dar el paso definitivo y lanzar una campaña en condiciones.

Cierto, todos cometemos errores. Pero los rótulos de las cafeterías, librerías, marisquerías y demás establecimientos cuya denominación terminas en –ía están llenos de ellos. El misterio de la tilde desaparecida. Eso por no hablar de la peluquería madrileña que en neón anuncia su condición de centro «unixes»; o del menú en el que se me indica que puedo comer «berengenas reyenas» y otras delicias.


Así que me uno, en la distancia, a la cruzada de esos amigos de la tilde, tan maltratada. Por cierto, y sin acritud. ¿Por qué José María Guelbenzu escribe en su web su nombre con tilde en todas partes... menos en el, digamos, logo de la misma?

Una web infantil

Primero fue www.ambitocultural.es/, dirigida al público adulto; ahora, llega el turno de los niños de entre 0 y 10 años. El Corte Inglés adapta su Guía Pitiflú al formato web y da los últimos retoques a www.pitiflu.es/, donde los más pequeños, o quienes les planifican el tiempo libre, encontrarán información sobre discos, libros, películas, videojuegos y juguetes. Ni que decir tiene que la página linkará con la web hermana de los grandes almacenes para la compra del producto.

Acuse de recibo


No me gustará palmarla
Borís Vian
Edición bilingüe
Poemas ilustrados traducidos por Javier Krahe, Andy Chango, Oswaldo Muñoz, Begoña Díez Zearsolo, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Lucas, Luis Antonio de Villena, Juan Gracia Armendárix, Ana Martín Puigpelat, Fernando Savater, Déborah Vukušić, Rafael Gumucio, Francisco Javier Irazoki, Manuel de la Fuente, Catherine François, Sofía Rhei, Jenaro Talens, Amelia Gamoneda, Carlos Pardo, Elena Muñoz Pimpinela, Andrés Navarro, Eduardo Moga, Jorge Alemán, Andrés Rubio, Damián Tabarovsky y Santiago Auserón.
Demipage


Un acto de amor
Howard Jacobson
Traducción de Santiago del Rey
Miscelánea

Felix Quinn se define como un hombre feliz. Proviene de una familia de anticuarios de libros y es un bon vivant «que no podía concebir siquiera la posibilidad de vivir a más de unos centenares de metros de todo lo que requieren el cuerpo y el alma del hombre: galerías de arte, salas de conciertos, buenos restaurantes, proveedores de vino y queso, hospitales, burdeles.» Sin embargo, su mujer, Marisa, le es infiel. Claro que, y ahí está la particularidad que define a Felix, todos los maridos desean secretamente que sus mujeres les sean infieles


El club de los pirómanos
Brock Clarke
Traducción de Juan José Estrella
Duomo

Lo último que imagina el adolescente Sam cuando se introduce en la casa de Emily Dickinson, es que provocaría un incendio que acabaría no solo con el venerado museo, sino también con la vida de un matrimonio de profesores que aprovechaban unas horas de soledad para dar rienda suelta a su pasión en la vieja cama de la escritora. Tras pasar diez años en una cárcel de baja seguridad entre tiburones de Wall Street, Sam decide rehacer su vida. 


El libro de la Riviera
Erika Mann  y Klaus Mann
El Nadir

Los Mann hacen de esta peculiar guía por la costa más bonita del mundo una divertida incursión por casinos y hoteles, callejones y burdeles, playas y paisajes de belleza desbordante, cafés y tiendas en donde gastar todo el dinero del mundo. A ellos les encantaba el lujo pero, fieles a la idea de la colección en la que se publicó este libro, «Lo que no se lee en la Beadeker» —una guía famosa de la época— su opción es vivir como príncipes gastando lo mínimo posible. Y el resultado es una guía insólita donde el viaje y el ansia de conocer se convierten deseo de experimentar.




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