Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Colaboraciones

Varios autores

El idioma del amor

por Manuel Cortés Blanco


El maestro diserta ante sus discípulos sobre el Amor.

—¿Cuál es su forma?— pregunta el más aventajado.

Depende del tipo que sea. El más difícil tiene diseño triangular. ¡Qué paradoja cuando al corazón se accede por tres puertas!

El egoísmo se hizo impermeable en un solo punto; el centro del universo sobre el que gira mi mundo. 

Al amor imposible lo representan dos líneas paralelas; un quiero y no puedo unidos en el infinito.

El de familia asienta sobre la pirámide. Firme, de base consolidada.

Un amor pasional recuerda al cuadrado: armonioso con recovecos. No creo en lo que nace del instinto porque todo lo instintivo muere.

Y el perfecto, con sus mil imperfecciones, se dibuja en una esfera. ¿Por qué no será siempre redondo?

—Maestro —plantea otro de los alumnos—, ¿cuál es su tonalidad?

Amores y colores comparten arco iris.

El primero en la vida luce verde, derramando esperanza, urgencias, curiosidad. Su magia radica en que nunca tendrá fin; ¿o sí? Muchos llegan sin querer, conjugando penas y alegrías; se recuerda con cariño.

Los hay rojos, teñidos por la pasión, entregando su alma en cada beso. Dos amantes a solas, sin olvidos ni memoria.

Amarillo para el más bello: la amistad. Ese otro yo que me quiere por lo que soy.

Gris para los cobardes, aun cuando nunca lleguen a ser verdaderos. Tampoco lo merecen. Siento su desliz como alfileres.

Y así, uno a uno, reparten tonalidades. 

—Maestro —propone el más bisoño de los aprendices—, ¿en qué idioma habla el Amor?

En eso hay menos dudas. Con independencia del tipo que sea, su lenguaje resulta universal: el del corazón de las personas. Para sentirlo no hay que ir más lejos; ese camino y esas alforjas los tenemos todos.

Amar es una metáfora del diccionario, la mejor manera de viajar.

Y lo más importante: sin necesidad de traductores.

***

 

Para Manuel Cortés Blanco la Medicina es su vocación y la Literatura su pasión. Como médico, desde su condición de especialista en Medicina Preventiva, se dedica a la resolución de problemas relacionados con la Salud Pública: brotes, epidemias, alertas epidemiológicas...

Como escritor, es autor de tres libros: El amor azul marino (Editorial Amares, Premio Literario Amares 2005), Cartas para un país sin magia (Ediciones Irreverentes) y Mi planeta de chocolate (Ediciones Irreverentes, finalista del II Premio Internacional Vivencia de Relato). En ellos ha procurado ser fiel a una máxima: escribir para compartir.

Miembro de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas, trabaja en distintos ámbitos el valor terapéutico del cuento, habiendo cedido los derechos de autor de su obra a Aldeas Infantiles SOS.

Este cuento perteneciente al libro Cartas para un país sin magia.




Archivo histórico