Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Islas insomnes

isla.

(Del lat. insŭla).

 1.      f. Porción de tierra rodeada de agua por todas partes. 


Alicia- No consigo dormir.

Adriana- ¿Lo intentas?

Alicia- Claro… Y cuanto más lo intento, menos lo consigo.

Adriana- … Y cuanto más te acercas, más piensas que te estás perdiendo. Es porque el movimiento del agua hace que la distancia entre una cosa y otra parezca siempre distinta, inexacta, como si todo cambiase de lugar en cuestión de instantes.

 

Te precipitas en el océano. El océano te mece. Cierras los ojos y flotas. No concilias el sueño y sin embargo, flotas. Tu respiración te expande y te recoge, una y otra vez… Despacio. Olas hacia fuera, olas hacia dentro… Inspirar, exhalar, inspirar… En un estado de vigilia forzosa, tus pensamientos parecen más lentos, perezosos, como hechos de algodón. Quieres dormirte y no lo logras, pero casi todos tus órganos están anestesiados, adormecidos, extenuados. Y te dices que no estás solo, que no eres el único incapaz de sumergirse en la despreocupación de ese otro estado; ese estado de entrega, de reposo, de reparación, de sueños o no sueños, de pérdida de los límites de la identidad, de pérdida del contexto, de las circunstancias, de las definiciones nítidas. Dormir. La inacción y suspensión de los sentidos. La suspensión de los movimientos voluntarios. La suspensión de la conciencia y de los juicios de valor que emitimos sin cese cuando estamos despiertos. No puedes dormirte.

Te acercas a la ventana para mirar lo que te rodea, para buscar signos que delaten a otros que como tú, se mueven despacio en el océano. Pequeñas o grandes islas con pequeños o grandes cerebros con pequeñas y grandes ideas dentro. La oscuridad intensifica la noción del tiempo, la noción de los sentimientos, la noción de lo que deseas y de aquello que temes. La oscuridad, intensifica también los privilegios de los que puedes gozar cuando no hay muchos fuegos encendidos en las fachadas de los edificios colindantes. Privilegios pequeños o grandes, privilegios pequeños y grandes. Tuyos, íntimos, secretos, ácidos, dulces, obscenos, ingenuos, sencillos, complejos, perversos, puros, solitarios… Privilegios. Eres la isla arrebatadora, la isla arrebatada, la isla que conmueve poderosamente siendo conmovida por el misterio. Eres una isla a veces pequeña y a veces grande… según las horas de nocturnidad vividas al borde de lo permitido.

 

Durante una de aquellas noches, que pasé siendo como una isla perdida en medio de la nada… Encontré, por extraño y absurdo que pueda sonar y/o parecer… todo lo que llevaba buscando desde el principio.

 

Vuelves a mirar por la ventana, y a lo lejos percibes el brillo anaranjado de un leve fuego encendido detrás de una ventana de apariencia corriente y común, parecida a la que a ti te sirve ahora mismo de cobijo o de marco tras el cual encuadrar el mundo que hay más allá del océano.

 

Una noche que se convierte en día, que sigue siendo noche… Pero la noche alumbra desde dentro. Y así, guiándote por un fuego que arde en tu pecho, cada paso que das, es certero.

 

 

Pequeños Deberes- Durante las noches cálidas y densas, en las cuales permaneces sin dormir, ¿Qué te resulta permitido? ¿Qué te permites? ¿Qué te prohíbes? ¿Qué se te prohíbe?

A.AliciaNlarealidad@gmail.com  


Fotos- E. Davidova




Archivo histórico