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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

No tan bueno


Good es la historia de John Halder, un profesor universitario y literato en ciernes,  al que las ideas depositadas en su primera novela le llevan a acercarse de un modo progresivo e implacable a la colaboración directa con el régimen nazi. El filme de Vicente Amorin denota continuamente su origen teatral y fracasa en su único punto de interés: la ambigüedad del personaje, ya que —a pesar del trabajo de Viggo Mortensen— la dramaturgia puede a unas imágenes planas y una realización poco imaginativa. 

Este intelectual  que vive una coyuntura familiar  desastrosa se ve abocado a la traición para salvar su estatus lo que nos conduce a situaciones cada vez más espinosas dadas sin sutileza y que surgen más de la boca de los personajes que de la narración fílmica. Algunos de los aspectos más interesantes del relato —como la relación del protagonista con su madre o el distanciamiento progresivo de su amigo judío— se ven lastrados por una puesta en escena banal y una tendencia a que los personajes digan alternativamente frases de profundo calado filosófico o enormes trivialidades. Se trata, pues, de cuadros estáticos que parecen querer describir la cotidianidad de un intelectual en apuros cuyas ideas novelísticas  sobre la asistencia al suicidio son recogidas con entusiasmo por el régimen emergente.

La idea es buena pero la metáfora pierde sutileza al pasar a la pantalla, ya que las situaciones están filmadas sin brío y el conflicto se resuelve sin ritmo. Un filme decepcionante apoyado en una esforzada interpretación de Mortensen en la que ni el suspense, ni el drama familiar ni el “filme de tesis” acaban de cuajar. Frente la grandeza de la ambigüedad de El lector, de Stephen Daldry, encontramos en Good una buena idea mal desarrollada  y contada sin ningún atisbo de originalidad. Los personajes femeninos —salvo el pequeño papel que desempeña Gemma Jones— son reducidos a la caricatura, y solo alcanza cierta entidad el protagonista y su mundo interior. Con la Alemania de los años treinta de fondo, Good es un pequeño drama filosófico en el que los símbolos teatrales sofocan las imágenes y también una historia sobre el drama individual y la locura colectiva que nunca acaba de levantar el vuelo.




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