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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

La artista inopinada


El realizador francés Martin Provost nos cuenta en Séraphine la historia de  una mujer que trabajaba como sirvienta en las casas y los caminos de la Francia rural durante los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

La protagonista (una intensa interpretación de Yolande Moreau) es descubierta en su faceta de pintora por un marchante de arte alemán que reconoce su talento y despierta en ella cierta ambición por salir de la miseria, la soledad y el anonimato en el que ha vivido sumida hasta entonces. El filme de Provost es una melancólica  fábula sobre la dificultad de conjugar el arte y la vida, la razón y la pasión, la rutina y la creatividad, las circunstancias personales con la coyuntura histórica, el dinero con la sensibilidad. Séraphine es un personaje muy físico y a la vez muy espiritual y el realizador trata de aproximarse con cierto realismo a su existencia cotidiana a través de una serie de cuadros, sonidos, luces y sombras  de indiscutible belleza pero cierta frialdad.


La auténtica Séraphine

El problema de Séraphine es que no siempre consigue transmitirnos ese mundo atormentado y a la vez primitivo en el que habita la protagonista, y en cambio traza  con precisión la posición ambivalente de su descubridor y protector (una sobria caracterización de Ulrick Tukur). La película contiene imágenes muy hermosas, tonos apagados y huye de cualquier tipo de estridencia para ganarse al espectador, pero los secundarios se ven totalmente desdibujados y glosan de un modo algo molesto, a través de frases sentenciosas, lo que ya vemos o intuimos en las imágenes.

Avalada por numerosos premios del cine francés, Séraphine es una pequeña película sobre una mujer pequeña que vive en un mundo atávico y supersticioso y a la que el contacto con el mercado del arte llevará a la autodestrucción. Rozando la estampa, pero huyendo de ella, Provost logra cautivar al espectador en algunos momentos y en otros se limita a contar algo que ya hemos visto otras veces: la soledad del artista, los sueños incumplidos y el efecto devastador que un mundo pragmático y enrarecido por la ambición tiene sobre un corazón simple y un alma arrebatada. Una historia sobre una mujer real que parece salida de la pluma de Flaubert y contada con ecos del cine clásico francés.

Un filme hondo y más que apreciable al que quizás le falta algo de ritmo y pasión.




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