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Errata

Evaristo Aguirre

Armas, letras e historia

“¿Qué hago yo leyendo un libro sobre el golpe de estado?”, me contó que se preguntaba un colega con Anatomía de un instante (Mondadori) en las manos; “porque es de Javier Cercas, que si no…”, me dijo que se contestó. Sí, a estas alturas, Cercas puede ofrecer confianza a los lectores o todo lo contrario, y en la mayor parte de los casos esas dos sensaciones opuestas proceden de un mismo libro, Soldados de Salamina, uno de esos ejemplos de superventas que salen de un lugar (por el autor, por el tema, por el estilo…) tirando a marginal, sobre todo desde el punto de vista comercial. Aquel éxito le granjeó seguidores, cómo no, pero también un buen puñado de críticos, algunos irredentos. A mí me gusta Cercas: me parece una buena novela Soldados de Salamina, disfruté con sus Relatos reales y con alguna otra cosa suya más; y, lo digo de entrada, me ha gustado mucho Anatomía de un instante.


El propio autor dice que no es un libro de historia; bueno, pues no lo será para los historiadores y expertos similares, pero a mí me ha aportado precisamente lo que le pido a un libro de historia, esto es una presentación de los hechos lo más completa e imparcial que sea posible, y un análisis en el que encuentre relaciones de unos acontecimientos con otros (tanto anteriores como posteriores) así como alguna hipótesis en la interpretación de lo que ocurrió. En su grandísimo libro Aventuras de un guionista en Hollywood, William Goldman decía que lo que hay que conseguir es que el espectador de una película se quede con momentos de esta, que los recuerde por encima de la trama exacta del filme. Y creo que a un libro de historia (o un libro sobre la historia), al menos a un libro que no esté destinado a especialistas y profesionales, hay que pedirle algo parecido. Tras la lectura de este ensayo sobre el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, hay aspectos que me han quedado más claros, hechos que desconocía y que me han ayudado a comprender otros. Me han interesado mucho los vínculos que Cercas establece entre los protagonistas de uno y otro lado, entre los cabecillas de la asonada (los traidores Tejero, Milans del Bosch y Armada) y algunos políticos que mantuvieron una actitud más arriesgada y cuya actividad pública estaba en el origen de mucho del descontento reaccionario militar de aquellos días (Adolfo Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado y Santiago Carillo). Puede que alguna de las interpretaciones o de las relaciones que aparecen en estas páginas pueda refutarse desde un punto de vista historiográfico, pero me he quedado con esos grandes momentos de los que habla Goldman, con algunos nombres, con ciertos comportamientos y con unas opiniones que me sirven para seguir dándole forma a una idea de la historia contemporánea de España, a mi idea de esta historia, desde la decadencia del Franquismo a las bondades o maldades de la Transición.

eaguirre@divertinajes.com




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