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Ken Wilber (III), Gracia y Coraje

Perspectiva integral

Miguel Griot


“¿Dónde te habías metido? Llevaba vidas buscándote y, finalmente, te he encontrado. Tuve que luchar contra dragones hasta llegar a ti. Y, si algo ocurriera, volvería a encontrarte”.

Ken Wilber conoció a Treya Killam, su segunda esposa, en la típica cena que te organizan en EEUU unos amigos, para que presentarte a alguien que creen te va a gustar. Acertaron de pleno. En sus memorias Treya confiesa que se quedó un poco aturdida cuando esa misma noche Ken la abrazó en la cocina y le soltó la frase de ahí arriba (¿os imagináis chica/os?). En cambio Ken lo tuvo claro desde el principio, Treya era la mujer de su vida, la que siempre había deseado tener, la encarnación de su ideal sobre la belleza, la justicia y la verdad. Tras conocerse apenas tardaron unas semanas en tomar la decisión de casarse.


En ese momento Ken Wilber ya era un autor de cierto prestigio, traducido en varios idiomas y no raro de encontrar en la bibliografía de las carreras de humanidades en EEUU. Ya se había rapado el pelo, estaba muy cachas (por cierto, contestando a las preguntas de la serie anterior, sí: ése era Ken Wilber, fue el capitán de rugby en su high school) y cambió las gafas de empollón por lentillas, en definitiva: Ken era cool. Se iba a casar con una mujer preciosa e inteligente y por si fuera poco la luna de miel la iban a pasar en un Bungalow en Hawai. Cuando no podían ir mejor las cosas, sucedió algo que cambio profundamente tanto su vida como su obra posterior. A la semana de casarse, a Treya Wilber le fue diagnosticado un cáncer de mama.

Un viaje que harían juntos


Desde el primer momento Ken Wilber no tuvo la menor duda de que pasase lo que pasase, iba estar unido a su mujer en su lucha contra la enfermedad, “ a un nivel muy profundo habíamos sellado un pacto, atravesar juntos esta terrible prueba, fuera cual fuese el resultado” . Esta etapa de su vida esta narrada en el libro Gracia y Coraje (1991), a partir de sus recuerdos y anotaciones del diario de Treya. La pareja abre las puertas de su intimidad y nos invita a acompañarlos en su lucha. Ken dedica bastante tiempo a explicar los tratamientos tanto clínicos como alternativos a los que se somete su esposa, pero no evita desnudar sus emociones y confesar el miedo, la rabia y confusión que vive en esos momentos.


La relación de ambos atraviesa diferentes altibajos debido a la dedicación exclusiva de Ken en la curación de Treya y el agravamiento progresivo de ella. Por si fuera poco Ken llega a contraer un raro virus que le obliga a permanecer en cama una buena temporada. Treya poco a poco es cada vez más consciente de su trágico final, pero no es hasta que falla un supuesto tratamiento revolucionario en Alemania cuando Ken asume que su mujer va a morir. El subtítulo del libro no engaña: Gracia y Coraje... en la vida y muerte de Treya Wilber. Con esta obra Ken Wilber llega a un público que de otra forma jamás se hubiera interesado por él, hasta Jennifer Aniston (Rachel en Friends) está intentando llevarla al cine. Pero más que el libro la experiencia de la muerte de su esposa, supone un punto de inflexión en su vida y su carrera. Ken Wilber ya no sería el mismo pensador frío de antaño. Así se despidió Ken de su esposa.

“Aloha -hola/ adiós-. Y ve con Dios, mi querida Treya. Ya, por siempre te encontraré.
—¿Me lo prometes?
—Te lo prometo, mi queridísima Treya. Te lo prometo”.




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