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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Vidas Inciertas


Había sumergido mi mano en el agua, cuando un pez diminuto y azul, se resbaló por casualidad sobre la palma abierta… Saqué mi mano muy rápido del agua, con el pez dentro. Abrí el puño y dejé que el sol calentara el cuerpo aturdido del pez azul. Lo sostuve así, un largo rato… que a mí se me pasó en un instante, pero que para el pequeño pececito, supuso el encuentro con lo más parecido a una especie de “viaje místico” hacia el descubrir del propio límite de resistencia. Una extraña tentación se apoderó de mí.

 Alex Davis


La incertidumbre no es una idea, es una vivencia nítida y exacta, que se produce en determinados momentos de la realidad diaria que a cada uno nos corresponde.

Una noche, a mitad de algo que se asemeja a estar soñando, abres los ojos y también la boca, respiras como un pez asfixiado fuera del agua, te agitas, te asustas, te aceleras… Porque los segundos, los minutos, los instantes, las horas… de la vida, de tú vida… pasan, se suceden, se deshacen, se alejan, se consumen… y no ha sucedido Lo Esperado. Aún no. Y tú únicamente puedes “boquear” desde tu humilde-no buscada, condición de Pez fuera del agua. Y tu cuerpo se golpea con fuerza contra los bordes de la cama, contra el colchón, contra el cabecero, contra el techo… Tu cuerpo de pez, tan ágil, tan bello, tan vibrante y luminoso, dentro del agua… aquí, ahora, esta noche, fuera de su medio, parece absurdo, áspero, mutilado y pesado. Tus ojos se desorbitan ante el temor de la muerte tan incierta, tan lejana hasta hace apenas unas horas.

Incertidumbres. Lo Esperado se escapa con cada sacudida de músculos en tensión y nadie te puede garantizar el cumplimiento de al menos alguno de tus deseos. No hay garantía de que vivir habrá merecido la pena. No hay garantía de que sentirás el amor, aunque sea una vez… No hay garantía de que serás escuchado durante un minuto tan sólo. Incierto es lo que sucederá mañana, lo que sucederá dentro de un rato. Son inciertos los valores de mercado, las leyes, los cánones de belleza, las “verdades”, los logros, los descubrimientos, las enfermedades. Es incierto que lo que hoy te hace algún bien, mañana te seguirá nutriendo. Es incierto lo que piensas que durará siempre. Siempre no existe y nunca tampoco… Y tal vez tu percepción de lo que tú eres o serás, tampoco sea cierta. Así que agítate del todo, sacude tu sistema nervioso por completo, desangra tu calma, estalla tus pupilas, intenta aferrarte a los espejismos de tu mente enfermiza… y después golpéate contra el suelo de tu cuarto oscuro y pequeño. ¿Acaso podrías ser valiente, distinto de lo que ya eres?

Siete de la mañana: Piensas que te levantas, piensas que comienzas un nuevo inicio de algo parecido a la posibilidad de ser feliz, piensas que Grandes Milagros sucederán hoy y que todas las dudas quedarán despejadas, todos los problemas resueltos, todas las deudas saldadas.Piensas en ello, fantaseas, saboreas el gusto de estas imágenes, visiones, deseos… Incluso sonríes, incluso suspiras con alivio, incluso abres los ojos de un modo confiado y lleno de esperanzas.

Dos de la madrugada: Aturdido, te “colocas” con imágenes de la televisión que parpadea ante tu mirada borrosa. Tu mirada apagada y la tele encendida. Tu cerebro cansado de lo que no ha sucedido. Tu alma “exprimida” y “deshidratada” de tantos vacíos repetitivos. Lo cierto; ahora es incierto y lejano… Hubieras ido a alguna farmacia de guardia para pedir un calmante rápido, pero no hay calmantes para apaciguar las incertidumbres, las pseudo-vidas inciertas que tú pensabas que jamás serían la tuya. Pensabas que tu vida sería la de un Héroe Definitivo, la de un Villano con razón justificada para serlo, la de un Misionero de Sueños y Deseos Cumplidos.

Y sin embargo… tu corta vida es, ha sido y lo demás, ¿quién podría saberlo?, la vida de un pez estremecido dando embistes en la orilla… mientras el mar se balancea verdoso y cálido, inmenso, húmedo… El mar tan cerca… Tan cerca el mar, y tú, tan lejos.

¿Llorarás?

No. Seguirás soñando. Seguirás buscando certezas en lo incierto.


Pequeños Deberes- Alguna vez… Déjate caer, déjate vencer, déjate derrumbar, derramar, perder, deshacer… Aunque sepas que luego, que después, seguirás riendo con tus victorias. 


 

A.AliciaNlaRealidad@gmail.com 

 




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