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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Puedo prometer y prometo

[eorue@divertinajes.com]

No se me ocurre explicación cabal alguna que justifique la concesión del premio Ortega y Gasset a la Mejor Información Gráfica a Adolfo Suárez Illana por la ya famosa foto en la que su padre aparece caminando abrazado por el rey don Juan Carlos.  A no ser que hayamos decidido recuperar la figura del piloto de la Transición por todos los medios posibles.

Coincidencia o no, Mondadori publica Anatomía de un instante, de Javier Cercas, y anuncia para finales de mayo Adolfo Suárez, de Gregorio Morán, «la biografía definitiva de un personaje clave en la historia de España» al que el periodista asturiano ya había biografiado: en 1979 y en un libro, Adolfo Suárez, historia de una ambición; antes por lo tanto del golpe del 23-F, antes también del CDS, antes del adiós definitivo a la política de quien fuera bautizado por Alfonso Guerra como «tahúr del Mississippi».

Me pregunto a dónde nos conducirá este revival (desde Punto Radio, Félix Madero aboga por llamar «Adolfo Suárez» a la T4 madrileña)… y me pregunto también si el hijo fotógrafo conseguirá ver publicados los diarios de su padre que, según me cuentan, ya ha ofrecido a alguna editorial y por los que pide, me dicen, una fortuna.

Una saga


Lanza Aguilar su nueva colección, Fontanar (visito la RAE: Fontanar (De fontana). 1. m. p. us. Manantial de agua), con —entre otros títulos— uno de Nuno Lobo Antunes, Lo siento mucho. La frase elegida para la promoción: «Muchos me preguntaban cómo era posible convivir a diario con el dolor. La respuesta es simple: es un privilegio conocer la humanidad en todo su esplendor.».

Es Nuno Lobo Antunes médico (concretamente neurooncólogo pediátrico) y escritor, todo lo cual: apellidos y dos profesiones, me hicieron pensar inmediatamente en el llamado Antonio, del que es hermano, también médico, y también escritor.  Y me rondaba por la cabeza que había publicado ya algo en España… sin embargo, una rápida consulta al ISBN me sacó de mi error: ésta es su primera obra en nuestro país. Entonces, ese Lobo Antunes del que yo había leído algo, que también era médico, y escritor, y hermano de Antonio... ¿quién era?


Buscando, buscando (gracias, San Google) di con la solución:  un tal Joao Lobo Antunes que, no se sorprendan, es médico (neurocirujano) y escritor (novelista, ensayista), había prologado De profundis, de José Cardoso Pires, publicado hace meses por Libros del Asteroide. Un texto en el que Cardoso cuenta su experiencia tras sufrir, en 1995,  una isquemia cerebral que le ocasionó una pérdida de la memoria y problemas en los centros cerebrales que controlan el habla y la escritura.

Otro misterio solucionado.

Incógnito

Por miedo, por respeto, por diversión… muchos son los que a lo largo de la ya larga historia editorial han optado por esconderse tras un seudónimo protector, aunque a la mayoría tal precaución les ha servido de poco porque, a la larga, el secreto de su identidad ha sido revelado.

En España, allá por el mes de septiembre del año pasado, Juan Palomo nos contó que Joseph Gelinek, autor de La décima sinfonía, era en realidad Máximo Pradera. Y muchos siguen preguntándose quién se oculta tras las iniciales F.M. autor de, entre otras, Corazón (Mondadori, 2007) y El sentido o la naturaleza de la flecha (Lengua de trapo, 2002) quien, por cierto, me ha escrito en alguna ocasión… aunque no para contarme quién es.

Andan ahora en Francia revueltos porque las estanterías se han poblado de autores que no son lo o los que parece(n). Hay un académico que ha contado sin dar la cara algunos secretillos de la institución venerable a la que pertenece (L'Académie par un des 40, Le Cherche Midi), y alguien que firma como Crésus que ha hecho públicas sus miserias y putrefacciones en Confessions d'un banquier pourri (Fayard); un grupo de funcionarios cabreados se ha unido bajo el nom de plume Lorraine Data para denunciar en Le Grand Trucage (La Découverte) la manipulación de las estadísticas por parte de los políticos; un tal X (suena como de aquí, ¿a qué si?) está a punto de publicar algo sobre la Guerre des polices et mafia corse (Nouveau Monde); y un cual XY es el responsable (es una manera de hablar) de Love Code (Seuil), ensayo amoroso. 

Que digo yo que todo esto da para un Quién sabe dónde o incluso un ¿Dónde estás corazón? versión negro sobre blanco. ¡Por fin un programa sobre libros en prime time!

La agresividad va por barrios


Paul Cliteur es catedrático de Jurisprudencia de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y acaba de publicar en España el ensayo Esperanto moral en Los libros del lince cuyo editor, Enrique Murillo, en el mismo correo en el que nos invitaba a la presentación barcelonesa de la obra, nos animaba a leer un artículo del autor, titulado Laicismo agresivo, que resume bien el libro y que el mismo Murillo ha traducido. Como me ha parecido interesante, provocador, me animo a reproducirlo aquí en parte.

«El arzobispo Silvano Tomasi, observador del Vaticano ante la ONU, dijo recientemente (El País, 24 de marzo de 2009) que la iglesia está preocupada  por el “laicismo agresivo” de algunos países europeos. La expresión me dejó algo perplejo.  ¿Qué quería decir con eso tan distinguido clérigo? ¿Significa para él que el laicismo es en sí mismo una actitud política digna de alabanzas, y que solo quedaría viciada si fuera defendida por métodos “agresivos”?  Tal vez esté yo confundido, y el observador vaticano considere  en el fondo que el laicismo es agresivo en sí mismo.

»En cualquier caso, monseñor Tomasi es un fiel representante del espíritu de su iglesia, y sigue los pasos del actual papa, el que fuera cardenal Joseph Ratzinger, quien en 2004 ya manifestaba una preocupación similar. (…)

»La confusión respecto a la verdadera naturaleza del laicismo alcanzó su cúspide cuando, en 2007, el presidente Nicolas Sarkozy defendió la necesidad de que el laicismo dejara de alejar la nación francesa de sus raíces cristianas, de negar su pasado. Para él, una nación que ignora su herencia histórica ética, espiritual y religiosa, delinque contra su propia cultura. Y terminó defendiendo la idea de un “laicismo positivo”.  Este debate manifiesta que hay una gran confusión en las sociedades europeas contemporáneas acerca de sus religiones  o de su identidad secular.  ¿En dónde radica el problema? En toda Europa hay ahora sociedades multirreligiosas y multiculturales. Si cada ciudadano basara sus principios morales en su pensamiento religioso, se produciría una carencia de base moral común. Los representantes de los diversos credos esperan de todos los demás que hablen en su lenguaje religioso particular. (…) En estas circunstancias, podríamos pensar  que no hay ninguna posición mejor que la laicista para  resolver las necesidades de nuestras sociedades, y que el laicismo es más útil que todos los demás modelos históricos de relación entre el estado y la religión. ¿Cómo deberían relacionarse? (…)

»La discusión acerca de cuál tendría que ser la actitud del estado en relación con las religiones debe limitarse pues a elegir entre los tres modelos intermedios: laicismo, multiculturalismo y el de la iglesia oficial. El problema de este último modelo es que discrimina a las religiones que no ocupan la posición privilegiada de la que ha logrado ocupar ese lugar de privilegio. En las actuales circunstancias no parece plausible que reaparezca una sociedad con un único credo religioso común a toda la población. Así que se trata de un modelo basado en la nostalgia. Por su parte, el modelo multicultural es igualitario en lo que concierne a todas las religiones pero discrimina a los no creyentes. Se olvida de la mitad de los ciudadanos de los países europeos, que no suscriben ningún credo religioso. Además, es incapaz de crear una base verdaderamente universal sobre la que construir una ética compartida, pues hoy en día la diversidad religiosa no es lo que nos une, sino lo que nos separa.

»El laicismo parece pues la idea más adecuada para proporcionar una base común a todos los ciudadanos, sea cual sea su fe religiosa, y permite unirlos a todos en torno a una serie de valores, los de la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho. Por supuesto que los laicistas deben siempre cuidarse de no defender sus convicciones de manera “agresiva”, según nos advierte el arzobispo Tomasi, pero sí deberíamos confiar en la posibilidad de que los países europeos encuentren una nueva identidad que no esté basada en el cada vez más evanescente pasado religioso común. No hace falta ignorar la herencia espiritual y religiosa, como nos pide Sarkozy, para saber que el futuro no parece anunciar la prevalencia de una única religión compartida por todos. Los europeos haríamos bien en aceptar este hecho irrebatible, y construir  estados y sociedades basados en un modelo realista que, al propio tiempo, constituya una fuente de inspiración para todos sus ciudadanos, cualesquiera sean sus convicciones religiosas. Pensándolo bien, un estado laicista no parece tan mala idea. Nos proporcionaría un idioma moral común a todos, un “esperanto moral” que todos podríamos ser capaces de hablar.»

Casi sin palabras


Lo que va de ayer a hoy

Acuse de recibo


El día antes de la felicidad
Erri De Luca
Siruela

Don Gaetano es un hombre para todo que vive en un edificio de viviendas de la Nápoles populosa y salvaje de los años cincuenta. Electricista, albañil, portero de los cotidianos infiernos de la vida, sabe leer también el pensamiento de las personas, y de él recibe su enseñanza el protagonista de esta novela, un inquieto huérfano de silenciosas pasiones. Ágil y despierto, el muchacho aprende a desafiar a los compañeros, a escalar los muros para recuperar balones perdidos, a detener su mirada en las ventanas. A una ventana en particular ha seguido mirando, aquella en la cual un día apareció una niña que, más tarde, volverá para solicitarle un amor imposible... El joven crecerá a través de los relatos de Don Gaetano, pero también en la memoria de una ciudad -ofendida por la guerra- que supo rebelarse contra la ocupación alemana. Y aprenderá que la vida es ritual, pasión, desafío, sangre, un camino necesario para alcanzar la madurez. ¿Acaso en esto consiste la felicidad?


El señor de las llanuras
Javier Yanes
Plaza & Janés
Primera novela

Cuando el joven periodista Curro Mencía descubre que van a vender Lux Domini, la casa familiar donde pasó unos veranos rodeado por amigos de infancia, siente cómo un torrente de recuerdos se desencadena dentro de él. Allí, su abuela Uke, una mujer indomable y apasionada, protagonizó una tumultuosa e intensa historia de amor con un aventurero escocés que se marchó a África dejándola embarazada. En los muros de la casona resuenan todavía ecos que Curro, junto a la irresistible Mónica, deberá interpretar para desvelar los secretos, algunos emocionantes, otros terribles, de su propia familia. Con el escudero Delsey, un francés refinado que encaja en África «como un rinoceronte en un palco de ópera», viajará hasta el corazón de Kenia, donde conocerá a singulares e inolvidables personajes, como el reportero Kamaru, el actor Tony Kerak o la siempre sensual Makena. Tras la estela de aquel escocés errante que tocaba el violín hasta el amanecer y le contaba historias de las salvajes llanuras, Curro descubrirá ese lugar donde todo, incluso la felicidad, es posible.


Bajo el nombre de Norma
Brigitte Burmeister
Traducción de Valentín Ugarte
451 editores

Berlín, verano de 1992. La caída del Muro ha dado lugar a una nueva sociedad a la que los antiguos ciudadanos de la RDA deberán adaptarse. Marianne continúa viviendo en su viejo apartamento del barrio berlinés de Mitte, mientras su marido, Johannes, se ha mudado al Oeste por motivos laborales: una separación física que discurre en paralelo a la separación afectiva, puesto que él sí consigue integrarse a su nuevo entorno. En un intento desesperado por congraciarse con Johannes, llamar la atención y ser aceptada por los nuevos amigos de su marido, Marianne se construye una identidad falsa: en su juventud se vio obligada a actuar como confidente de la Stasi, bajo el nombre de Norma. Las consecuencias de esta invención en un entorno de menosprecio y rechazo revelarán las verdaderas tensiones en una nueva Alemania construida a la fuerza y al margen de sus ciudadanos.


Bueno, bonito y barato: 200 recetas tan ricas como económicas
Elena Figueras Albi
DeBolsillo

A buen hambre no hay pan duro y tampoco lo hay para presupuestos mínimos. Por eso, Elena Figueras Albi, autora de Banquete mileurista, recopila en Bueno, bonito y barato, doscientas recetas pensadas para seis comensales y con un presupuesto máximo de veinte euros, a las que unirá, con su humor habitual, consejos para ahorrar también en la conservación y en el almacenamiento o en los utensilios de cocina. Todo para que podamos «enseñarle los dientes» a las épocas de crisis. O para que podamos ahorrar sin perder salud ni calidad de vida en esas cestas de la compra que parecen más unidas a las convenciones sociales que a la necesidad de alimentarse.

 


De una vida a otra
Fernando Delgado
Planeta

«Durante años me pregunté qué habría sido de aquel muchacho que, mediados los sesenta, vi salir un día del reformatorio canario en el que yo daba clases, y al que por la gravedad de sus supuestos delitos trasladaban a un reformatorio modelo de la península, esposado. Casi cuarenta años más tarde intenté encontrarme en la red con aquel adolescente o con alguien que pudiera dar noticia de él. Ahí empieza esta novela.» Fernando Delgado

De una vida a otra describe cómo de pronto puede cambiar el destino de una persona por motivos que ignoraba. Y de qué modo esa misma persona busca al que fue y quiere volver a ser. Una novela sobre las peripecias de la identidad, pero también un relato sobre los caprichos del destino.




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