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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Carencias

… Tan pronto yo haya asentido a una situación, ésta se tranquiliza.

Bert Hellinger 


Carecer de interés.

Carecer de ímpetu.

Carecer de curiosidad.

Carecer de algo que se añora… y no se sabe nombrar.

Alicia: O algo que no se quiere nombrar…

 

Sí, Alicia, sí… tal vez sea algo que no se quiere nombrar, pero a veces uno no sabe, aunque quiere… simplemente no sabe cómo hacerlo. Hay cosas que no se saben definir en un determinado momento, no se les sabe nombrar. Y pese a ello, pese a no saber nombrarlas, uno percibe intensamente su carencia y se siente carente. Carente de algo o de alguien.

La Carencia.

Carecer de algo que se tuvo o carecer de algo que todavía no está. Carecer incluso de la ilusión por obtener aquello de lo que carecemos. Percibir incluso la falta de carencia. Percibir el desierto, la quietud, el espacio hueco donde tendría que latir el corazón. Percibir el cerebro carente de electricidad, el cerebro funcionando bajo mínimos, como si estuvieses conectado a un “respirador artificial” y el gráfico de tus pensamientos fuese una línea cuasirecta, fluida y estable. En apariencia nítida. Son sólo apariencias. ¿Qué hay detrás? Detrás del vacío, detrás del desierto, detrás del hueco, detrás de las líneas rectas, detrás de la quietud, detrás de lo que no se tiene…

Mira al otro lado. Cruza la puerta. Imagínatelo todo no en el espejo, sino más allá… atravesando cualquier límite, cualquier retroalimentación de tu propia imagen.

Tras lo que no se tiene, está todo aquello que se anhela. Atravesando la quietud, está tu movimiento imparable. Las líneas rectas se convierten en curvas. Detrás del vacío está lo abundante, el desierto se abre como una flor, cuando lo conocemos… y el oasis es real. Y si caemos por el hueco… siempre llegamos a algún lugar.

Pero la sensación de carencia es tan tentadora que resulta increíblemente cómodo quedarse en ella, quejarse, gemir, enfadarse con todos, con todo… patalear, sentirse despojado, privado, maltratado… por la vida, por el mundo, por los demás, por la suerte, por el destino, por el amor, por el talento, por la fortuna. Carente. Nunca es suficiente “el alimento” que recibo. Siempre quiero más de lo que mi boca puede deglutir con calma. Siempre quieres más.

Carencia interna.

Carencia comparativa.

Carencia circunstancial.

Carencia en referencia a…

Carencia externa.

Carencia. Falta. Ausencia. Pérdida. Insatisfacción. Impaciencia. Ingratitud. Imprudencia. ¿Miedo?

 

Alicia: Sí. A veces mucho miedo. Un miedo irracional. Miedo a carecer de identidad. Miedo a morir. Miedo a vivir para morir después, enseguida, casi sin haber vivido.

 

Te entiendo Alicia… Entiendo esa carencia de confianza en la existencia de algún tipo de justicia que de sentido a la experiencia vital. Y morir después de haberse sentido justamente tratado. Morir después de haber encontrado “el sentido” de tu propia vida.

Pero, Alicia… Tú puedes gritar, protestar, maldecir, enfurecerte, patalear… rebelarte con todas tus fuerzas… pero al final deberás aceptar lo que llega, lo que es. Y tendrás que morir. Aun sin justicia, aun sin sentido.

 

Alicia: ¿Resignarme? Quieres decir que he de resignarme…

 

No. He dicho aceptar. Para mí, resignarse conlleva una especie de sensación de perdida. Te resignas a algo que rechazas porque no te queda ninguna otra opción, ninguna otra salida. Te resignas porque no puedes elegir. Te resignas carente de libertad. En cambio, aceptar, tiene más que ver con ampliar el propio límite y por consiguiente implica una elección y una ganancia. Aunque sea pequeña. Eliges aceptar en vez de resignarte. Y puedes elegir porque te sientes libre. Te sientes abundante. No careces de nada.

 

 

Pequeños Deberes- Imagina quién serías si tuvieras todo aquello de lo que tú piensas que careces. ¿Quién serías entonces? ¿Cómo serías?... Qué sentirías, qué pensarías, qué sería lo que querrías ¿?

 

A.AliciaNlarealidad@gmail.com




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