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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Pasión por la minucia

[eorue@divertinajes.com]

No sé si tengo esa capacidad que algunos atesoran de fijarse en lo pequeño (hasta ahí si llego) y convertirlo en algo grande (en fin…), pero soy consciente de que a veces me pierde mi pasión por lo anecdótico. Ustedes, que son buena gente y lectores pacientes, me lo sabrán perdonar (confío).

Lo digo porque muchas semanas después de haber publicado textos al respective (¡Jesús, qué palabra!) de varias portadas repetidas (ver:

http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=138
http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=148
http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=292
http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notice.php?idnotice=336)


tropiezo (textual: estaba en un montón de novedades y casi me lo trago) con un libro de José Luis Corral, Fulcanelli: el dueño del secreto (en Marlow) cuya portada reproduzco a la derecha. 

«“Desde lo alto de Notre-Dame, las gárgolas fantásticas y los demonios grotescos parecían vigilar o acechar, quién sabe, la ciudad de París.»


Pero, yo estas gárgolas las había visto antes, y no solo al natural en el mismo París de la propia Francia.

¿Dónde, señor, dónde? 

No sé si ustedes han pinchado en los enlaces propuestos más arriba, pero yo sí buceé en mi memoria y, sobre todo, en la memoria de Divertinajes y encontré la referencia. Ahí estaban, sí. Caso cerrado.

Ya que estamos pinchando (enlaces)

La biblioteca municipal de Rouen ha colgado en su web una edición de Madame Bovary que rastrea el proceso creativo del manuscrito de Gustave Flaubert. Si se animan y hacen clic (www.bovary.fr) podrán consultar las ¡¡¡8.000 páginas!!! de borradores, transcritos por 150 especialistas. Un trabajo de chinos, diría, si no fuera porque lo han hecho sobre todo franceses.

Malos tiempos

Hoy ha abierto sus puertas la London Book Fair y las noticias no son buenas (incluso si una está tentada de pensar que el hecho mismo de que una feria no cierre es en sí una noticia excelente). El número de expositores especializados en libro infantil ha bajado un 9% en relación con el año pasado; por otro lado, Bookseller asegura que como todos piensan que la feria de Frankfurt, que se celebra dentro de seis meses, no atraerá a tanta gente como en ediciones anteriores, los editores y los agentes están intentando sacarle el máximo provecho a la cita londinense. En fin.

Últimas voluntades

Leo: «La novela que Nabokov quiso destruir será publicada en noviembre. El último trabajo del autor de Lolita se titula El original de Laura y permaneció 30 años en una caja fuerte» y me acuerdo, entre otros, de Kafka (aunque las diferencias entre uno y otro caso no son desdeñables).

Antes había leído: «Tobías Wolff ha tomado precauciones. "Ya he dejado dicho que cuando muera, por favor, que no me toquen los papeles. No quiero que la gente sepa. Entiendo que no es una actitud generosa hacia escritores futuros pero los borradores son asunto mío", añade con una sonrisa. Para evitar tentaciones futuras a sus deudos, dice que ya ha comenzado a destruirlos. ¿Con cuántos trabaja? Desde que escribe en ordenador le cuesta seguir la pista, pero muchos de los cuentos de Aquí empieza nuestra historia los tecleó a máquina. Hacía unas doce versiones. "Cuando empiezo a escribir sé adónde quiero llegar, pero pienso mientras avanzo y mi idea original cambia. Me pregunto cosas como qué es lo que realmente le preocupa a un personaje. ¿Cuál es en realidad la relación de poder? Moralmente, ¿qué está pasando?"». Y ya entonces me había acordado, entre otros, de Kafka (aunque las diferencias entre uno y otro caso no son desdeñables).

Adiós

Estoy cuadrando este Círculo cuando me llega la noticia del fallecimiento de J. G. Ballard, conocido sobre todo —dicen las agencias— porque sus obras El imperio del sol y Crash fueron llevadas al cine por Steven Spielberg y David Cronenberg respectivamente.

Un libro


¿Se han fijado en el banner que corona esta página? Es el de la empresa gracias a la cual quien esta sección firma y la también divertina Sara Gutiérrez se ganan la vida.

Una de las actividades de esa empresa es la creación de contenidos (periodísticos, médicos y editoriales) y es ahí, en ese Ingenio de Contenidos, donde se ha gestado un libro, Los Fernández-Vega. Una familia de oftalmólogos asturianos, editado con motivo de la inauguración de la tercera y última fase del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, sito en Oviedo. El acto que fue presidido por Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, que fueron los primeros destinatarios de la obra.

Acuse de recibo


No hay que morir dos veces
Francisco González Ledesma
Planeta 
 
Una niña que vive aislada en una casa que recibe demasiadas visitas, un hombre que acepta el encargo de volver a matar, una novia que dispara a su prometido en plena boda. ¿Tienen algo en común estos crímenes? Tras este comienzo que nos deja sin aliento, se desgranarán todas las pruebas y seguiremos todas las pistas a través de las calles de Barcelona en esta novela apasionante que descubre el alma del asesino. La vida y la muerte conviven en esta trama adictiva, que se convierte en un reto para el lector, demostrándonos que la línea entre ambas es más fina de lo que parece.


Un paseo solitario
Gul Y. David
Traducción de Daniel Gascón
Periferica

Un paseo solitario narra la vida de Wil, un adolescente internado en diferentes centros de acogida, hospitales y sanatorios que ha sufrido tanto los abusos de su familia como la violencia de algunas instituciones para enfermos mentales. Pero no sólo narra la enajenada vida de Wil, sino también la de los internos que conviven con el protagonista, quien trata de evadirse de ese mundo a través de la fantasía...

Una novela, con numerosos elementos autobiográficos, que obtuvo en Inglaterra el Premio J.B. Priestley para Jóvenes Escritores.  


El valle de los lombardos
Helen Peterson
La esfera de los libros

Existe un misterioso objeto al que la Biblia ha otorgado poderes infinitos y que a lo largo de la historia los grupos más diversos han buscado con ahínco, pero sin éxito.  Sin embargo, ahora, la ubicación de tan ansiado objeto parece haber quedado al descubierto. Julia Strozzi, una joven italiana de viaje en Jerusalén, se ve envuelta en una apasionante aventura que la llevará a bucear en su propio legado familiar y a emprender un recorrido histórico desde la convulsa Barcelona de principios del siglo XX hasta la Jerusalén recién conquistada por los cruzados, pasando por los perdidos valles del Pirineo. Allí, en iglesias levantadas por canteros lombardos, aparece el nombre de Aldo de Crescia y el enigmático pantocrátor de San Clemente de Tahull.


Mujeres de los Fiordos
Trude Marstein,  Karin Fossum,  Hanne Ørstavik, Beate Grimsrud, Merethe Lindstrøm, Gro Dahle, Karin Sveen, Laila Stien, Herbjørg Wassmo, Bjørg Vik
Varios traductores
Nórdica

Esta antología que tenemos entre las manos nos presenta a diez escritoras noruegas contemporáneas, de entre 35 y 85 años, pertenecientes a generaciones y credos literarios muy diversos, pero en las que tal vez podamos también intuir algunos rasgos comunes. Como casi siempre en la literatura, también en estos relatos el tema recurrente son las relaciones humanas. En todos estos cuentos encontramos luces y sombras, otro de los rasgos característicos de la literatura noruega de todos los tiempos. Por lo general, melancolía y realismo aparecen como dos caras de la misma moneda. Los personajes de estos relatos son hombres y mujeres de carne y hueso, con sus anhelos y sus traumas, sus ilusiones y sus decepciones, y una terca búsqueda de algo que proporcione sentido.


Las cosas como eran
Esperanza Ortega
Menoscuarto

«Comenzar este libro fue como encender una bombilla que hubiera ido iluminando, primero tenuemente y luego cada vez con mayor intensidad, la casa que nos esperaba a la vuelta de un viaje. Pero esta vez no he pasado la bayeta por encima de los muebles como hacía mi madre nada más llegar de vacaciones, esta vez he conservado intacto el polvo que hay sobre la memoria (…) Deambulamos entre las cosas y les preguntamos quiénes eran, pero ellas nos responden quiénes éramos nosotros». Así explica Esperanza Ortega la génesis de Las cosas como eran, singular libro mezcla de géneros, que rememora cómo eran en su infancia las cosas y las personas que las poseían. Sin respetar un orden cronológico, la autora logra que la casa, la ropa, los alimentos, los ruidos, los muñecos, los colegios, las escaleras, los libros… nos trasmitan su mensaje profundo e inalterable. La vida en los años sesenta se nos aparece descrita con una prosa concisa y, sin embargo, llena de emoción y poesía.




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