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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

La Huida

Una sola sensación que te atrapa… y… ¡estás perdido! Tus manos ensangrentadas te devuelven a la realidad. 


Siempre parecerá que el que había huido era él… pero la verdad es que la que huía una y otra vez, y cada vez más y más lejos, era ella. Siempre ella. Aunque a simple vista y dadas las imágenes que el detective había tomado, parecía lo contrario.

Pero así es la realidad. Nos genera equívocos, es esquiva, ambigua, cambiante según desde dónde y cómo se mire… es de una manera y de otra. Es cierta y a la vez es mentira. El detective tenía las fotos en la mano. Las fotos que deberían ser la prueba definitiva. Y que ahora, sin ningún otro contexto perdían todo valor inculpatorio. Porque ella, tampoco parecía muerta. Y él… ¿acaso no estaba huyendo?

Bueno. La misión del detective no tenía porque ir a más. Había conseguido las fotos y eso era lo que le tenía que importar. La vida en imágenes. Imágenes robadas. Extraídas de alguna realidad que no le pertenecía.


Huir. Huir es a veces lo mismo que permanecer para siempre. Dejar la estela de un acto. Un último “algo”… palabras o gestos, tal vez alguna mirada, tal vez un fin impuesto o una caricia que tras tu huída permanecerá adherida al “lugar de los hechos”, un instante tras otro, un día tras otro, una noche tras otra… Hasta que alguna nueva tempestad, más fuerte aún que la provocada por ti, lo emborrone todo de un modo sencillo y rápido.

Permanecer, sin embargo, es más valiente, porque requiere de la consciencia de que todo lo que eras se deshace continuamente y que nada de ti permanece para siempre para el otro, frente al otro, si te quedas… En cambio, si hubieses huido, te habrías convertido misteriosamente en permanente. Mientras que al quedarte, te has hecho temporal, finito, borrable, frágilmente inconsistente.

Una foto. Una imagen. Algo.  


Para ti Alicia…

Si huyes, no huyas del todo

Para que no te recuerden,

Huye a medias,

Huye en broma,

Huye sin huir en absoluto

Si huyes…

No te despidas, no me compadezcas

No mires dubitativa al fondo

No busques mi comprensión ni mi apatía

No huyas sin huir

Si realmente huyes,

Borra las huellas, pero no las borres

Pequeños Deberes - Cuando quieras huir… huye enseguida, corre… no mires atrás y ocúpate de conseguirlo antes de que las puertas vuelvan a cerrarse exactamente del mismo modo que antes. 

A.AliciaNlarealidad@gmail.com

Fotos – Liberto Rabal  




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