Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Pereza

Pereza- 1. Falta de ánimo o de disposición para hacer cierta cosa.

2. Flojedad o tardanza en las acciones o movimientos. 


Todos estos momentos perdidos…

Perdidos entre la fría nieve de los corazones escarchados

 Todos estos momentos

congelados para siempre

 

 

 

Habla el hombre. (el de la mirada que no es tenue)

- La pereza se opone a la acción; la demora, la retarda, la pospone… o directamente la tilda de inútil. Cuando la verdad, es que la acción, en algunos momentos, es la única vía para acercarnos a aquello que deseamos, o para instalar un cambio.

Ven Alicia, ven… Siéntate conmigo, o mejor aún, siéntate en mis rodillas. (El hombre coloca su mano encima del pecho de Alicia, allí donde puede palpar el pulso del corazón de la chica que se acaba de sentar encima de sus rodillas) ¿De qué sirve postergar lo que uno quiere hacer o decir? Solamente se prolonga el tiempo… Aunque tardes toda la vida en decirlo, aunque termines por no hacerlo… tu vida es un suspiro temporal, o ni siquiera un suspiro, para las cosas que de verdad importan… Así que, mejor, si dudas… hazlo, dilo, lánzate.

Mírame, por favor, cuando te hablo. Una mirada, aunque sea de refilón… (Alicia permanece quieta encima del hombre, rígida incluso, pero está presente, su cabeza no está lejos divagando, sino que está atenta a las palabras del hombre, a su sentido y al modo en el cual él las pronuncia) La pereza nos empequeñece, nos recoge en exceso. Yo hago una apología en contra de la pereza, aunque haya un montón de pequeños y no tan pequeños manifiestos escritos, publicados y muy bien acogidos a favor de la pereza y de la indulgencia que ella conlleva. Yo pienso que la pereza es la diferencia a veces entre “un mundo mejor” y un mundo igual al de hace unos instantes… Yo creo en el deseo de “un mundo mejor”. Creo que se debe buscar y hacer y rehacer continuamente el mundo; el propio, el del próximo, el nuestro, el de ellos, el de todos… los mundos pequeños y los grandes. (Alicia sujeta con su mano la mano del hombre y la aprieta un poco más fuerte contra su pecho, acelerando las pulsaciones del corazón hasta que la mano del hombre las percibe nítidamente contra la palma de su mano y las podría contar fácilmente si se pusiera a ello) No seas perezosa nunca, Alicia… Cuando caminas por la acera tibia de tu ciudad, si te para el chico que tú ya conoces, que vende su eterno periódico, y te lo ofrece, como una forma de pedirte ayuda para subsistir… si tienes monedas en el bolsillo, no dejes que la pereza te impida detenerte unos segundos y comprarle su periódico. ¿Cuántos segundos son necesarios para parar, meter la mano en el bolsillo o rebuscar en el monedero, sacar de allí las monedas necesarias y entregarlas a quien le urgen? ¿Cuántos segundos marcan la diferencia? La pereza es la frontera a veces. La pereza es la que te sugestiona, la que te justifica, la que te encuentra las razones para proseguir tu caminar sin detenerte, sin buscar “un mundo mejor”. También es la pereza la que te hace algunas veces ser mecánico y sacar las monedas y darlas justo donde no deberías hacerlo… simplemente por no detenerte a pensar, a discernir, a elegir qué hacer, a mirar quién es el que está enfrente, qué es lo que te pide y para qué, qué sería lo mejor para él o para ella, qué sería lo mejor para ti. (Alicia levanta ligeramente la cabeza y busca los ojos del hombre)

Te miro. Me miras. Si hubiera pereza esto no sería posible. No sería posible encontrarnos aunque lo deseáramos en secreto, si hubiera pereza yo no movería ni un dedo por ti, por mi, por nosotros…

La pereza a veces es confundida con el reposo, con el descanso, con el no forzar, con la ligereza, con la falta de tensión, con el goce, con la lentitud, con la pausa, con la dosificación, con la espera antes del movimiento. La pereza es confundida con la inconsciencia. Pero la pereza, conlleva, ser aunque sea mínimamente consciente de algo, notar el impulso, intuir la acción, escuchar la voz de la intuición y pese a ello, no hacer nada.

 

Pequeños Deberes- Descansa, alivia, reconfórtate… y después encuentra un pequeño espacio para hacer tus deberes. Siéntate frente al espejo más grande que tengas cerca y pregúntate ante qué situaciones importantes de tu vida has mostrado pereza. Deja de lado esa pereza momentánea que puja por aparecer e indicarte que esos deberes son inútiles y absurdos… déjala de lado, mírate directamente al espejo y encuentra las respuestas.

A.AliciaNlarealidad@gmail.com


“… ¿Y por qué no te volví a llamar nunca más? He trabajado tanto durante estos años y, sin embargo, no dejaré nada que me sobreviva… Los únicos cimientos importantes, los que me han llevado hasta esta habitacioncita y que habrían merecido toda mi atención, los llené a base de egoísmo y de concursos… La mayoría de los cuales perdí… No, no me flagelo, tú habrías odiado que lo hiciera, sólo…

Charles se sobresaltó. Un gato había encontrado su mano. 

De “El Consuelo” de Anna Gavalda  




Archivo histórico