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Pantumaca

Sara Orúe

La gran mentira

—Hoy, hoy… Di la verdad, amiga, ¿hace cuánto que no tienes “Tema” tú?
Julieta, me refiero a contenido para mi post semanal.
—¿Y?
—¿Cómo que “Y”? Que no sé de qué escribir.
—Estás mayor, eso nunca antes había sido un problema. Te has hinchado a escribir sin nada que contar.

Julieta es a mí moral lo que la tarta de queso con arándanos a mi dieta: maligna.


No es que no hayan pasado cosas, algunas incluso graciosas, es que he tenido un revés creativo. Había enlazado unos cuantos chistes graciosos entorno a una noticia imposible, tan imposible que ha resultado ser falsa. Igual han leído algo al respecto. La noticia decía que un señor italiano se iba a someter a una operación de cambio de sexo para meterse monja, ¿cómo se quedan?

—Yo de pasta boniato.

Y yo, y yo, bueno, y Almodóvar, que se creía él muy imaginativo con sus historias de monjas travestidas. Claro, era tan jugosa, daba para tantos chiste fáciles (tipo: “Cambio sexo sin usar por otro que no será nunca usado” y otras groserías) que me entusiasmé. Hace un par de días me enteré que se trataba de una noticia falsa que habían hecho circular los del grupo italiano Casa Pound. Y estoy desinflada.

—Pues yo te veo igual de redonda que la semana pasada.

Metafóricamente hablando. Perdí fuelle y ahora no se me ocurre nada. Es más, nada de lo que pasa me parece lo suficientemente gracioso.

—No te desanimes mujer. Yo te ayudo.

Lo que faltaba, Julieta quiere ayudarme. Déjalo Juli, ya me hundo en la miseria yo sola.


Navego por Internet y, ¿qué veo? Un “diseñador” francés ha diseñado un… gorro hecho de ratones muertos. Dice que si Manolo Blahink hace zapatos de cocodrilo muerto y Elena Benarroch abrigos de marta cibelina muerta, lo suyo no es tan raro. Le Mindu, se llama el figura.

—Se debería llamar Le Mindundi. Ratones muertos, puaj.
—Los pone todos juntos, con sus patitas y sus hociquitos resecos y monta un pasamontañas de cadáveres que pretende que nosotras nos pongamos.
—Pues muy puesta de algo adictivo tendría que estar yo para salir con esa masacre ratonil en la cabeza.
—Ya te digo.

También leo que la compañía aérea de low cost

—¿De qué?

… de los que vuelan aunque no tienen dinero para volar, Ryan Air, está pensando cobrar una libra esterlina a los viajeros por usar el lavabo.

—Los que lo usan para qué.
—Para lo que sea, para un pis, para una caca, para un pol…
—Vale, vale, entendido para lo que sea.

Tócate las narices, que has de pagar en el avión por ir al servicio. Os diré lo que pienso. En viajes largos, no bebáis agua, en viajes cortos, no seáis flojos y aguantad. Eso, o que voléis con Iberia, que te pierden la maleta, pero orinas gratis.


Y la última, en Barcelona. Un grupo de amigos ha creado una entidad llamada BCM (Barcelona cultiva merda, creo que es el significado) que se dedica a buscar por las calles las cacas de perro y señalarlas con una banderita. Todo lo hacen en señal de protesta por las personas que permiten a sus canes defecar en la calle y no lo recogen. No sé si conseguirán algo. Bueno, sí consiguieron hace unas semanas que mi calle pareciese un bar de tapas, o un tablero de Risk, no me decido. Y dicen que, en un buen día, localizan unas 100 cacas a la hora….

Y pese a todo, sigo lamentando que, lo de la monja transexual, fuese una bola.




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