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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

La escucha

Me habla el silencio… pero yo no sé escucharlo con la razón. La razón me lleva lejos de la escucha.

                                                                                                                            Rosa Damiani


Escuchar es como abrirse a algo totalmente ajeno y a la vez próximo… próximo porque mientras escuchamos, buscamos encontrar en eso que oímos, palabras, fragmentos, entonaciones… que nos resuenen, que nos resulten familiares, que reflejen de alguna manera, nuestra propia forma de ser y de hablar, de expresarnos, de narrar…

Incluso cuando escuchamos simplemente el sonido del aire o del mar, de los pájaros o del silencio… buscamos en aquello que nos llega, algo cercano, algo que despierta la memoria o la adormece, algo que hemos escuchado ya alguna vez o algo que pueda hacernos imaginar.

La escucha es activa o pasiva, y ambas nos unen a los demás y al resto de las cosas y de los sucesos. Escuchar es abrirse a las impresiones del otro, a la síntesis que hace el otro de todo aquello que percibe, vive o ve vivir. Escuchar…

Alicia: Hace mucho que casi no me escuchas. Casi no me dejas hablar. Casi me escondes entre todos los demás objetos inútiles que ni siquiera atesoras, sino que simplemente dejas por allí, desperdigados y solos.

Adriana: Sí, sí que te escucho… o por lo menos intento escucharte, pero me siento cohibida y no sé dónde ni cómo encajar todo aquello que me llega de ti.

Alicia: Encájalo como puedas, pero encájalo. A partir del próximo día me cederás el turno de narradora muchísimo más a menudo. ¿De acuerdo?

Adriana: …………………………………….

Alicia: Lo harás.

Adriana: Tal vez lo haga.

Alicia: Lo harás. Me escucharás y estarás quieta y en silencio, mientras yo hablo. Lo harás. Y ahora sigue hablando tú. Yo escucho.

 

Escuchar es entregarle al otro tu atención, tu interés, tu tiempo, tus sentidos, tu empatía… y tu estar presente. También, mientras escuchas, estás a veces narrándole al otro, algo que transcurre en paralelo… algo sutil, pero que se hace fuerte y cobra peso a medida que tú escuchas de un modo determinado, y a medida que el otro se siente escuchado por ti, de ese modo determinado.

Alicia: Y a veces conviene ser breve. Como ahora. No me interesa más de lo que me puedas decir, porque no me dices lo que quiero oír.

Adriana: ¿Qué quieres oír?

Alicia: Prueba… Pero se breve. Breve y rápida.

Adriana: De acuerdo, de acuerdo… pero no seas tan brusca. Me sorprendes…

Alicia: Vamos.

Adriana: …………………………. Escucha………

 

Todo lo que tengo

de alguna manera es tuyo

y te pertenece

Porque todo lo que soy

lo hice por ti

Todo lo que hice

lo hiciste tú en mí

y todo se enmudeció para siempre

pese a que hoy estás cerca,

tan cerca, tan nítidamente cerca

                           Rosa Damiani 

 

Pequeños Deberes: Prueba a escuchar de un modo nuevo. Prueba a ser escuchado de un modo nuevo. Prueba a callar y seguir escuchando. Prueba a callar y a seguir siendo escuchado. Prueba el silencio y prueba los gritos. Prueba los susurros y prueba las palabras duras. Prueba a escuchar la firmeza y prueba a escuchar la dulzura. Prueba a escuchar con los ojos, con la piel, con los dientes, con los hombros, con los pies que se cruzan o descruzan despacio. Prueba a ser escuchado por nadie o por todos. Prueba a escucharlo todo y también a no oír nada. Prueba. Simplemente prueba.

A.AliciaNlarealidad@gmail.com     





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