Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Violencia

Alicia: Algunas veces, cuando me asomo de nuevo a través del espejo, no me gusta lo que allí veo… y entonces decido quedarme, quedarme todavía aquí. Un poco más, un poco más.


Un golpe. Un golpe. ¿Qué es la violencia que se ejerce sobre la mujer? ¿Qué es la no violencia? ¿Acaso la contención de la violencia es la no violencia? Creo que no. Creo que la no violencia es la transformación del impulso violento en otra cosa. La transmutación de esa violencia que uno expresa o comprime, usa o contiene. Sí, “transmutación” es un término alquímico, esotérico… pero pienso que cuando la rudeza y la contundencia de lo real y la inutilidad de las maneras lógicas se hace evidente, se puede y se debe recurrir a algo en apariencia un poco menos rápido. Llegar al núcleo de lo que genera ese impulso de sesgo, ese impulso de dejar la última palabra sobre un cuerpo, la última voluntad sobre una mujer convertida en objeto, en ello, en proyección de lo que uno piensa como propio…

¿Cuál es ese núcleo? ¿Qué lo moviliza? ¿Por qué? ¿El miedo a qué, transforma a un hombre en un cobarde y después en un verdugo? ¿Acaso todavía, el hombre teme a la mujer? ¿Acaso todavía el hombre odia a la mujer por lo que esta representa en el propio imaginario oscuro y aún no transitado del hombre? ¿O simplemente es el macho dominante de una especie de manada que ya no existe y quiere delimitar, marcar, abarcar, controlar lo inabarcable, lo incontrolable, lo que se escapa a su pequeña razón de mamífero hambriento y asustado?¿Hasta cuándo se pondrán cinturones de castidad a las mujeres? ¿Hasta cuándo se les arrancará el clítoris, se les plancharán los pechos, se les estirarán los cuellos, se les convertirán los pies en muñones, los cuerpos en recipientes?... Hasta cuándo se las violará de maneras impunes, acallará con parsimonia, atará con calma, insultará sin tregua, vejará, venderá, compartirá entre muchos como si fuesen las muñecas hinchables de alguna tienda barata. Hasta cuándo se las abandonará sin razones, sin remedios, sin palabras… hasta cuándo un padre podrá esconder a su hija en un sótano y convertirla en un juguete-monstruo, al cual usar despiadadamente, inculcar infiernos en la memoria, penetrar sin reparo por todo su ser y después degollar, recortar, retorcer, modificar… ¿Hasta cuándo los hombres de cuarenta que abusan de niñas de dieciséis, diecisiete, diecinueve, veinte… sostendrán después, de un modo infame, que la niña no era tan niña y que sabía más que él y que sabía latín y francés y griego… y que era una mala pécora y una arpía y una puta y una cualquiera y una y una y una…?

¿Hasta cuándo se les taparán los rostros y los cuerpos y los ojos? ¿Hasta cuándo se las matará con piedras y con palos, con correas, con guantes, con cuchillos, con pistolas, con palabras que no son palabras, con manos que no son manos, con odios que nunca son amores, nunca lo fueron, nunca hubo nada que no fuera ese trepidar ciego, ese miedo a la mujer, ese miedo a lo que se puede despertar, a lo que se puede cambiar, a lo que la mujer puede traer de nuevo, de inesperado, de atrevido y de diferente al mundo, a ese mundo cuadrado, lleno de trampas y de castigos, de batallas y de peleas, de venganzas y de deudas, de manadas seguras y dominadas, de machos embravecidos y autosatisfechos que siempre protegen a su plebe poniéndonos firmes a todos, poniéndonos ordenados y controlados… a merced de ellos y de sus batallas.¿Hasta cuándo esa distancia entre el hombre y la mujer, ese abismo por el cual se escapa todo lo que de bello promete el amor, la amistad, la complicidad, el compañerismo, la unión que se buscó alguna vez? ¿Dónde está ese núcleo, dónde está, dónde se encuentra?... para sacarlo de allí y poder transmutarlo entre todos, de manera que la no violencia deje de ser únicamente la contención durante un tiempo prudente de la violencia, sino que sea la aparición en su lugar de algo nuevo, diferente, mejor.

 

 

Pequeños Deberes - Nunca es demasiado tarde, siempre estás a tiempo… para convertirte en alquimista.

 

A.AliciaNlarealidad@gmail.com 




Archivo histórico