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Pantumaca

Sara Orúe

La bronca


¿Se han enterado del hipermega rifirrafe entre el programa de La Sexta El Intermedio y el de Intereconomía Más se perdió en Cuba? Vaya pedazo de bronca grande se ha montado, ¿No es cierto?

Lejos de mi ánimo ponerme de parte de unos ni de otros.

—Pues bien claro dejas en petit comité a favor de quien estás.
—Tú lo has dicho Julieta, en petit comité. Tengo claro lo que pienso, pero no es cosa de los señores lectores.
—Vale, vale, mujer ética dónde las haya. Anda, límpiate la cara que todavía tienes el rimmel corrido de tanto reír.
—Es verdad, qué risas hemos echado a costa de…. este lío.

Los que lo han visto saben de qué hablo, hablo de la gran bronca montada a raíz del montaje de bronca de Wyoming.

—No entiendo nada. Esta frase ¿quién te la ha redactado? ¿La Ministra de fomento?
—Sí, justo después de idear esa sobre como iban a predecir las predicciones que los predictores no habían predicho.
—Frase que, a su vez, seguía a aquella de «El cielo está enladrillado, quien lo desenladrillará, el desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será». Tampoco la entendí nunca.

Dejémoslo ya, si quieres más información sobre el tema busca en Google, en Youtube, en la web de La Sexta, en la de El País, en la de Público, en la de El Mundo, en la de IntereconomíaWyoming finge una bronca monumental a una becaria, y de esta bronca fingida es de la que quiero hablar hoy.

¿Nunca han sido testigos, incluso protagonistas de una bronca de gran calibre de un jefe a un subordinado? Yo sí, y no una sino varias veces. Testiga y protagonista, ¿eh?, guionista no. No desperdicio yo mi ingenio en esas barbaridades.

-¿Qué in-genio?
—El mío.
—Mal-genio querida amiga, lo que tú tienes es mal genio.
—Y tú mala baba Julieta de los co…
—…lores, de los colores ibas a decir, ¿a que sí?
—Digamos que sí.

A lo que iba, que hay jefes, jefecillos y cagabandurrias.

—Preveo una disertación sobre la tipología de la jefatura.
—Ahora eres tú quien habla como la Ministra.
—A ver si va a ser contagioso eso. Tómate un paracetamol, igual se te pasa.


Hay cuatro tipos de jefes:

1. Los educados y correctos siempre.
2. Los educados y correctos a veces.
3. Los maleducados e incorrectos a veces
4. Los maleducados e incorrectos siempre.

—Te has cubierto de gloria con esta afirmación.
—Lo intento siempre.
—Pues sólo lo consigues a veces.

Los primeros no abroncan ni cuando tienen razón; los segundos, ocasionalmente pierden los papeles; los terceros, ocasionalmente se comportan como es debido; los cuartos… los cuartos son unos mamones.

—Hala, insulto gratuito.
—No insulto: defino. Un tipo/a que mete broncas de gran calibre plagadas de gritos, manotazos encima de la mesa, palabrotas y gorrinerías varias es, con un poco de suerte, un mamón.
—¿Y sin ese poco de suerte?
—Un cabrón….
—¡Nena!
—Se siente, no haber preguntado. Por cierto, cabrón  tiene las mismas sílabas que bronca, pero al revés.
—Muy ingeniosa.
—Y eso que yo, bajo presión, no ideo.
—No tenía ni idea.

Ya vale de juegos de palabras que me mareo.

Resumiendo, que la bronca fingida de Wyoming era tan real que acojonaba, pero que no presuman tanto, que broncas de esas se dan, por desgracia en muchos sitios, a cualquier hora y por cualquier motivo…

—Nimio.
—Buena acotación.
—Y si le cambias la primera letra por una “s” queda simio.
—Lo que nos remite a Wyoming.
—Y a los de Intereconomía.




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