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Círculo de iluminación

Eva Orúe

¡Ese título era mío!


Ya me perdonarán los Editores Enredados (por cierto, amigos, esperamos vuestras colaboraciones. ¡la sección os necesita!) el plagio, pero es que tenía uno precioso para arrancar este (casi: también hablamos, más abado, de los planes de Algaida) monográfico dedicado al follón en el que andan metidos los editores, y me lo han "robado"...

Sí, iba a titular este Círculo «La maté porque era mía», pero se me adelantó Rodríguez Rivero… lástima, la frase hecha me iba de perillas porque yo quería referirme a quienes, en nombre de la Feria (del Libro, no la del caballo de Jerez), han puesto esa cita en peligro. O eso parece… En fin.

Desde que el pasado miércoles publicáramos un «¡Extra, extra!» desvelando que el Gremio de Editores de Madrid se ha retirado de la comisión que organiza la Feria del Libro de Madrid, mi buzón se ha llenado de correos firmados por partidarios y detractores de la «espantá» protagonizada por la dirección de la corporación, que no pidió opinión a nadie, sino que se apuntó a la política de hechos —y abandonos— consumados y muestra así su desacuerdo con el borrador de Reglamento que la Comisión Organizadora del evento ha elaborado para la convocatoria de 2009.

La situación preocupa, y mucho, a los editores pequeños, como lo demuestra este correo:

«El año pasado —me dice uno de ellos—, el primero que estuvimos en la Feria compartiendo caseta con otra editorial, hicimos unas ventas muy buenas. ¿Y por qué, después de nueve años, decidimos ir a la Feria? Pues porque durante todo este tiempo nos cansamos de ver cómo, edición tras edición, los libreros pasaban de nuestros libros y apostaban por los superventas o por los catálogos de las editoriales grandes. Porque me cansé de deambular por el Paseo de Coches [del Retiro] y volver a casa siempre con las orejas coloradas. La pregunta es ¿alguno le va a dedicar este año a nuestros libros el espacio y el entusiasmo que nos llevaron a vender 135 ejemplares de… [y en los puntos suspensivos, un título estupendo pero minoritario]? De no haber estado nosotros allí, no se hubiera vendido ninguno.»

Pero hay otros que van mucho más allá. Opinan que, con la que está cayendo (la crisis, claro) no es de recibo dar esta imagen ante el Ministerio, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento.

El don de la (in)oportunidad

¿Es razonable —se pregunta uno de mis interlocutores— discutir la titularidad de la feria a los libreros? ¿Por qué se discute la titularidad en Madrid y no en Sevilla, Valencia o cualquier otra ciudad? En su opinión: porque el bocado es muy grande y hay un grupo numeroso de editores que vive de la subvenciones a la edición del Ministerio y de la Feria del Libro, para editores con una cierta presencia en el mercado la feria representa el 1 o  2% de las ventas. «El problema —me insiste un buen conocedor de lo que se está cociendo— es negociar los reglamentos de participación, mejorables en fondo y forma, en un planteamiento a futuro.»

No son pocos, por lo demás, los que sospechan que la llamada a las barricadas en contra de la Feria del libro de Madrid es una cortina de humo para tapar el marasmo del gremio. Porque el que hasta ahora nos ha ocupado no es, todo el mundo lo sabe, el único problema. Se discute la representatividad de la directiva, y en la última reunión se alzaron voces reclamando una mayor transparencia en las cuentas (¿cómo es posible que una organización sin ánimo de lucro haya acumulado 800.000 euros?), voces que fueron acalladas de mala manera por unos ante el silencio cómplice o atónito de otros.

Todo lo cual sucede en un momento en el que Madrid y Barcelona andan a la greña (permítanme la expresión coloquial) a propósito de la presidencia de la Federación.

Ya saben, porque se lo hemos contado, que ese cargo es ocupado, de manera alternativa, por el candidato de una y otra ciudad. En esta ocasión, toca elegir a Madrid, que propone a su propio jefe, José María Gutiérrez de la Torre, responsable además de las Ediciones de la Torre. Y en Barcelona (y en algún otro gremio autónomo), ese nombre no gusta nada, por lo que ambas partes se han dado un plazo de tres meses para llegar a un acuerdo.

En principio, la idea que ha trascendido es que los grandes grupos sitos en Barcelona no quieren a un editor «pequeño» al frente de la Federación. Pero no está tan claro que De la Torre disfrute del favor de los grandes grupos con sede en Madrid. Me dicen que no, porque no tiene en su junta el apoyo de Anaya y SM, a los que en gran medida excluye y le reprochan que no tenga planteamientos estratégicos serios. Sí le apoya Santillana… de hecho, algunos apuntan que, detrás de todo esto, hay una guerra larvada entre Planeta (Barcelona) y Santillana (Madrid).

Parece, además, que algún miembro (en realidad, hasta tres) de la Junta está planteándose la posibilidad de dimitir, y que las tensiones internas son muchas y cada día que pasa más inocultables.

¿Y ahora qué?

La Comisión de Pequeños Editores ha propuesto, entre otras cosas, iniciar acciones legales por la titularidad de la Feria…

Otros quieren recurrir al Ayuntamiento, la Comunidad, el Ministerio de Cultura e incluso el de Industria. Me pregunto, dicho sea de paso, cómo ven todo esto desde el Ayuntamiento, institución que hace tiempo intenta desalojar la Feria del Retiro y trasladarla al inhóspito recinto ferial Juan Carlos I
 
Algunos grupos más o menos organizados dentro del Gremio, editoriales que se saben afines o trabajan unidas, ultiman una respuesta común, y no son pocos los que plantean la necesidad de un Congreso de Editores de Madrid (entre paréntesis: ¿pagado por quién?) para repensar e incluso refundar la organización.

La postura de los libreros

Pilar Gallego, Presidenta del Gremio de Libreros de Madrid y de la Comisión organizadora de la Feria, dirigió recientemente una carta (con el membrete de los libreros y firmada en su condición de responsable de ese gremio) a los editores en la que lamenta que, desde hace tres años, «se ha intentado contaminar, por parte de algunos [el subrayado es suyo] editores, la labor de la Comisión Organizadora, interfiriendo en el trabajo para el que han sido nombrados sus componentes, que es gestionar de forma directa e inmediata la organización de la Feria, y poniendo en entredicho la titularidad del evento, que desde el año 1986 los libreros ostentan y ejercen.»

Asegura Gallego en su misiva que, desde el momento en que este aspecto fue cuestionado, se empezó a dialogar con diferentes representantes del sector porque era un buen momento para dotar a la feria de una mayor estabilidad y hacerla apetecible a posibles Patrocinadores y Colaboradores. «El Gremio de Libreros exploró la posibilidad de impulsar la creación de una Fundación, que contara con editores y distribuidores para su consolidación y funcionamiento.

»Este compromiso asumido por los libreros se le comunicó reiteradamente al actual Presidente de la Asociación de Editores, D. José María Gutiérrez, en diversas reuniones y en especial en la última  reunión celebrada en Madrid el día 30 de junio, dónde los libreros asumimos el compromiso de encargar a un prestigioso gabinete jurídico, con quien trabajamos para la elaboración de los últimos reglamentos de la feria, un borrador de Fundación.»

Siempre según la versión de la presidenta, mientras tenían entre manos este encargo, «recibí dos cartas de vuestro presidente, una en el mes de noviembre en la que expresaba su disconformidad con que los libreros ostentásemos la titularidad de la Feria y en la que nos urgía a tomar decisiones e incluso a llevar este asunto por la vía jurídica correspondiente. En la segunda carta, en el mismo tono, comunicó que los editores no van a participar en la Comisión de Feria y reiterando el acudir a la vía jurídica.

»La actuación, a nuestro juicio irresponsable, de retirar a los representantes de la Comisión Organizadora de la Feria del Libro, unido al intento de menoscabar la relación que la Feria y los Libreros tenemos con el Ayuntamiento de Madrid, nos producen una gran decepción y enorme preocupación.» [Este subrayado sigue siendo suyo.]

Lamenta Gallego haberse quedado sin interlocutores, y que esta pérdida de diálogo haga que en estos momentos «no haya la más mínima posibilidad de abordar cuestiones y debates de sumo interés para todos, como son los retos, oportunidades y amenazas que el escenario tan cambiante de la edición y el comercio del libro tiene planteados en el presente y en el futuro inmediato».

Continuará

Necesariamente, porque es mucho lo que está en juego. Así que volveremos sobre todo ello, seguro.

Pero, hablemos de literatura…

A principios de marzo, Algaida pondrá en la calle una reedición de las obras de Luis Berenguer, cuando se cumplen 30 años de su muerte. Entre ellas, claro, El mundo de Juan Lobón, premio de la Crítica en 1968. Ferrolano de nacimiento y gaditano de vocación, Berenguer recreó, en esa y en otras novelas (Marea escorada, Sotavento, Leña verde, Tamatea y La noche de Catalina Virgen) su tierra de adopción, que instituyó en su honor el premio literario que lleva su nombre,

Con esta edición especial, la editorial sevillana inaugura la colección Algaida XX, en la que tendrán cabida otros autores relevantes de la narrativa andaluza.

Acuse de recibo


Atlas descrito por el cielo
Goran Petrović
Traducción de Dubravka Sužnjević
Sexto Piso

Todo comienza cuando el diverso grupo de personajes principales decide pintar de azul cielo el techo de su casa de una forma peculiar: quitándolo. A partir de ahí el Cartógrafo, Goran Petrović, narra y testimonia, con una escritura cercana a la tradición oral, lo fantásticos sucesos que giran en torno a la casa sin techo y sus habitantes. A la voluntad de vivir de una forma que transgredí los rígidos límites de la realidad se opone el descontento que estos personajes generan entre vecinos y autoridades estatales, como fuerzas que derriban todo intento por salir de la uniformidad y de la norma. Por fortuna, cuentan con la ayuda de objetos como los Espejos Occidental y Septentrional, o la Enciclopedia Serpentiana, para poder sortear las dificultades que encuentran en el camino. El primero refleja del lado izquierdo la mentira de quien se para enfrente, y del lado derecho su verdad, en tanto que el segundo muestra de manera simultánea el pasado, presente y futuro del reflejado. La Serpentiana es un libro infinito, que lo contiene todo, pero que sólo muestra a cada lector lo que lee en ese momento.


Los cañones del nizam. Las aventuras de Matthew Hervey del Sexto de Dragones II
Allan Mallinson
Edhasa

Tras su poco productivo éxito en la batalla de Waterloo, el capitán Matthew Hervey se dispone a regresar a Londres para casarse con lady Henrietta Lindsey e iniciar una plácida vida familiar. Sin embargo, Wellington tiene otros planes para él. Nombrado ayudante de campo del duque, recibe órdenes de embarcar con destino a la India con una misión política secreta para la que no se siente preparado y acerca de la que, por si fuera poco, no conocerá los detalles que le serán imprescindibles para llevarla a buen puerto. Las relaciones de Londres con la joya de la Corona, la India, se encuentran en 1816 en un precario equilibrio, y el gobierno británico ve peligrar su futuro si no logra mantener sus acuerdos con Hyderabad. Unos acuerdos en los que desempeñan un papel esencial las “hijas del nizam”, pues con este nombre son conocidos los cañones de gran calibre del príncipe de Hyderabad.

 


Lo que arraiga en el hueso
Robertson Davies
Traducción de Concha Cardeñoso
Libros del Asteroide

Davies nos sumerge en la fascinante historia de Francis Cornish, un acaudalado y misterioso mecenas y coleccionista de arte canadiense que acaba de morir. Desde las azarosas circunstancias que propician el matrimonio de sus padres pasando por su heterodoxa formación artística –iniciada en el taller de un embalsamador– o su iniciación amorosa, la novela va recorriendo las distintas etapas de su vida y dando cuenta del desarrollo de su carácter. Es así como se descubre el origen de su fabulosa fortuna y se desvela su pasado como restaurador de pintura y falsificador, habilidades que durante la segunda guerra mundial le llevarían a formar parte del espionaje británico y a participar en una trama de venta de obras de arte falsas a los nazis. El autor crea en esta novela un ingenioso relato sobre las razones, pasiones e intrigas que mueven el mundo del arte. Esta segunda parte de la Trilogía de Cornish, que por su trama se lee como un relato independiente, supone una sabia indagación sobre el secreto último que hay detrás de toda existencia y sobre cómo se forja el carácter de un hombre.


Memorias de un hombre de palo
Antonio Lázaro
Suma 

Toledo, 1560. El matemático lombardo Juanelo Turriano, antiguo relojero del emperador Carlos V, se propone llevar a cabo su sueño más ambicioso: la construcción de un ingenio para conducir agua desde el río Tajo al Alcázar de Toledo, aun cuando deba financiar el experimento con su propio dinero. Veinticinco años después, el rey envía a su arquitecto Juan de Herrera para supervisar las obras de reconstrucción del Alcázar y los castillos de agua de Turriano, pero éste, amigo de Turriano, tiene por delante otro cometido: averiguar el destino de don Antonio, un soldado autómata invencible, cuyo diseño es codiciado por todos y fuente de problemas para su inventor. Memorias de un hombre de palo ofrece al lector un fresco del siglo XVI deslumbrante tanto en sus luces como en sus sombras, lleno de peligros, conjuras y aventuras protagonizadas por un hombre íntegro. En definitiva, la materia de que están hechas las buenas historias.


El mapa de un crimen
Paco López Mengual
Maeva 

Un domingo de mayo de 1952, la navaja de un barbero cortó el aliento de un tranquilo pueblo del Levante español: ese día, un farmacéutico apellidado Maqueda murió asesinado ante un numeroso grupo de testigos que a esa hora paseaba por la calle principal del pueblo. El Garra, el mozo de barbería que cometió el crimen, estaba enamorado en secreto de Isabel, la hermosa mujer con la que el boticario iba a contraer matrimonio. Medio siglo después, el narrador de esta historia, obsesionado por el enigmático crimen que tantas veces oyera narrar desde niño, decide bucear en el pasado para desvelar sus entresijos. Capítulo a capítulo, va descubriendo las claves que hacen que la historia final resulte muy distinta a la que su madre cada tarde le contaba mientras le daba de merendar. El mapa de un crimen es un triángulo amoroso ambientado en los duros años de la posguerra, donde sus protagonistas viven marcados por los sucesos ocurridos quince años antes, durante la Guerra Civil.




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