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Círculo de iluminación

Eva Orúe

¡Extra, extra!


La Asamblea del Gremio de Editores de Madrid celebrada este martes, día 3 de febrero, fue de las que no se olvidan.

Estaba, claro, el espinoso asunto de la presidencia de la FGEE, cargo que toca asumir al candidato madrileño, según el sistema de rotaciones vigente en el organismo. Pero, es sabido, José María de la Torre no gusta a los catalanes, sobre todo a los grandes editores, que no ven cómo el responsable de una editorial pequeña (Ediciones de la Torre) puede ponerse al frente de algo tan grande. Eso, mientras los madrileños se unen en torno a su candidato («es el presidente elegido por Madrid, no entendemos las trabas») y se sorprenden por las reticencias catalanas («es alucinante que censuren a nuestro presidente»). Porque De la Torre es, sí, es un presidente «pequeño» para un gremio, el de Madrid, integrado mayoritariamente por editores «pequeños» puesto que casi todos los «grandes» tienen sede en Barcelona.

El caso es que las partes se han dado un plazo de tres meses para lograr un consenso, aunque las posturas de partida no invitan al optimismo.

Y en esas estábamos cuando estalló otro problema: los editores madrileños han decidido retirarse de la comisión que organiza la Feria del Libro de Madrid, descontentos con el nuevo reglamento que reduce su campo de acción.

El enfrentamiento libreros-editores tiene muchas causas, una de ellas evidente: los libreros, en la feria, obtienen más menos el mismo beneficio (25%) que sacan en sus establecimientos, mientras que los editores que plantan caseta se llevan hasta un 70%. Pero, también es verdad que si los editores pequeños no defienden sus propuestas, difícilmente lo harán los libreros (siempre hay excepciones, claro) que, en esos días de ventas seguras, prefieren apostar por los libros que funcionan solos. Me cuentan también que el Gremio de Editores se ha reunido con quienes en el Ayuntamiento de Madrid se encargan de este asunto, para explicar su postura, algo que no ha gustado a los libreros.

Pero, ojo, no todos los editores están conformes con esta postura. De hecho, las discrepancias en el seno del organismo que agrupa a los editores son notorias, y afectan a casi todo, cuentas incluidas.

Un lío, como leen, que llega además en el peor momento. Ni que decir tiene que seguiremos informando…

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