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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Cotidiano

Adriana: Alicia!!!!!!!!! ¿Dónde estás? ¿No ves que me he perdido? ¿No ves que estoy cansada de avanzar a ciegas? ¡Aliciaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Acaso no me ves patalear como una niña? ¿No me ves decepcionada y herida? ¿Acaso no me escuchas rezar casi a gritos? ¿Acaso ya no estás? ¿Acaso alguien te ha hecho daño?... Alicia… 


Lo cotidiano se desmenuza, se esfuma…

Estoy cansada de lecciones de supervivencia, de frases hechas, de patrones de conducta, de patrones de comportamiento que se nos ofrecen como guías con las cuales desenvolvernos entre nosotros, entre nuestros encuentros, desencuentros, entre las ilusiones y las desilusiones… “La belleza de lo cotidiano”. Frase tópica a la que aluden películas, novelas, ensayos, obras de teatro, cuadros, canciones… ¿Qué es lo cotidiano? Si lo cotidiano es algo que se repite todos los días, entonces, objetivamente, no todo lo cotidiano es bello. Se repiten una vez tras otra, tantas cosas… y la mayoría son las que en vez de aportarnos ese grado de singularidad o de sensación de estar viviendo algo especial, nos aportan la desazón de tener que repetir un día tras otro, rituales que exclusivamente sirven para sobrevivir. Rituales cotidianos.

No sé por qué hoy estoy tan quisquillosa ni por qué razón estoy tan enfadada con la “belleza” de lo cotidiano, pero la cuestión es que lo estoy. Estoy harta de andar en círculos reiterativos que me llevan a la finalidad de mi misión de pieza de no se sabe qué engranaje. Estoy harta de ver cotidianamente imágenes atroces que llegan de tantos lugares diferentes, imágenes y hechos que parecen ya formar parte de ese algo cotidiano, simplemente porque se repiten sin cesar, un día tras otro… ¡Y no veo en estas imágenes, ni veo en estos hechos, ni rastro de la “belleza de lo cotidiano”, de la que pretenden convencerme, convencernos, premiados “artistas”, que a través del cristal opaco de su aburguesada comodidad, consiguen mirar con “benevolencia”, “compasión”, y “cierta empatía limitada”  al destino del desfavorecido, de los circunstancialmente desfavorecidos!… Preguntémosles a ellos, si su sufrimiento o si su rutina o rutinas diarias, cotidianas, les parecen bellas… Quizás, la belleza está precisamente en ese un poco más allá de lo cotidiano, en la capacidad de algunas personas de transformar hasta lo cotidiano en particular, en su capacidad de ser y de crear belleza para ellos y para los demás hasta en los momentos más terriblemente cotidianos. También es bello todo lo que es más grande que lo que sucede día tras día, todo lo atemporal, o todo aquello que ha trascendido cualquier residuo de cotidianidad relativa a una época o a un lugar determinados y permanece conmoviendo algo dentro de nosotros fuera de toda cotidianidad. Y ellos, los desfavorecidos, no son, no somos, únicamente las víctimas de una u otra guerra… son, somos, los que tenemos que conseguir la comida para el día a día porque el dinero está en manos de otros y hagamos lo que hagamos, no nos toca ni un poquito, y porque hasta para una minúscula porción de belleza, esa que nuestra dignidad requiere para estar en consonancia con nosotros mismos y poder contemplar “la belleza de lo cotidiano”, se requiere de un cubrimiento de las necesidades básicas; comida, agua, calor cuando nos helamos, frescor cuando el calor nos golpea, el aseo… y por lo menos la idea o el sueño de posibilidades que se abrirán ante nosotros, posibilidades que nos darán algún día a todos, la libertad para convertir lo cotidiano en belleza, ya que podríamos elegir qué cosas hacer, tener o vivir cotidianamente y podrían ser aquellas que a nosotros nos parecen bellas… Cada uno como creador de su propia “belleza de lo cotidiano”.

 

 

Pequeños Deberes- Camina rápido, sin rumbo… durante unas cuantas horas y averigua a dónde te llevan tus pasos, a dónde te lleva tu razón, a dónde te lleva el ritmo de tu corazón acelerado…

 

  


A.AliciaNlarealidad@gmail.com

 

 

Fotos- L.R.




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