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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Propósitos

No había nada muy extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a Alicia muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: « ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!» (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderla mucho, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo). Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una madriguera que se abría al pie del seto.

Lewis Carroll


PROPÓSITOS

 

O intenciones… que a veces se quedan en simples intentos. Pero mi ánimo nunca decae. El propósito de que el ánimo no decaiga, lleva implícita una intencionalidad pesada y de una carga negativa importante. Como una piedra atada al cuello, la intencionalidad de un espíritu siempre animado, se hace difícil de sostener… Además, ¿para qué sostener semejante engaño? Una sonrisa pintada en el rostro, no deja de ser únicamente eso; una sonrisa pintada sin más. La sonrisa incontenida, aquella que aparece misteriosamente y sin premeditarlo, es otro tipo de sonrisa, que no requiere de propósitos ni de intenciones. La sonrisa de tus labios que se atenúan en mi memoria a medida que el tiempo, por mucho que yo intente evitarlo, transcurre linealmente y hacia delante, aunque se supone que es un mero invento conceptual. Un concepto para que los humanos no deambulemos perdidos entre pasado, presente y futuro. Un concepto que nos hemos creado para facilitarnos el transcurrir de los días. Pero, si es solamente un concepto, ¿por qué avanza y avanza y sus huellas son cambios tangibles y visibles sobre nuestro cuerpo y sobre los objetos y paisajes con los que interactuamos? O tal vez avanzamos nosotros a través de él, hacia delante, más y más… lineales atravesamos sus fronteras sutiles y nos mellamos por los contrastes generados entre la realidad y los deseos, entre los propósitos tan claros y bien intencionados y los actos tan dispares y sus resultados sorprendentes de tanto avanzar hacia delante. Tal vez nosotros seamos un concepto y el tiempo un propósito de abarcarnos a nosotros mismos, de encajarnos en algo que nos pueda contener un poco, de justificar la apariencia tan corpórea y tan poco eterna… Sin embargo, ¿ves?, quién soy yo; la que escribe estas líneas o soy las líneas escritas… o ambas cosas y mil más. ¿Qué hay más conceptual, que aquello que se inventa los conceptos? ¿Quién soy? ¿Qué soy?... Necesitas aferrarte a cosas concretas para percibirte concreto, si no te derramas. Como un líquido o como arena entre unos dedos bien apretados. Necesitas ser el que aprieta los dedos, el que cierra el puño para aferrar el agua. Necesitas tener lenguaje y símbolos que te cuenten quién eres y quién eras, porque si no, eres un algo extraño y vibrante, indefinido y permeable. Algo que nota, siente, piensa y quiere… Quiere ser el que crea y el que es creado. Quiere ser lo que cuida y ser aquello que es cuidado. Mandas en tu universo pero necesitas inventarte que hay algo más allá que tus reclamos, algo que manda sobre ti. Te asusta tu propia capacidad de generar el caos y necesitas ordenarlo todo, ordenar tu pasado, poniendo en orden cronológico tus recuerdos, ordenar tu presente y para ello, ordenas cada día lo que vas a pensar, hacer, tener, experimentar… e intentas ordenar tu futuro y creas los propósitos; los propósitos para hoy, los propósitos para mañana, los propósitos para la semana que viene, para dentro de un año, para el año que comenzará dentro de unos días. Propósitos para este año nuevo. ¿Nuevo?

¿Dónde, cuándo, cómo… se acabo el año viejo? ¿Dónde irá a parar?

Da igual. Borrón y cuenta nueva. Como si pudiésemos borrar o dejar de borrar algo que simplemente nunca fue aquello que imaginamos que fue. Pero… tengamos propósitos, aférrate a esas benévolas y poderosas intenciones y haz que se cumplan a rajatabla. Yo haré lo propio y te contaré en otro momento… Tal vez mañana, tal vez otro día, tal vez el año que viene. Cuando lo de hoy, lo de ahora, sea lo que ya fue, lo de ayer.

Pero tus labios existen. Espero que sigan existiendo para mañana también. Para siempre. Para mí. 


Pequeños Deberes   - Si el tiempo te detiene o detiene tus intenciones… Detenlo tú y continúa.

 

 

 


A.AliciaNlarealidad@gmail.com

 

 

Para desandar, rebuscar, releer y hacer los deberes que no atendiste en su momento:

http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/archive.php?idpage=34

 

Fotos- de La Esquina




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