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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Hacer balance

Inevitablemente, por mucho que duela, la época del año en la que nos encontramos invita a hacer balance. No, no les voy a aburrir con un detallado catálogo de mis éxitos y mis fracasos personales…

Mucho más interesante: he querido hablar con Michèle Chevallier, Directora de CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), organización a la que el Ministerio de Cultura ha concedido el Premio Nacional al Fomento de la Lectura, un premio que, a través de ella, llega a todos los libreros «por su indiscutible papel en la difusión de la lectura y por su trabajo como intermediarios indiscutibles entre los libros y los lectores», para intentar calibrar qué momento atraviesa el sector y cuáles son sus expectativas.

¿Qué significa este premio con el que cierran el año?

Es una gran satisfacción para todos los que a diario se toman muy en serio la difusión de la cultura, tarea muchas difícil de conciliar con la rentabilidad comercial. Sirva para que las Administraciones y las Instituciones sean conscientes de la importancia de tener una red fuerte de librerías y de que sus políticas de compras pueden o reforzar significativamente dicha red de librerías o provocar su deterioro en cantidad y calidad, lo que sería dramático en un país como España. La cuestión es, una vez más, que sepan qué tipo de sociedad quieren crear.

¿Cuál es el balance de este 2008 que estamos a punto de terminar?

De momento y a falta de los resultados de venta de las Navidades, no ha sido un mal año, lo que a mi juicio no significa en absoluto que el sector librero vaya a escapar del todo a la situación de crisis generalizada. Para muchos la crisis se va a notar en el 2009 con los recortes presupuestarios a bibliotecas (universitarias y otras), en las Comunidades que están dispuestas a pasarse o mantener un sistema de préstamo de los manuales de texto a los escolares, un sistema mal llamado de «gratuidad» en vez de promover las ayudas directas a las familias que más lo necesitan.

Pero volviendo al 2008, hay dos temas que nos preocupan particularmente: el desplazamiento de ventas de libros a locales comerciales no especializados, fenómeno que en España como en otros países de Europa se produce en detrimento de la librería sin por ello reforzar de manera significativa las ventas de las editoriales. Por otra parte, aunque no sea nada nuevo, son cada vez más inquietantes las exigencias de mejoras de oferta de las instituciones en los concursos. Exigir a una librería independiente, por importante que sea, que al 15% de descuento añada los gastos de catalogación, forro, protección anti-robo, transporte puede que sea legal pero es actuar sabiendo las librerías difícilmente van a poder competir con empresas que además de todo esto, están dispuestas a añadir a sus ofertas actividades de animación a la lectura, aparatos audio-visuales o informáticos y muchas cosas más.

En lo positivo, quiero señalar los pasos dados por el sector para la puesta en marcha de herramientas, protocolos, normas (CSL por ejemplo) que ayudan a mejorar los procesos, el intercambio de información y de datos. Observo en los foros de trabajo que, a pesar de las diferencias y de las asperezas que quedan por limar, hay una voluntad de editores, distribuidores y libreros por buscar juntos las mejores formas de colaboración. Esto es el resultado de un trabajo de muchos años pero que se ha empezado a notar más claramente en los dos últimos años.

¿Qué retos inmediatos afronta la librería «tradicional»?

La librería tiene que saber aprovechar todas las herramientas que pueden ayudarla a gestionar mejor su negocio y dar un mejor servicio a sus clientes. Ya hay más de 1.000 librerías que utilizan SINLI (sistema de transmisión de documentos normalizados). Esperamos que pronto estas librerías descubran las ventajas de la herramienta CEGAL en Red, creada por CEGAL pero para el funcionamiento de la cual son imprescindibles las aportaciones de datos de DILVE y de la Agencia del ISBN. Tiene que estar atenta a las evoluciones del mercado, a las nuevas demandas de los lectores en cuanto a títulos pero también a instalaciones, servicios, actividades y animaciones.

En cuanto al libro digital, será una amenaza, o mejor dicho es una amenaza, siempre que el editor decida prescindir de la figura del librero para llegar al lector. Es lo que ya está pasando con el libro científico-técnico y las librerías académicas después de intentar sobrevivir a la piratería de libros fotocopiados, tiene ahora que ver como se les escapa el libro en soporte digital.

Entre los retos está también el de la formación profesional inicial, asignatura pendiente en España. La adecuada formación de futuros libreros ayudaría a garantizar la supervivencia de muchos negocios que se inician con mucha ilusión peco pocos conocimientos del sector y sobretodo de gestión de empresa y facilitaría a las librerías la contratación de un personal competente. Estamos trabajando en ello para que pronto exista una formación específica a la profesión de librero.

¿Qué piden no ya a los Reyes Magos sino a editores y distribuidores para este 2009 que llega?

Lo que pedimos ante todo es que editores y distribuidores nos ayuden a enfrentarnos a los retos ya que éstos no son solamente nuestros; aunque a nivel de las organizaciones del sector hemos avanzado mucho, creo que a las empresas se les olvida aún con demasiada frecuencia que libreros, distribuidores y editores están todos en el mismo barco.

Habrá que pedir también que nos dejen la posibilidad de enfrentarnos a los retos futuros. Por ejemplo, para el libro digital nos parecería un error no apoyarse en las librerías para su difusión y venta. Fuera de España ya hay numerosas experiencias en las que colaboran editoriales, librerías y a veces fabricantes de lectores de libro digitalizado.

A los editores, les diría que pueden editar todo lo que les parezca, faltaría más, pero les recordaría que no pueden seguir imponiendo a las librerías la financiación de lo que producen si quieren evitar una debilitación extrema de numerosas librerías que puede terminar en cierre. Les invitaría a seguir trabajando, como ya lo está haciendo un grupo de editores y libreros, en buscar fórmulas comunes de promoción del libro en las librerías que nos favorezcan a todos.

Ya puesta a pedir, además de pedir a editores y distribuidores, pediría a las Administraciones e Instituciones, por poco realista que sea la solicitud (o sea si no es mucho pedir…), que no descuide la red de librerías de proximidad, que tampoco las utilice para financiar sus compras (la gran mayoría de las librerías que venden a bibliotecas tienen que tener una póliza de crédito y asumir los gastos que supone para poder asegurar los pagos a proveedores).

Las cerezas Littell


Mandelstam

Tras el éxito obtenido por el retoño, Jonathan Littell (autor de Les Bienveillantes, Prix Goncourt 2006, que ahora vive en Barcelona), su padre, el primer escritor de la familia, vuelve a las librerías. Robert Littell, que fuera periodista de Newsweek y hace años se instaló en la región francesa del Lot, publicará a finales de marzo en las ediciones BakerStreet (que se adelantarán en un mes a Simon & Schuster), una novela histórico-política a varias voces cuyos protagonistas absolutos serán Stalin y Ossip Mandelstam.

Todo comienza con el poema que Mandelstam arrojó en 1933 contra el dictador. Ésta es la traducción que encuentro en Stalin, obra de Jean-Jacques Marie publicada por Ediciones Palabra:

En cuanto puedes susurrar una palabra a tu vecino
Te llama el montañés del Kremlin
Los dedos bastos tan gruesos como gusanos
Y sus palabras tan sinceras como pesos pesados
Sus bigotes como pesadillas
Brillan las polainas de sus botas
Rodeado de una corte de padrinos de cuello corto
Juega con los medio-hombres que le cortejan,
Uno silba, otro maúlla, el tercero lloriquea,
Sólo él truena y sólo él tutea
Forja como en hierro decreto tras decreto
En el bajo vientre, en plena frente, en plena nariz, en los ojos.
El patíbulo es siempre una fiesta para él
Para el hombre de ancho pecho de osete


También Mandelstam

Aunque en varios foros encuentro ésta, que no sé a quién atribuir:

Insensibles vivimos al país que fluye a nuestros pies
No se oyen a diez pasos nuestras voces.
Y cuando a murmurar nos atrevemos/ Invocamos al siniestro montañés:
Gusanos sus sebosos dedos
Pesas pesadas sus palabras.
Bigotes de cucaracha meada
Relumbran sus botas
Fijando la mirada. Lo rodea
Grupote de jefes lameculos
Enanos que juegan noche y día.
Uno silba, otro maúlla y otro gime:
Él se los coge y los patea.
Decreto tras decreto el forjador insigne
Clava en la entrepierna el ojo, la entreceja.
Y cada ejecución es la gran dicha
Con la cual el acerado pecho
Del osete se relame.

Mandelstam fue detenido y enviado al gulag. Falleció el día 27 de diciembre de 1938.

Que no se me olvide insistir, por si alguno anda despistado, en que no es que el padre, celoso del éxito del hijo, haya decidido lanzarse a la arena editorial. Robert Littell era conocido antes de que Jonathan revolucionara las librerías, y sus obras se han publicado incluso en España: El rizo, El círculo de octubre y Anónimos abordo (no disponibles) en Plaza & Janés, y Leyendas: una novela de falsas apariencias en Nausicaá.

Presenten ¡libros!

No sé si quienes se encierran conmigo en este Círculo son seguidores de las intervenciones en el Congreso de la Ministra de Defensa Carme Chacón, pero en la última, en medio de una avalancha de datos y explicaciones, pronunció este párrafo:

«Permítanme que cite, a este respecto, una significativa iniciativa que protagonizan un numeroso grupo de editores, que han querido testimoniar su respaldo a nuestras Fuerzas Armadas donando hasta 3.000 libros para las bibliotecas y salas de lectura de nuestras bases en el exterior. No cabe, se lo puedo asegurar, mayor satisfacción para una ministra de Defensa que canalizar todas estas iniciativas de apoyo de la sociedad civil hacia nuestras Fuerzas Armadas.»

¿Quieren saber más? Mañana miércoles, se presenta en el madrileño Círculo de Bellas Artes este proyecto impulsado por Álvaro Colomer, en el que participan Random House Mondadori, Roca editorial, Alfaguara, Martínez Roca, RBA, Seix Barral, Libros de la Catarata, Periférica, Grupo 62, La Esfera de los Libros, Siruela, Tusquets, Alianza, Algaida, Cátedra y Planeta.  Habrá que estar allí, y firmes.

Acuse de recibo


La muerte de una dama
Llorenç Villalonga
Traducción de Jaume Vidal Alcover
Veintisiete letras

Doña Obdulia Montcada, dama de la aristocracia mallorquina, agoniza. Y con ella, una época y una casta social que sestea en el barrio antiguo de Palma mientras, más allá, en la otra parte de la ciudad, se agita un mundo nuevo de extranjeros, mujeres que fuman, beben whisky y nadan en invierno.
 
En torno al lecho de doña Obdulia y a su herencia desfilan personajes que el autor retrata con humor cáustico, lúcido e implacable: María Antonia, baronesa de Bearn, elegante, discreta y arruinada; Remedios Huguet, fiel e interesada compañía; María Gradolí y sus dos hijas, feas y murmuradoras. Pero también Aina Cohen, la poetisa ambiciosa y reprimida que representa a la rancia Escuela Mallorquina; o el marqués de Collera, paradigma del político incompetente. Las voces de un mundo crepuscular, anacrónico y evanescente.
 
La publicación en 1931 de esta magistral narración felliniana –la primera del autor de Bearn–, enfrentó a Llorenç Villalonga con parte de la sociedad de la isla, que la recibió como una sátira contra nombres propios e instituciones de la época. El tiempo ha convertido a sus personajes en inolvidables arquetipos literarios y a la novela en una indiscutible obra maestra.


Antes de Adán / La peste escarlata
Jack London
Traducción de Rebeca Bouvier
Navona

En Antes de Adán, un muchacho del siglo veinte se convierte en sus sueños nocturnos en Colmillo Largo, un homínido del Pleistoceno, que vive en una sociedad desgarrada por feroces conflictos de convivencia entre unas poblaciones que han alcanzado distintos estadios de evolución. En sus horas de vigilia, el muchacho pone en orden los terribles episodios de su vida primitiva para dar una coherencia “cronológica” a sus experiencias. A partir de aquí, London teje una sugerente teoría sobre la memoria racial.

El viejo profesor de La peste escarlata es uno de los pocos supervivientes de un cataclismo ocurrido en 2013 que destruyó la civilización alcanzada hasta entonces y redujo a la humanidad a un nuevo primitivismo. En el año 2072, que es cuando ocurre la acción de la novela, el pobre hombre intenta trasladar infructuosamente a sus nietos los conocimientos que la humanidad había poseído. Los volverá a poseer, sin duda, pero deberá empezar otra vez de cero su azaroso y larguísimo camino hacia el saber


Y la vida sigue
Justine Lévy
Traducción de Raquel Martínez Hortet
Ámbar

«Está claro que no lo amo. Haga lo que haga, diga lo que diga, nunca lo amaré, porque el amor es una atrocidad, porque el amor siempre se acaba y yo no estoy dispuesta a volver a vivir nunca más la muerte del amor. No soy tan fuerte ni tan valiente, no soy una suicida. Odio el amor.»

Quien esto escribe es Louise, una joven casada con un hombre ambicioso y atractivo que la convence para que aborte al descubrir que está embarazada de cinco meses. Ella intentará infundirse ánimos a base de un cóctel de anfetaminas y tranquilizantes, sin que nadie a su alrededor repare en su adicción a los medicamentos durante dos años. Resultado: cuatro meses de estancia en un centro de desintoxicación. Cuando por fin empieza a ver la luz al final del túnel, su marido le anuncia que se marcha con otra. Nada menos que con la novia del padre de él. A partir de aquí empieza un camino distinto pero con las mismas angustias e incertidumbres sin dejar de ajustar cuentas con el infiel y con la bruja, como también la llama. Pero al final Y la vida sigue hace honor a su título, y Louise aprende que todo pasa, hasta los mayores desengaños: «La vida es un borrador y cada historia es un borrador de la siguiente». Una venganza de novela... Remember Carla.


El arte de conducir bajo la lluvia
Garth Stein
Traducción de Agustín Pico
Suma

En Mongolia, cuando un perro muere es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne, en su próxima vida, en un hombre. Hasta entonces, el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes, durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo estoy listo.

Esto lo aprendí viendo un programa de National Geographic en la televisión, así que debe de ser verdad. Vivo con Danny, y he aprendido tanto de él... he aprendido los principios para ser un buen piloto de carreras. Equilibrio, anticipación, paciencia. Éstas son lecciones muy importantes, tanto para la vida como para una pista de carreras. Danny es un verdadero campeón, aunque no todos lo vean así, porque Danny tiene responsabilidades. Tiene a su hija Zoë, y tiene a su esposa Eve. Y me tiene a mí.

Mi nombre es Enzo. Y ésta es mi historia.


Oscura lucidez
Pablo Villafruela
Lengua de Trapo

XXXIX Premio Ciudad de Barbastro de Novela Corta

Oscura lucidez se compone de tres variaciones sobre un mismo tema: el abismo de la condición humana; tres historias entretejidas que se inscriben en sendos escenarios contemporáneos: la violencia doméstica, la inmigración y la guerra de los Balcanes. Estas peripecias vitales están servidas por la voz del narrador, internado en un establecimiento psiquiátrico como consecuencia de un terrible suceso. Su voz surge gracias a la mediación terapéutica de Claudia (personaje destacado por Espido Freire «por su complejidad e inusual verosimilitud en el tratamiento de un personaje femenino»), la doctora que dirige el centro y con la que el protagonista establece una compleja relación, y cristaliza en una novela desazonadora, deliberadamente ambigua. Y aún más cuando la imagen racional y amable que nos traslada de sí mismo el narrador, que suscita la comprensión, la piedad y hasta la simpatía, se completa y cobra sentido al revelarse los atroces recuerdos que anestesian su memoria.




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