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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Lascivia

Alicia se sentía tan desesperada que estaba dispuesta a pedir socorro a cualquiera. Así pues, cuando el Conejo estuvo cerca de ella, empezó a decirle tímidamente y en voz baja:

-Por favor, señor...

Lewis Carroll 


¿Cuál es la distancia entre lo erótico, lo sensual, lo sexual? ¿Acaso todos somos tan maestros y tan hábiles en el arte del amor y del desamor, que sabemos perfectamente cómo y de qué manera manejar y manejarnos entre esos estados del alma?, que para muchos no dejan de ser sólo estados del hambre y de la carne…

Alicia: Hambre. Carne. La carne que tiene hambre de carne. ¿Cómo es posible esa alquimia? ¿Cómo es posible sin embargo ser a la vez carne y espíritu, carne y pensamiento, carne y sentimiento, carne y deseo?

Noto a mi alrededor una continua incitación a la “práctica del sexo”, pero parece una incitación tan mercantil, tan aséptica, tan pragmática, tan determinada e insidiosa… que convierte la imagen de la imaginación en una imagen de escaparate; fija, idéntica a cualquier otra. Así, las elucubraciones subjetivas sobre la sexualidad, se sienten y se ven a si mismas poco válidas, culpables, poco normales o poco exaltadas… y entonces se diluyen junto a otras elucubraciones de los pensamientos más particulares. Y dejamos de añorar, porque supuestamente aquello que añoramos no existe ni existirá.

Adriana: ¡Tú qué sabrás!... Habla por ti. La verdad es que a mí no me gusta estar verbalizándolo todo continuamente… Porque una vez verbalizado ya es distinto a esa cosa latente y personal que era antes de racionalizarlo, ordenarlo para expresarlo y con ello darle forma. Me gusta sin forma. Así, simplemente algo que ronda por allí, indefinido, vivo… Algo pulsante. A veces intenso, otras… tenue, apenas perceptible.

Alicia: No te enfades conmigo… para mí, todo es nuevo. Incluido eso. El sexo, el amor… La supuesta distancia entre ambos o su superposición. Yo pensaba que eran lo mismo… Pero como muchos dicen que no y que no y que no… Ahora ya estoy totalmente confundida. Y además, ahora tendré que investigar e indagar sobre la sensualidad, el erotismo y la carnalidad. ¿Tú estás segura de que cuando alguien se enamora por primera vez con dos, cinco, ocho, diez, veinte años o con cincuenta… conoce perfectamente el significado, el sentido y la validez de lo que le pasa?

Adriana: No investigues. No hagas nada. No quiero ser responsable de tus lágrimas. Y tampoco de tus risas.  


“Entro en la Lujuria

Es una Lujuria imaginada,

pero entro

Entro con los ojos abiertos para

ver si te encuentro

Estoy en el vacío

Estoy sin ti y estoy sin mí.

Estoy.

Estoy sin estar

Entro en la palabra escrita

para invocar al movimiento de la vida

Y aquí sigo.

Rabia

Quietud

Desconfianza

Entro en la Lujuria de la Incertidumbre

¿Qué ha pasado?

Dónde se fueron las alas,

las certezas, los impulsos pasionales

las ráfagas de borrachera

de ilusiones…

¿Dónde estoy? ¿Dónde voy?

Dónde saltar. ¿Cómo dejar al niño? ¿Cómo irme?

¿Cómo irme? ¿Cómo ir?” 

Pequeños deberes- a) Buscar en el diccionario el significado de; sexualidad, sensualidad, erotismo, lascivia. - b) Buscar en la memoria de los sentidos el significado de; sexualidad, sensualidad, erotismo, lascivia.


A.AliciaNlarealidad@gmail.com

Fotos- Fotos de Síndrome. L.R.




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