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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Nieve

“Lo inalcanzable me hace señales desde el horizonte.”

Ángel Guinda

 

“Una casa nos llama con su abrazo de puertas.”

Ángel Guinda 

 


Alicia: ¿Dónde está la nieve, Adriana? No hay nieve… No veo la nieve. En realidad no he visto nunca la nieve.

Adriana: No hay nieve en la ciudad, Alicia. En esta ciudad. Sólo alguna vez, en ocasiones extrañas y contadas con los dedos de la mano.

 

 

Lo que hay en esta ciudad son cortinas de humo, que desvían no sólo nuestra atención, si no nuestra mirada, nuestro oído, nuestro olfato instintivo para rastrear y encontrar…

Alicia: ¿Qué es una cortina de humo? ¿Cómo es?

Adriana: Se dice que una cortina de humo es un conjunto de hechos o circunstancias con los que se pretende ocultar las verdaderas intenciones o desviar la atención de los demás. Y es… como humo, simplemente humo espeso que emborrona la imagen y lo claro y nítido se queda oculto y lejano durante algún tiempo, aunque esté a un palmo de nosotros.

Alicia: ¿Y dejamos de ver la autentica imagen?

Adriana: Sí, nuestro instinto comienza a fallar y nos guiamos por cosas que oímos de alguien, cosas que nos cuentan que están, cosas que pensamos que están, porque el humo, eso sí, da lugar a la imaginación propia y a la subjetividad.

Alicia: ¿Cuánta?

Adriana: Muchísima. Tanta como quieras. Tanta subjetividad como implicados haya.

Alicia: ¿Y quién crea esas cortinas de humo? ¿Para qué?

Adriana: Caben varias posibilidades. Así de pronto, se me ocurren unas cuantas… Por ejemplo; alguien que se avergüenza de lo que ha hecho o dejado de hacer, alguien que tiene miedo de las consecuencias de lo que ha hecho o dejado de hacer, alguien que no se avergüenza en absoluto de lo que ha hecho o dejado de hacer, o alguien, cuyas intenciones de hacer algo o dejar de hacerlo, son totalmente acordes a su propia moral aun perjudicando gravemente a otros, y sabe que los demás también tienen criterio propio y que si supieran de esas intenciones, harían lo posible por evitar su realización.

Alicia: Vaya… Que sensación tan extraña se me queda en el cuerpo… Como si todo fuese un cuento, inestable e irreal. Como si yo misma no fuese real, sino una especie de invento. Como una cortina de humo. Acaso…

Adriana: No digas eso. Hablemos de la nieve. La nieve dejaría la ciudad blanca y despejada de cortinas de humo durante unas horas, un día o dos. Estaría bien, ¿verdad? Y yo te enseñaría a hacer bolas de nieve y te haría aplastarlas con fuerza hasta que se te congelasen las manos y las mejillas… y verías, sentirías… que eres real.

 

 

Alicia: Descríbeme la nieve…

Adriana: La nieve es crujiente. Blanca. Un poco sólida. A veces es aguanieve… Casi siempre brilla porque el blanco refleja la luz de un modo especial, y el agua también refleja la luz… Si te pones un poco de nieve en la palma de la mano y la lames, sabe a granizado de nieve, pero debes de apartar la lengua rápido para que no se te quede pegada… porque la nieve está fría, fría, helada------------

Alicia: ¿Por qué me cuentas eso? ¿Por qué estás levantando una cortina de humo? ¿Qué me ocultas?

Adriana: Alicia…

Alicia: Me voy, necesito salir a la calle, respirar…

Adriana: No. No te muevas. No des ni un paso. No vayas. Cierra la puerta.  


A.AliciaNlarealidad@gmail.com

Pequeños Deberes- ¿Te duelen los ojos? ¿Te duelen los oídos? ¿Se te entumecen los dedos? ¿Tu nariz ya no te guía tras el rastro que buscabas? ¿Ya no saboreas los besos que deseas, sino aquellos que casualmente aparecen? ¿Te fallan los sentidos? ¿Has perdido vista, olfato, oído, gusto, tacto?

¿Acaso no ves de veras lo que miras?

Lo que es, ¿no es lo que parece?...

Entonces, quizás estés ante una cortina de humo que has interpuesto entre tú y tus deseos…

Avanza. No te detengas. Disípala con un pequeño gesto.

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- Los poemas (Minimal love poems) de Ángel Guinda, son del libro “Toda la luz del mundo” de Olifante Ediciones de Poesía.

-Dibujos- Daniel R.D.  




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