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Errata

Evaristo Aguirre

Como un álbum de Tintín


Creo que ya lo dicho por aquí alguna vez, me gusta poco cuando los escritores cuentan sus infancias. Puede que sea por esa parte cotilla que se pone en marcha cuando se leen unas memorias, ya que los niños y sus vidas dejan poco campo para esto. Hay excepciones, como Infancia, de Coetzee, Un chiquillo y otros, de Henry James… y desde hace unas semanas, ha entrado en mi lista de excepciones Edén. Vida imaginada, del escritor argentino nacido en Florencia –en 1932– Alejandro Rossi (Lumen).

Conocía poco a Rossi cuando me puse con Edén, solo había leído Manual del distraído (DeBolsillo), un libro, publicado en 1978, en el que hay relatos, artículos, mini ensayos. Uno de esos libros inteligentes e ingeniosos, fruto de una buena capacidad de reflexión y observación, cultos y algo irrespetuosos. Vamos, una de esas obras que a uno le gustaría haber firmado. Además, ese concepto de distraído es tan atractivo.


Es evidente que no se puede (ni se debe) ser una distraído en todo, pero poder serlo en algún campo de la vida, poder permitirse ese lujo de despreocuparse y de caminar, de vez en cuando, por al camino de en medio, porque la distracción nos llevó por ahí, eso debe de ser un privilegio. Me atrae lo de distraído de Rossi, como me atrae la idea de las afueras que tanto cita Juan Bonilla, o la de intemperie, del grandísimo poeta chileno Gonzalo Rojas.


Pero íbamos a Edén. Parece que se trata de unas memorias, sí, de infancia, pero podría ser la novela de la niñez que el narrador hubiera querido vivir o de una niñez inventada. Hay una familia medio italiana medio latinoamericana, que viaja por el mundo. Son los años cuarenta, la segunda Guerra Mundial. Los personajes (los padres, los hijos, otros parientes, algunos amigos) tienen una fuerza tremenda: hablan bien, tienen opiniones interesantes, son listos. 

En ocasiones, parece, el ambiente es como de un álbum de Tintín. Edén es cosmopolita, elegante y culto. La lengua principal es el español, pero el italiano está siempre presente; los niños, por ejemplo, leen La gazzetta dello sport allí donde la encuentran. Es una deliciosa narración de aprendizaje, por eso es una infancia bien contada, porque Alejandro Rossi enseña de su niñez –o de la de un personaje que se llama como él– los momentos que parece que son determinantes o influyentes en el adulto que luego resultó ser, entre otras cosas, un notable escritor.

eaguirre@divertinajes.com




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