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Círculo de iluminación

Eva Orúe

A todo trapo


Comentarios, correcciones, aportaciones... aquí. Gracias.

 

A los periodistas, maestros indiscutibles del ombliguismo, nos gusta mucho hablar sobre lo que hacemos y dejamos de hacer pero, sobre todo, nos encanta cotillear sobre lo que los demás hacen, o no.

Durante un tiempo, creo que fuimos muchos los que nos dedicamos a abrir las páginas de los suplementos culturales buscando qué libro no reseñaría este, o que otro no habría despertado el interés de aquel, convencidos de que las rencillas entre los grupos obligaban a muchos compañeros a no darse por enterados de la aparición de determinadas novedades, o a sobredimensionar la trascendencia de otras.

No es algo del pasado, sigue ocurriendo. Hay editoriales, relacionadas con determinados conglomerados mediáticos cuyas obras prácticamente nunca encuentran espacio en las páginas de la competencia. Y supongo que no hace falta poner ejemplos, aunque todos pensemos en la relación (son ejemplos tomados al azar, los más sencillos) entre Babelia y La esfera, o El cultural y Alfaguara.  

Más curioso, y mucho más penoso, me parece el caso de esa editorial ya no tan nueva y definitivamente asentada, cuya fundadora salió hace ya tiempo de un grupo hoy a la deriva, que ha visto como El periódico (y las demás publicaciones) que un día fuera aliado incondicional le niega hoy el pan y la sal. O, más chungo: cuando a sus periodistas no les queda más remedio que informar de un lanzamiento exitoso o de las actividades de un autor, porque lo sucecido es indiscutiblemente noticia, lo hacen omitiendo el nombre de la editorial. Roca, por si les interesa saberlo. En el mundo del fútbol, sería como hablar de Shuster sin mencionar al Madrid, o de Rajoy sin sacar a colación al PP. Una pena.  

De hoz y coz

No para, y eso es bueno. Sobre todo si, encima, le reconocen la labor realizada. Miguel Martínez-Lage, reciente y flamante Premio Nacional de Traducción por su trabajo con Vida de Samuel Johnson, de James Boswell (Acantilado), editará en abril y en la pequeña y andaluza editorial Alfama la «continuación» de aquel trabajo, Diario de un viaje a las Hébridas.

Me permito reproducir aquí parcialmente un artículo que Marcos Giralt Torrente publico el El País (si quieren leer el texto completo, pinchen aquí) a propósito de Johnson, Boswell, su amistad y el libro del que hablamos.

«Pocos encuentros tan determinantes ha habido en la historia de la literatura como el que se produjo el 16 de mayo de 1763 en la trastienda de una librería londinense entre Samuel Johnson y James Boswell. Johnson tenía 53 años y Boswell 22; Johnson era el erudito más famoso de su época, autor del primer diccionario sistemático de la lengua inglesa, y Boswell apenas un aprendiz de escritor recién licenciado en leyes; Johnson, inglés y de origen humilde y, como muchos de sus compatriotas, con escaso aprecio por los escoceses, y Boswell, escocés y de noble linaje; Johnson, enemigo de las mínimas normas de la etiqueta, desaliñado y desastrado en el vestir, y Boswell, elegante y cautivo de los imperativos de la moda; Johnson, con un fuerte carácter capaz de sobreponerse a las dificultades, y Boswell, melancólico y proclive a caer en periodos de abatimiento por tropiezos que otros considerarían triviales; Johnson, puritano poco ducho en lides amorosas, y Boswell, mujeriego irredento, aficionado a las "casas de recreo"; Johnson, aunque bebedor, prudente, y Boswell, tan aficionado a la farra que una de las necrológicas que le dedicaron decía de él que "estuvo ausente de su domicilio más a menudo que ningún otro autor de su tiempo".

»Nadie habría apostado, en fin, porque dos personalidades tan opuestas congeniaran, pero lo cierto es que la llama de la amistad prendió rápidamente entre ambos y durante los siguientes 21 años, hasta la muerte de Johnson en 1784, pese a vivir uno en Edimburgo y el otro en Londres, se ha calculado que se vieron un total de 400 días. Hicieron viajes juntos, como el que los llevó a las Highlands y que narraron en sendos libros (Viaje a las islas occidentales de Escocia, de Johnson, y Diario de un viaje a las Hébridas, de Boswell), participaron en tertulias junto a Joshua Reynolds, Edmund Burke, Oliver Goldsmith y otros, se encontraron a solas (a menudo tres veces en un día), patearon Londres, frecuentaron sus tabernas, se hicieron confidencias...»

Pues el diario de ese viaje a esas islas escrito por Boswell y traducido por Martínez-Lage llegará a las librerías la próxima primavera. Una buena noticia, porque en el registro del ISBN no encuentro ni rastro de ediciones anteriores. Pero será después de que la misma Alfama, decididamente osada, se atreva con un poemario, La coz en el tintero. Poemas, 1989-2005, de quien es mucho más que un traductor.

Recuperaciones


Recibo, publicado por El Nadir, un ejemplar de Por los tiempos de Clemente Colling, obra del (entre nosotros) mal o insuficientemente conocido autor uruguayo Felisberto Hernández (1902-1964), una novela breve que —dice el editor— trata de la memoria recuperada, que reinventa la realidad, y describe la fascinación del niño que un día fue Felisberto por la creación musical, llena de misterios y al mismo tiempo, la simpatía y devoción que el chico siente por su maestro, un artista genial, ciego, piojoso y un gran simulador. 

No la he leído aún, lo confieso, aunque estoy a punto de hacerlo. Pero me permito traerlo aquí porque me alegra que tengamos la posibilidad de acercarnos a los textos de este escritor principalísimo y con tan mala suerte editorial en nuestro país: Lumen sacó de él, en 1975, La casa inundada; en 1982, Las hortensias; y en 1983, Nadie encendía las lámparas, que en el 93 recuperó Cátedra. Para entonces, Siruela se había atrevido con sus Narraciones incompletas (1990). Además, en 2005, Antonio Pau Pedrón le dedicó, en TrottaFelisberto Hernández: el tejido del recuerdo. Y, pequeña aportación de Divertinajes, de él escribió (eso sí, de pasada) Raúl Vallarino a propósito de una novela inspirada en la vida de quien fuera su mujer, África de las Heras, española al servicio del KGB.

Al cabo, magra cosecha para este pianista convertido en fabulista que, junto a Macedonio Fernández, Julio Garmendia y Virgilio Piñera, es tenido por uno de los grandes raros de nuestra lengua y que era, lo digo sirviéndome de las palabras de Italo Calvino, «un francotirador (…) un escritor que no se parece a nadie».

Si quieren saber algo más sobre este autor, visiten la web a él consagrada: www.felisberto.org.uy.

Coincidencias


Los editores no se ponen de acuerdo: ¿es bueno o no lo es? Me refiero a que salgan dos libros del mismo autor casi a la vez y en sellos distintos… La respuesta podría ser la del músico Pau Donés, depende, todo depende, pero lo cierto es que, en estos días, tenemos un nuevo caso de estudio: Andrea Camilleri, que lanza casi simultáneamente La muerte de Amalia Sacerdote, obra ganadora de la segunda edición del Premio Internacional de Novela Negra RBA, su primera novela policíaca sin la presencia de Salvo Montalbano...


... y Vosotros no sabéis (Salamandra), otra novedad, puesto que se trata de su primer libro sobre la mafia, un tema que de forma explícita había dejado hasta ahora al margen de su obra.

Veremos si ambos trabajos se retroalimentan o si, por el contrario, uno se come al otro.

Los familiares

Hace un par de semanas hablamos de un libro, El marqués y el sodomita: Oscar Wilde ante la justicia (Papel de liar), escrito por Merlin Holland, nieto y biógrafo de Wilde. Ahora nos llega un trabajo cuya autora, Virgina Nicholson, es sobrina-nieta de Virginia Woolf e hija de Quentin Bell, sobrino a su vez de la reina de Bloomsbury y autor de su biografía.

No es Nicholson una recién llegada al mundo de la edición, y entre sus libros anteriores, destaca Among the Bohemians, un estudio sobre la vida de la bohemia a principios del siglo XX inédito en España, donde se estrena con Ellas solas. Un mundo sin hombres tras la Gran Guerra (Turner libros).


El enunciado de lo que en esta obra se cuenta nos suena, cuando menos lo hemos escuchado en todos y cada uno de los documentales sobre la Primera Guerra Mundial en los que se repite, con machacona insistencia, aquello de que el conflicto cambió a las mujeres, pero que ellas cambiaron la sociedad. En Gran Bretaña, país donde reside Nicholson, la conflagración se cobró las vidas de casi ochocientos mil jóvenes soldados, y muchos más quedaron incapacitados. A su término, en 1919, toda una generación de mujeres que creía que casarse era uno de sus derechos inalienables, se encontró con que, simplemente, no había hombres para todas.

Lo que Virgina Nicholson nos cuenta es cómo vivieron las mujeres solteras de entreguerras, cómo lograron no depender de los hombres para ganarse el sustento, y cómo encontraron la felicidad y una identidad propia; siendo entonces cuando las mujeres, solas o en grupo, empezaron a visitar cafeterías o salones de té, y cuando despuntaron los primeros clubes literarios y reuniones culturales sólo para mujeres.

«Me interesó mucho el tema del que habla Ellas solas, desde que tuve noticia de su existencia, cuando salió en inglés el año pasado —me comenta Pilar Álvarez, la editora—. Como sabes, en Turner hemos prestado mucha atención (y mucho espacio de catálogo) a la historia de las Guerras Mundiales; el que aquí se enfocara la tragedia de la "generación perdida" desde el punto de vista de las mujeres me llamó mucho la atención y, hasta donde yo sé, no hay ningún otro libro similar.

»Luego, cuando lo leí, vimos que el enfoque de Nicholson, dando voz a esas mujeres a través de diarios, cartas, autobiografías, testimonios personales, etc., lo hacía doblemente interesante; cuenta tanto "pequeñas vidas", de maestras, empleadas, damas de compañía, etc., como grandes logros de mujeres solas en el ámbito social y profesional, y siempre recurriendo cuando se puede a la primera persona, al testimonio original.

»De ahí su pulso narrativo y su capacidad evocadora: es como estar oyendo hablar a esa tía soltera que había en todas las familias hace unas décadas, y en las españolas también, tras la Guerra Civil: una mujer discreta y solitaria, llena de dignidad y de secretos, y de cuya vida nadie sabía nada... Yo tuve aún una profesora en el instituto, en los años ochenta, que nos decía que ella era "soltera de guerra", así que es un tema que se aplica muy bien incluso a nuestro país.

»En resumen, está muy bien escrito, muy bien investigado, y narrado como una gran biografía coral. Además, el hecho de estar ilustrado con fotografías, viñetas y chistes de los medios de comunicación de la época, etc., redobla el valor documental y el atractivo del libro.»

Acuse de recibo


El mapa del tiempo
Félix J. Palma
PREMIO ATENEO DE SEVILLA
Algaida

Londres, 1896. Innumerables inventos alteran una y otra vez la faz del siglo haciendo creer al hombre que la ciencia es capaz de conseguir lo imposible. Y sus logros parecen no tener límites, como demuestra la aparición de la empresa de Viajes Temporales Murray, que abre sus puertas dispuesta a hacer realidad el sueño más codiciado de la humanidad: viajar en el tiempo, un anhelo que el escritor H. G. Wells había despertado un año antes con su novela La máquina del tiempo. De repente, el hombre del siglo XIX tiene la posibilidad de viajar al año 2000, como hace Claire Haggerty, quien vivirá una historia de amor a través del tiempo con un hombre del futuro. Pero no todos desean ver el mañana. Andrew Harrington pretende viajar al pasado, a 1888, para salvar a su amada de las garras de Jack el Destripador. Y el propio H.G. Wells sufrirá los riesgos de los viajes temporales cuando un misterioso viajero llegue a su época con la intención de asesinarlo para publicar su novela con su nombre, obligándolo a emprender una desesperada huida a través de los siglos. Pero, ¿qué ocurre si cambiamos el pasado? ¿Puede reescribirse la Historia?


Eres bella y brutal
Rebeca Tabales
PREMIO ATENEO JOVEN DE SEVILLA
Algaida

Una estudiante de trece años que se considera a sí misma genial y maltratada por el azar, envía a su profesora de literatura, única a quien considera digna de leerlo, el esbozo de su gran proyecto: una enciclopedia en primera persona. Así, la hermana Teo, monja estricta, sufrida, demonofóbica y con reprimidas inclinaciones detectivescas, será testigo de la particular experiencia que su alumna anónima tiene de las palabras: agua, belleza, caballo, padre, revelación… y de la confesión de un falso crimen que oculta otro verdadero. Al mismo tiempo, en Ruanda, la próspera y pequeña misión de unos frailes en Kigali es sorprendida por la guerra. Para Mateo, el lugar que ama y el proyecto al que ha dedicado su vida dejan de ser un sueño donde refugiarse del pasado. Ahora debe escoger entre poner en riesgo su vida o regresar a España, donde le esperan su hermana Teo y el fantasma de su infancia, más aterrador que la propia muerte.

Alejandro Sawa, luces de bohemia
Amelina Correa Ramón
Premio Antonio Domínguez Ortíz de biografías 2008
Fundación José Manuel Lara

El pasado 23 de abril supimos que el trabajo titulado Alejandro Sawa, luces de bohemia, había sido galardonado con el Premio de Biografía Antonio Domínguez Ortiz 2008, galardón que distingue aquella obra escrita en castellano, inédita, que muestre la vida de un personaje de destacada trayectoria profesional y humana, cuya actividad haya significado una aportación incuestionable a la historia de la Humanidad, valorándose de forma especial si el personaje se halla relacionado con la cultura andaluza. Ahora, nos llega el libro, que el jurado seleccionó porque —se dijo—  Amelina Correa ha realizado una exhaustiva labor de investigación, por la profunda familiaridad de la autora con el periodo tratado y por su capacidad para reconstruir la vida y el pensamiento del escritor Alejandro Sawa (frente a la visión más tópica del personaje), así como el contexto literario de toda una época.

¿Sawa está de moda? Bueno, supongo que no hay que exagerar, pero les recuerdo que hace no tanto la editorial Veintisiete letras recuperó sus Crónicas de la bohemia, con prólogo de Iris M. Zavala y editadas por Emilio Chavarría.


Emperatrices y princesas de Roma
Juan Luis Posadas
Raíces

Juan Luis Posadas (Málaga, 1967) ofrece un panorama de la historia del Imperio romano desde la perspectiva de las «otras» inquilinas del Palacio Imperial: las mujeres. En esta Historia olvidada, las emperatrices y las princesas de la familia imperial recobran la vida: nacen, viven, se casan y tienen hijos, maniobran en la oscuridad de sus alcobas y la esplendidez de sus palacios para posicionar a sus vástagos en la línea sucesoria, apoyan a sus maridos o los traicionan. En suma, en este libro las mujeres recuperan un protagonismo del cual habían sido privadas por las fuentes históricas, casi todas ellas escritas por hombres.

Emperatrices como Livia, Mesalina, Agripina, Plotina, Sabina o Julia Domna no vivieron pegadas a un telar cosiendo sus propias ropas, en una actitud sumisa del gusto de los moralistas del Senado. Vivieron y murieron de pie, peleando por lo suyo e influyendo grandemente en la marcha del Imperio. Con este libro, basado en 17 años de investigaciones sobre mujeres romanas, avaladas por múltiples estudios historiográficos, se pretende «dar a la César lo que es de la César». Y devolver a sus protagonistas, siquiera mínimamente, el orgullo de ser mujeres romanas.




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