Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Nadie

Alicia- ¿Alguna vez has tenido la sensación de que te miran, pero no te ven? Como si fueras una especie de fantasma, de algo que no es real, algo que no eres tú… y sin embargo te están mirando a ti, te están hablando a ti… pero lo cierto es que no es a ti, no es a nadie en concreto…


¿Cuándo nos convertimos en nadie?

¿Cuándo deja de ser alguien, el que me mira? ¿Cuándo yo dejo de ser alguien y me transformo en nadie, para aquel con el que cruzamos las miradas, sin posarlas, sin embargo?


Camino por la calle. La calle mojada de lluvia. Caminamos.

Siempre con la expectativa de que la calle, las calles, nos sorprendan con alguna mutación inesperada, repentina… Una mutación que inspire, que lleve a algún lugar nuevo, enigmático, desconocido… Y partiendo también desde un modo de sentir, de percibir y de imaginar nuevo, sin viciar aún, sin que nos resulte dolorosamente cercano, resabiado, degustado.

 En ese caminar te veo… pero tú, no eres nadie. Nadie que mira en el vacío, nadie que se apoya allí en la esquina y espera que pasen todos los demás nadies que le traspasan con la mirada como si fuese invisible.

Nadie, eres tú que vendes “La Farola”, pero también soy yo nadie, para ti. Nadie es Luis, que una vez tras otra y del mismo modo siempre, me pide, pide dinero para su dosis… y nadie le quiere ver y él no ve a nadie, porque hay una distancia inventada, una distancia que nos convierte en una masa amorfa, desdibujada, emborronada de rostros sin rostro… para Luis que anhela la huida y busca de los que no se han rendido todavía, las monedas. Sólo las monedas. Porque, supuestamente, él es la víctima, él el que sufre, él el que no tiene nada… Él es él, y los demás son nadie para él. Porque tienen, tenemos todo y él no tiene nada. Una realidad inventada, incierta, tendenciosa… Una barrera que no existe más que en el inventario de cada uno. No hay una frontera más que la que pone una visón, una intención, una voluntad. A lo mejor, yo podría en un santiamén estar en el lugar de Luis. En tres pasos. En tres olvidos. Pero Luis es alguien. Al menos para mí. Y yo… bueno, si me empeño un poco y me hago un poquito más visible para él… a veces cobro rostro y dimensiones frente a la mirada de Luis y hablamos un rato, y él, entonces, también como por arte de magia, se vuelve visible y nítido y aparece un carácter, un hilo conductor, una forma de hablar, un mirar propio… Y de repente, no hay distancia.

Todos somos alguien. Llevados por un movimiento interno hacia nuestros sitios de destino, nuestras paradas de metro, de autobús, de taxi… hacia las casas, oficinas, lugares de reposo, locales de diversión, colegios, guarderías, hospitales, ciudades, países… Siempre nos movemos en bandadas, en manada, en grupos… Nos pensamos solos y nos transformamos en nadies los unos para los otros, pero nuestro movimiento interno nos agrupa, nos aúna como a las bestias, que dóciles se doblegan ante aquello que no comprenden… nos guía como a las aves que sin saber cómo, de repente, llegan a los climas donde sobrevivirán un año más y otro y otro más… y si se miran, no sé si se ven y de qué modo, pero nosotros, que tenemos el don de la mirada, cedámosla más a menudo, posémosla de vez en cuando sobre alguien, rocemos sin pudor esos ojos que desconocemos, durante unos segundos, y seamos alguien para ese otro y hagámosle visible, desenmascarémosle sin miedo, sin distancia… dejemos que su historia nos toque, aunque sea efímeramente, pasándonos al lado… y después sigamos caminando.

 

 

 “Las cosas no son nunca como son. Son siempre lo que nosotros hacemos de ellas.” 

                                                                                                                          Jean Anouilh

 

 

Pequeños Deberes- Propón a alguien que te intrigue, un intercambio de identidades durante unas horas.

 

A.AliciaNlarealidad@gmail.com

 

Fotos- Montse Velando

Foto portada- Eva Davidova 




Archivo histórico