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Sara Orúe

Paris se va a la luna


He oído que Paris Hilton va a hacer un viaje al espacio.

—¿A cuál espacio?
—Al sideral.

Parece que el mundo se le ha quedado pequeño a la rubia muysupermillonaria y ha decidido salir en un cohete espacial a darse un garbeo. Parece que se cansó de descapotables y de fiestas con Moët Chandon y coca.

—No sabía que a Paris le gustaba la coca, qué campechana y qué sencilla. A mí me gusta la coca de azúcar con frutas glaseadas. Y me encanta mojada en una taza de chocolate.

¿Sabes, Tío Ra? Te quiero por tu candidez y tu confianza en la raza humana.

El caso es que lo siento por los habitantes de los otros planetas. Ellos se habían librado hasta ahora de la mega pija y se les ha acabado lo bueno.

 —¿Cuándo se van? ¿A pasar el fin de semana?

Se van en el 2010, es el primer vuelo comercial y es de la de la compañía Virgen, Virgin Galactic creo que se llama la nave. Y hasta aquí puedo leer.

—¿La noticia no decía nada más?

Sí, pero me da vergüenza ajena… ¡qué más da! Si no le da a ella… La noticia dice que la dulce heredera se hace las siguientes y profundas preguntas. Y se las hace en voz alta… Tonta pero valiente y sin miedo a hacer el ridículo. En fin, allá van:

«¿Y si no volvemos? ¿Y si yo volviera diez mil años después y todo el mundo que conozco está muerto?»


Chata, si no vuelves, ET y sus colegas no saben lo que les espera, pero, para este planeta, la pérdida no será gran cosa. Y si vuelves dentro de 10.000 años, ya puedes preparar una buena cantidad de botox.

—¿Imaginas que se queda  en el espacio?
—No lo creo. No debe haber ni tiendas, ni chihuahuas, ni megafiestas, ni modelitos inverosímiles ni cosas de esas a las que ella es aficionada.
—Si ella se queda en el espacio, en unas semanas habrá de todo eso y más.

Y, ya puestos a decir tonterías, me pregunto por qué no se lleva con ella a sus amigas Nicole Richie y Britney Spears, así nos libramos de tres pájaras de un tiro.

Lo cierto es que el precio del viaje, 200.000$, no facilita una salida en grupo con unas amigas, claro que, estas tres amigas, podían pagarse cerrar el vuelo para ellas y el resto de la panda y salir a ver las estrellas.

En realidad, si lo pienso, no me parece tan raro que Paris quiera ir a la luna o a donde sea del espacio que vaya. A mí también me gustaría ver la tierra desde allá arriba. Aunque mis gafas de sol no sean de Prada.


Me pregunto si el cohete tendrá cobertura de móvil. Para que Paris pueda llamar a sus amigos, ya la estoy oyendo:

«Ossea, darling, esto es súper-ideal de la muerte, te lo juro por mis Jimmy Choo. ¿Quieres que te diga algo a-lu-ci-nan-te? ¿Ready? Allá va: la tierra es redonda. ¿Me has oído? RE-DON-DA. ¿Puedes creerlo? Perdona, te cuelgo, honey, me llama papi por la otra línea y quiero decirle que la luna me parece un sitio muy chic para poner un hotel.»

Uf, espero que el viaje no sea demasiado largo. Los pobres compañeros de vuelo pueden terminar  hartitos de ella. Aunque, si lo pienso bien, no serán ni pobres ni revolucionarios los otros «astronautas», ¿no creen?

Me pregunto si pedirá el traje espacial a Donna Karan y las botas a Manolo Blahnik. Si llevará con ella a su peluquero para cuando se quite el casco, si las fotos cuando pongan la banderita se las hará su fotógrafo privado.

Me pregunto qué carajo se le ha perdido a chica en el espacio. Claro que después de recorrer el mundo en su jet privado, pasar un tiempo en un reality de ricas estúpidas y otro tiempito en la cárcel, ¿dónde va a ir si no es a otra galaxia?




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