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Sara Orúe

Desfile coñazo


Por primera vez en mi vida y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Mariano Rajoy. Un desfile militar es un coñazo, sea el día de ésta o de cualquier otra patria. Y si, encima, asistir al desfile es tu plan para el domingo, además de un coñazo es un planazo capaz de cortar el buen rollo hasta  la protagonista de Happy, esa plasta feliz recalcitrante y un insulto para los adoradores de problemas y los pesimistas convencidos. En serio, con esta manera de llenar los ratos libres, entiendo por qué el líder pepero y muchos otros, arrastran esa cara de acelga que arrastran, porque se aburren. Mucho. Soberanamente.

—El asunto es que los políticos deberían moderar sus palabras.

Ya sé. Claro que si no las moderan cuando están hablando para un público, ¿cómo van a hacerlo cuando creen que nadie les oye?

—Y que Rajoy exaltaba el sentido de la fiesta nacional para los muy españoles, como él, y animaba a la población a salir a ver el desfile.

A mí el único desfile que me parece divertido es el desfile de los elefantes de El libro de la selva. Pero es un tema personal, ¿eh? Tampoco está mal el desfile del día del Orgullo Gay, el de Abanderado y el de mis amigos saliendo de un after todos arrastraos.

Mas volvamos a Rajoy y a su indisciplinado y poco oportuno comentario. Esto, como todo, tiene varias interpretaciones.

—Y tú no nos vas a ahorrar ninguna, lo veo venir.


Puede ser que, del año pasado a este haya cambiado de idea. Y que lo que el año pasado le parecía fantástico, hoy le parece insoportable. Es lo que les ha pasado a Fonsi Nieto y a Ariadna Artiles, por decir una de las muchas parejas de cuento de hadas que se separan cada semana.

—Cada Semana y cada Lecturas, cada Diez Minutos e incluso cada Hola, que los famosos están muy separatistas últimamente.

También puede ser que, en realidad, tampoco le pareciese un planazo el año pasado. Por eso, por rencor, animaba a todo el  mundo a salir a la calle a ver el desfile.

—¡Natural! Es la famosa teoría de «Si yo me jodo, nos jodemos todos» versión patriótica.

También se me ocurre que, en realidad, no hablase él, sino su alter ego antiespañol, la cara oculta de su luna particular.

—Su Mr. Hyde particular. Es una idea tan fantástica como absurda.

Pienso, sin embargo, que la explicación es más sencilla y más normal. Pese a su españolismo indudable, a Don Mariano, el desfile le parece un rollo. Un rollo lleno de significado español y de amor a la patria, pero rollo al fin y al cabo. Que tire la primera piedra quien nunca haya pensado que ir a comer a casa de su madre el domingo sea un rollo. Aunque adore a su madre y a sus canelones por encima de todas las cosas.

Eso le pasó, estoy segurísima. Aún diré más…


—Vale, pero promete que vas terminando.

… incluso el Rey pensará lo rollo que es el desfile, o el besamanos, o la reunión de la cumbre Hispanoamericana, que no siempre tendrá el hombre el cuerpo para jaranas.

—Lo pensará, que no digo yo que no, pero no lo dice.

Lo dice seguro, Julieta, es solo una cuestión de tiempo que pesquen en un renuncio similar. ¿O es que no te acuerdas de cuando Carlos de Inglaterra les dijo a sus hijos, en la seguridad de que nadie oía sus palabras, lo gilipollas que eran los periodistas o algo así?

—Pues no, que no me acuerdo.

¿Lo ven? En nada nos habremos olvidado del comentario de Rajoy. Yo, con un poco de suerte, me olvidaré incluso de Rajoy mismo.




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