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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

So Happy!


Happy, un cuento sobre la felicidad es un eslabón más en la  carrera —a la vez inmensa y desconcertante— del realizador británico Mike Leigh.

Tras la áspera y comprometida El secreto de Vera Drake, Leigh se adentra en uno de los terrenos donde más éxitos ha cosechado: el de la comedia agridulce. Una vez más, una protagonista femenina y nuevamente un retrato menos amable de lo que parece de la sociedad contemporánea en general y de la  sociedad inglesa  en particular.

Happy es la historia de Poppy (un verdadero tour de force interpretativo de Sally Hawkins), una joven profesora de primaria que parece vivir en un estado de perpetuo optimismo y puerilidad con resultados contradictorios.

No obstante, Leigh dosifica el relato para que el humor intrascendente se vuelva un retrato amargo sobre las estrategias para sobrevivir en un mundo donde las relaciones interpersonales son siempre más complejas de lo que parecen. En el filme, la protagonista vive momentos de tensión y crispación con algunos de los secundarios representantes de distintos sectores de un país sacudido por el paro, la inquietud y los problemas sociales. Eso es lo que sucede con ese profesor de autoescuela con el que vive una relación de amor-odio y que representa la cara menos amable de un mundo que el director parece filmar con suavidad.


Dividida en diferentes cuadros y combinando la comedia de situación con el drama intimista, Happy parece un pasatiempo intrascendente, pero de nuevo Leigh no sólo introduce diálogos inteligentes y sale airoso de situaciones algo forzadas sino que también sabe combinar los encuadres cerrados con los grandes planos de las calles por las que pulula la protagonista sembrando a un tiempo dicha y confusión. El problema es que no todos los secundarios son igualmente creíbles y que, como es habitual en Leigh, nunca sabemos muy bien hacia dónde va a conducirnos, porque su historia parece desarrollarse ante nuestros ojos dejando a las actrices y actores un amplio margen de libertad e improvisación.

Y es en ese equilibrio entre la ternura y el dolor donde el realizador juega mejor sus cartas, dejando al espectador con la sensación de que ha asistido a una historia menos banal y colorista de lo que aparenta.

Happy, un cuento sobre la felicidad
Dirección y guión: Mike Leigh
Interprétes: Sally Hawkins, Alexis Zegerman, Eddie Marsan





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