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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Extrañ@s

Y así lo hizo, errando de un lado para otro, probando por una curva y luego por otra; pero siempre acababa frente a la casa, hiciera lo que hiciese. Incluso una vez, al doblar una esquina con mayor rapidez que las otras, se dio contra la pared antes de que pudiera detenerse.

 

 Lewis Carroll


* * *

 

 Instalados en la Plaza de las Glorias

 

 y con la vida por delante sin trascendencia

nos entrenamos febrilmente

bajo la trampilla de la noche y el lince del sol escurridizo

para que nada cambie,

 

 nada suceda.

 

                                                                                    Zhivka Baltadzhieva

 

 

  3 de enero del 2008

                                                 
Fragmento de Extraños Pájaros


Así muchas mujeres parten, partimos en pos del sueño,
de la expectativa, de la ilusión; dejamos algún lugar,
algún país, algunas creencias... Las abandonamos como
si fuesen parte de nuestro pasado de cenicientas y
corremos en busca de los vestidos que nos harán
felices y deslumbrarán a todos..... Y en busca de ese
momento, lugar o persona que nos dará aquello que
nosotras no poseemos.

Como si estuviésemos adormiladas, hipnotizadas,
vivimos un destino ajeno al que nuestro espíritu
aguarda.

Con el alma de las amazonas, de las sirenas, de las
elfas, de las sátiras, de las brujas, de las místicas,
de las hadas, de las heroínas..... Nos camuflamos en
la vida cotidiana, y nadie nos reconoce, cuando la
lucha diaria por subsistir nos mantiene disfrazadas de
mujeres anónimas... Caminantes de calles estrechas,
mano de obra económica, limpiadoras de hogares ajenos,
dadoras de sexo vendido y almas silenciadas,
extranjeras siempre, incluso para nosotras mismas,
aunque el país de origen sea el de la residencia,
aunque la residencia sea lícita, aunque sea lícito el
desgaste de la ilusión, de la esperanza, de la vida
que se acaba luego, tan rápido.....
Caminar, caminar en silencio con la fuerza del tótem
que cada una guarda en el centro mismo, en la misma
llama del alma, como testigo de los quehaceres diarios
de la hembra que alguna vez fue, fuimos.... Y que
ahora ya no respira apenas.
 
Son testigos de nuestros anhelos perdidos  algunas
esquinas de calles sucias, a veces... Y otras un
espejo casual, unas palabras que nos dirigen pero sin
dirigirse concretamente  a nosotras sino al fragmento
nuestro que deambula sonámbulo mientras limpia las
casas ajenas o las oficinas de otros o alimenta y
viste y atiende a los hijos de otros.
Digo nosotras y no ellas, porque yo aunque quiera
narrar a las más enajenadas de la rueda de la fortuna
y honrarlas dándoles un lugar, una visibilidad, un
reflejo de su estar en la vida.... También de algún
modo soy ellas, soy nosotras...
Extranjera siempre aunque no lo sea. Etiquetada desde
la infancia como esto o como aquello... Extranjera en
la pobreza y en la lucha diaria por sostener el
milagro de la igualdad de derechos, de la igualdad de
estar frente al prójimo, la igualdad  para
manifestarse de un modo natural con la dignidad que
sólo por el simple hecho de haber nacido nos ampara a
tod@s...
Nos ampara como esencia aunque algun@s nos quieran convertir
en "ellos" que hipnotizados transcurren su
existir, en vez de ayudarnos a ser  "yoes",
identidades específicas, amplias, reales... No
estereotipos de una u otra cosa, no objetos para
satisfacer los fines del ansia de una sociedad veloz,
vertiginosa, avara de ejercer poder sobre aquello que
se presenta en el camino y no ofrece resistencia.

Ausentarse de un lugar, abandonar, dejar atrás.... Un
lugar, un país, una ciudad, una familia...
Hacerlo voluntariamente, o hacerlo sin tener otra
opción. Hacerlo obligado o intimidado... A veces
asustada, atemorizada, amenazada.
Y así llegan las miradas de aquell@s que emigraron,
inmigraron después, se quedaron o tuvieron que volver
a migrar como los pájaros alados de esperanzas y
deseos no sembrados aún.
Yo nunca me sentí ni emigrante ni inmigrante ni nada
que pudiera recordarle a mi corazón de niña que no
pertenezco, que no resueno, que no sumo ni valgo.
Llegué con ocho años a esta ciudad y simplemente me
sentí viajera, aventurera, aventajada en información,
en vivencias, en paisajes guardados en la memoria, en
tierras que añorar, en lenguas frágiles que
atesorar....
Tal vez así se sienten los niños que llegan, tal vez
no, tal vez cada situación, cada experiencia, cada
camino sea único.
Y por ello.... ¿acaso sería posible reivindicarnos a
todos como únicos y a la vez pertenecientes unos a
otros?, porque no podemos ser sin ser con los demás.

Sin embargo esto es solamente una proyección de una
visión. Las historias de las mujeres de esta
"historia" son parte de la realidad objetiva y
subjetiva del hoy que nos rodea, del aquí y ahora de
aquellos "extranjer@s" que nos frenan en seco con una
mirada, no amenazante, sino distinta, contadora de
vivencias que no podemos controlar, que se escapan a
lo fácilmente descifrable, a lo cómodo... Porque lo
que no es inercial y diario en nuestro existir nos
acomete con una punzada de incomodidad, cuando
debería, podría impactarnos en el sentido del
movimiento de la vida, de lo que se abre como el
misterio ante nosotros y nos hace crecer como
individuos, como sociedad, como cultura, como
culturas.

Invoco la posibilidad de escuchar esas historias que
nos inquietan... Escuchar para poder imaginar,
imaginar aquello que nos sobrepasa pero no amenaza
nuestra integridad, sino únicamente nuestra
indulgencia con la injusticia y los tópicos sobre
aquell@s que traen esas miradas nuevas.
Invoco esa posibilidad de imaginar, imaginar para
poder sentir al otro... Un poco tal vez... Pero un
poco es mucho mejor que nada.

"Un poco", alguna vez puede ser la diferencia entre la
intolerancia, la discriminación, el racismo, la
violencia, el abuso, la enajenación, la confusión
....y la posibilidad de dar lugar, espacio, cabida a
es@s extranjer@s que también nosotros somos cuando
miramos con extrañeza y prejuicio la realidad
heterogénea que es más amplia y más autentica que el
mito de una simple partida de nacimiento.
O si no, miremos tan sólo un corto tiempo atrás...
Dónde están todos esos hombres, todos esos niños,
todas esas mujeres masacrad@s tan sólo por una pequeña
e ínfima partida de nacimiento que los definió hasta
quitarles por completo la definición de seres humanos.
No volvamos a cometer eso en grande, pero tampoco lo
cometamos en pequeñito, como si no fuese con nosotros,
como si una palabra arrojada con desprecio no
importase, como si la indiferencia fuese la norma para
el dolor de es@s que nos son extrañ@s.


                                                      
                                                                                    Adriana Davidova

 

 

     Pequeños Deberes-

 

 Olvida por un momento quién eres y conviértete en el que quieres ser.

 

  Fotos: E.D.  




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