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Sara Orúe

Llegó el otoño


El otoño me ha pillado en…

—¿Bragas?

…chanclas, Tío Ra, chanclas. No sabía que iba a hacer tan mal tiempo

—Pues hace una semana que no se habla de otra cosa.

Al salir de casa ya me pareció que iba a llover, pero el frío no me lo esperaba.

Sobri, ¿tú no ves las noticias, no escuchas la radio, no lees los periódicos, no tienes al monje meteorólogo?
—No, no, no y no.
—Siempre con el no en la boca, niña, eres igualita a tu madre.
—¿De qué conoces tú a mi madre?
—Cómo no la voy a conocer, soy Tío Ra
—Ah.


El caso es que no he tenido tiempo de sacar la ropa de invierno.

—¿Necesitas mucho tiempo para abrir el armario y sacar un jersey? Yo tardo aproximadamente 3 segundos
—Yo no tengo la suerte de tener un armario para la ropa de cada temporada.
—Yo tampoco, lo que pasa es que toda mi ropa, la de invierno, la de verano y la de fiesta cabe en un solo armario.

Normalmente, a cada cambio de temporada, le acompaña una vuelta al armario.

—¿Le das la vuelta cada tres meses? Qué cansado debe ser eso.
—Es una manera de hablar, quiero decir que hago limpieza del fondo de armario.
—Escucha sobri, limpiar el fondo del armario únicamente una vez cada tres meses es de cochinona, a tu madre no le gustaría saberlo.
Tío Ra, ¿no sabes la diferencia entre fondo de armario y fondo del armario?
—Mmmmm, no creo que no, ¿me la explicas?
—Mmmmm, no creo que no. De veras, no importa Tío Ra, no merece la pena.
—Yo también te tengo en gran estima.

Lo que quiero decir es que este estúpido clima cambiante…

—Cambio climático

Lo que sea, me está volviendo loca. No es sólo que a periodos de sequía le sigan otros de grandes lluvias, o que haya ciclones, huracanes y tormentas tropicales que provocan desastres, o que se descongelen los polos. Es que no sé qué carajo ponerme.

—Claro, eso es lo más importante, que tú no sepas que ponerte.
—Vamos, no me mal interpretes. Estoy siendo cínica.
—Gilipollas cariño, lo que estás siendo es gilipollas.


Es que me revienta que llegue el frío de golpe y me sorprenda en vestido camisero y sandalias, joer, todo el mundo con chubasquero y botines con calcetines y yo con mis estúpidas sandalias de tacón rojo, que, vamos, ni que fuese invierno cerrado, hay que fastidiarse las ganas que tenemos todos de matar el verano, sí, sí, ya sé que desde hace unos días, técnicamente el verano terminó y que, las lluvias y los pocos grados que marcan los termómetro aconsejan abrigarse un poquito pero, ¡por todos los santos!, de toda la vida de Dios en Barcelona se ha podido alargar el verano hasta finales de septiembre, ¿por qué este año no?, ¿eh? ¿Por qué no? ¿Tú lo sabes Tío Ra?

—No, yo no lo sé.
—Pues yo sí, ¿te lo digo?
—No es necesario pero, si te empeñas.
—Porque yo no he tenido tiempo de sacar mi ropa de invierno, por eso.
—…
—¿Qué pasa?
Sobri… te veo muy mal, muy muy mal…
—Es que me da una rabia.
—¿Ir en chanclas cuando llueve?
—No, bueno también, pero no me refería a eso. Me refería a lo del frío y los días que se acortan y las hojas que se caen.
—¿A que comience el otoño?
—Más bien a que se acaba el verano, más bien.




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