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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Despedida y cierre (temporal)


Éste es, ustedes lo saben, el último Círculo de la temporada. Y, lo confieso, es casi un trámite… pero aquí incluso los asuntos corrientes los despachamos con seriedad, y desde luego lo que les contamos tiene su enjundia.

Nombramiento

Begoña del Pueyo, hasta hace nada «chica Del Olmo» (sin acritud: yo misma lo fui, y a mucha honra) abandona la radio para asumir la Dirección de Comunicación de RBA. Le deseo lo mejor (ella lo sabe), y les aseguro que la editorial ha hecho un excelente fichaje.

Atentos

Edhasa publica lo nuevo de Mauricio Wiesenthal, el autor del Libro de réquiems y El esnobismo de las golondrinas, con los que la crítica se volcó. Me dicen que —y nadie que conozca la obra anterior de Wiesenthal se extrañará— se trata de una novela de más de mil páginas, una de esas que ya (casi) nadie escribe porque, bendito sea, Mauricio está al margen de modas y dictados editoriales. Y sí, he escrito novela, porque lo que llega es una novela-novela, un puro ejercicio de creación y, en ese sentido, algo alejado de los libros anteriores, que se movían en otros terrenos, entre el libro de viajes, las memorias, el relato y veinte cosas más.

Cambios

Quizá porque la sobriedad tiene mala prensa, Caballo de Troya cambia levemente esa política de cubiertas que a mí tanto me gusta: la misma para todos los libros. Para «facilitar» su colocación, al menos dos libros al año saldrán con sobrecubierta o camisa en la que, por supuesto, el equino troyano lucirá orgulloso, y debajo se mantendrán las cubiertas tradicionales.

Una de las que se beneficiarán de esta nueva imagen es Natalia Carrero, de cuya novela Soy una caja, que sale a la vuelta de vacaciones, me hablan maravillas. Ya les contaré, aunque he de decir que tengo confianza plena en el buen criterio de quien me la recomienda.

Protagonismos

La nota de prensa decía lo siguiente: «Una socia de Círculo [no de éste nuestro, del otro], personaje de la nueva novela negra de Brian Freeman. Acosada, que ahora se publica, convierte a Noemí Alba, barcelonesa de 28 años, en la secretaria del hombre cuyo asesinato desencadena la trama. En una experiencia sin precedentes, los socios podrán, además, proponer ideas para un nuevo caso de los policías Jonathan Stride y Serena Dial».

Se nos decía también que «Lejos de transformar a Noemí Alba en un personaje que sólo compartiera con su modelo el nombre, Brian Freeman quiso conocer personalmente, en abril del 2007, a quien había resultado ganadora del concurso abierto en la web de Círculo, con más de 850 participantes. Freeman conoció a Noemí durante una visita a la sede de Círculo, a quien entrevistó para averiguar detalles de su vida para incorporarlos a la novela. “Muchos de mis personajes en el libro mueren violentamente o son moralmente cuestionables”, afirma Freeman. “No creía que ninguna de las dos cosas fuera apropiada para Noemí, de manera que escogí un personaje que es dulce y emotivo. En Acosada, Noemí es una secretaria cuyo jefe acaba de ser asesinado y ella está asumiendo su pérdida”. Y además, Freeman ha aprovechado la experiencia para hacer realidad, al menos sobre el papel, una vieja aspiración: “Noemí también me explicó que siempre quiso tener un loro que se llame Wyki. ¡Naturalmente, en Acosada le di uno!”».

Adaptar los libros a las necesidades del cliente, buscar maneras de atraer o contentar a un público lector que quiere ser protagonista, abrir perspectivas nuevas para la publicidad… No es lo mismo una cosa que otra, claro, pero son retos nuevos para ese viejo artefacto llamado «libro», que demuestra una capacidad de adaptación que ya hubieran querido para sí los dinosaurios.

¿Algunos ejemplos? Hace algún tiempo la escritora inglesa Fay Weldon fue contratada por Bulgari para que escribiera una novela por encargo en la que la marca de joyería fuera esencial en el desarrollo de la trama; hay editoriales que ofrecen a las empresas libros de su fondo editorial, o desarrollan libros en función del interés y de los clientes; y en la BBC he leído  que en una pequeña tienda de Berlín es posible encargar libros en los cuales el cliente es el personaje principal.

Desde luego, el que no encuentra el libro que quiere, el que necesita o el que satisface su ego es porque no quiere…

Recomendaciones

La semana pasada les amenacé con recomendarles algunos libros, y no sé qué clase de iluminada circular sería si no cumpliera mis amenazas. Así que aquí van:

-Las novelas de Carlos Salem (Salto de página), un autor al que acabo de descubrir.

-Porque me lo recomendó Rafael Reig, Una puta recorre Europa (Caballo de Troya), de Alberto Lema; porque Felipe Benítez Reyes me dijo que no me la perdiera, Los violines de Saint Jacques, de Patrick Leigh Fermor (Tusquets); porque Rosa Montero cree que merece la pena, Almuerzo de vampiros (Alfaguara), de Carlos Franz; porque Martín Casariego piensa que perdérsela sería una lástima, La dama ciega (Barataria), de Miquel Silvestre.

-Por indicación de Evaristo Aguirre, Sólo de lo perdido (Destino), de Carlos Castán.

-Por indicación de Fernando F. Fuenteamor, Los boys y La maravillosa vida breve de Óscar Wao de Junot Díaz (Mondadori) y El lado oscuro del amor, de Rafik Schami (Salamandra).

-Por indicación de Eduardo Nabal, todo Sylvia Plath, y también Patricia Highsmith.

Estamos de regreso el 1 de septiembre. No me fallen.




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