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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Despedidas breves

Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió fue que se había caído de alguna manera en el mar.

Lewis Carroll

 


DESPEDIDAS BREVES

 

Demasiado tarde...

Tal vez llegar no siempre sea suficiente.

Tal vez llamar no siempre es suficiente.

 

Cuando uno siente algo así como; esto podría ser pero no es... se genera melancolía, un claro sentir de "déjà vu"... el desencuentro pese al deseo de encuentro.

 

Tal vez desear no siempre es suficiente.

Tal vez pensar no siempre sea suficiente.

 

Así el corazón se queda desierto y hueco... Flota. Pero, ¿dónde?

El mar le queda tan lejos ahora. El mar prefiere los peces a un corazón hueco.

El mar, por preferir, incluso prefiere a los ahogados que a un corazón que flota sin peso.

 

¿Cuánto tarda una despedida? ¿Un segundo?.. El roce entre dos manos. Su mano... Caliente. ¿Quema?... O acaso está ahora fría, tensa, enervada bajo el peso de la despedida...

 

Demasiado tarde.

No hay lugar cómodo para los miedosos en este mar...

Es un mar ensoñado, alterado a veces. Como un cuadro de Van Gogh, que nunca pintó. Como sus cielos pero en mar.

Este mar condena a los inalterables, a la incomodidad eterna entre sus olas tempestuosas.

Pero ellos no sufren. El mar no les desea sufrimiento... Ellos no sufren. Son; Los Inalterables. Simplemente, naufragan entre las olas incomodados.

 

Demasiado tarde.

A veces no basta con respirar.

A veces no es suficiente con sobrevivir.

A veces no llega, con estar de cualquier modo.

Demasiado tarde... ¿Quién pierde?

No alcanza a nadie la indiferencia. La dureza no contagia, sólo contamina. La autosuficiencia aplicada al mar es desvalorizada. La autosuficiencia para los encuentros genera desencuentros. La exageración, la falsedad... también. Pero la autosuficiencia no es falta de falsedad.

Ahora,.................................. ¡a nadar!

Alicia: - ¡Es desconcertante eso que cuentas!

Adriana: - Lo siento... No pretendía angustiar a nadie. Simplemente...

Alicia: - Ya, ya, ya... Simplemente es un cuento. Ya lo sé. Un cuento. Un cuento moralista y un poco pretencioso, sin embargo...

Adriana: - Vaya... Se te ve enfadada. ¿Acaso te molesta algo de lo que he dicho? Acaso... más bien, sabes que un poco de razón sí que tengo, sí que tiene el mar en...

Alicia: - Es que no sé si sé nadar... O acaso sé nadar poco. Lo justo.

Adriana: - Es de sobra.

Alicia: - Y... ¿tengo corazón? Quiero decir... Un corazón de esos que no están huecos?¿

Adriana: - ¿Lo tienes?

 

Demasiado tarde. Para mí es ya demasiado tarde. Las naves quemadas, no me permiten avanzar por ahora y estoy tirada en la orilla. Y todo está seco y árido. Mientras que el mar de Van Gogh, me mira y se eriza; azul añil, azul-gris, azul- verde oscuro, azul-negro, azul-suspiros, azul- olas que murmuran, azul- deseos cumplidos...

Desde mi ventana entre los tejados de Madrid, miro hacia ese mar y siento alivio al pensar que tus deseos están a punto de cumplirse... Seguro. Si es que has podido desear algo, ese algo que has deseado, que deseas ahora... te será concedido.

Miro más aun hacia la calle que se enreda debajo de mi ventana, y las enormes olas del mar, la envuelven y sus puntas de espuma de mar casi alcanzan mi nariz olisqueante, aquí, a la altura casi de los tejados... Entonces, levanto, extiendo una mano e intento agarrar restos de espuma de mar, agua oscura y salada...

Demasiado tarde... Para tus deseos no. Únicamente para.....................................

 

P.D. Pequeños Deberes:

- Termina tú esta historia. 

- Es un buen juego de verano. Un entretenimiento para alguna tarde "plácida" y detenida en el tiempo, de los días de Agosto.

A.AliciaNlarealidad@gmail.com

 

Fotos:E.Davidova

A.Davidova

Un animal moribundo

desenterrado a medias...

animal asustado,

erizado, sediento, incrédulo

 

 




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