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Errata

Evaristo Aguirre

Pepe es Pipi

Hace unas semanas, recibí el correo de una lectora que decía así: 

 “Hola trasteando en internet he leído tu artículo sobre Colubi y supongo que lo sabrás pero su novela California 83 ya está en las librerías […] la presentó en Sevilla […]. Como he visto que eres fan incondicional (con motivo claro) te mando la web donde sale la reseña www.sevillapress.com. Saludos desde Sevilla. M.


Efectivamente, lo escribí aquí, en noviembre de 2006, al final de la reseña de un libro de artículos periodísticos de este Colubi:

“Hace un tiempo, en uno de esos actos en los que la gente habla más de la cuenta, alguien dijo que Pepe Colubi tenía una novela que se había movido por alguna editorial. Desde entonces, espero ese libro con verdaderas ganas. Quizá me equivoque, pero malo no será. Digo yo”.

Con esto y con el aviso de M. no me quedaba otra que leer California 83 (Espasa).


Y me he encontrado con una novela muy divertida, contada con un buen sentido de la narración. Colubi parece que ha querido escribir una historia sencilla, pero tienen la exquisita educación de no tomar al lector por idiota –como tantas novelitas pretendidamente ligeras y actuales­–, al contrario, es como si el protagonista de California 83, un adolescente español que se marcha a estudiar COU a Estados Unidos, estuviera contando sus peripecias a sus amigos ya de vuelta en casa; con el añadido de que quien aquí lo cuenta sabe escribir y sabe jugar con un personaje que es todo un acierto.

Un tío de 17 años, criado en la España de los 70, se planta en California en ese 1983, con todas las diferencias culturales y sociales que había entre los dos países, que eran mayores de lo que ahora, en 2008, pueda parecer. Para empezar, la televisión: el prota –que se llama Pepe, como el autor, pero que allí todos le llaman Pipi, o Joe– descubre un milagro para un chaval aficionado a la música pop, el casi recién creado canal MTV; la panzada de vídeos que se mete entre pecho y espalda el tal Pipi nada más aterrizar en la peculiar casa en la que ha caído es uno de los momentos clave de la novela. Y cervezas que no son fáciles de comprar; y animadoras; y unos planes de estudio estrafalarios; y congeladores gigantes; y una bicicleta ridícula; y el idioma de las narices; y amigotes raros; y la fiesta de graduación; y… la revista Playboy.

Tiene toda la pinta de que aquí hay mucho de autobiográfico, pero ojo, se trata, in-du-da-ble-men-te de una novela. Al lector le debe dar igual que aquello le haya ocurrido al autor o no, esto es una historia bien contada. Pero como dicho con alguien con autoridad, quedará mejor, ahí va: “este libro, aunque haya sido extraído de la realidad, debe leerse como se lee una novela, es decir sin pedir más, ni menos tampoco, de lo que una novela puede ofrecer” (Natalia Ginzburg en la nota previa a Léxico familiar, en la traducción de Mercedes Corral para Lumen). Pues eso.

eaguirre@divertinajes.com




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